Two Gallants “We are undone” (2015)

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Comienza el primer corte y durante unos segundos cualquiera podría  lanzar la pregunta: “es éste el nuevo álbum de Neil Young?”. Pues el primer minuto escuchamos vibración guitarrera y algunos acoples (dignos del canadiense) antes de lanzarse a por el tema que da título al trabajo. Y es que Adam Stephens (guitarra y voz) y Tyson Vogel (percusiones y voz) hace ya un tiempo que encarrilaron la banda hacia derroteros de rock alternativo e incluso de aires metaleros, dejando un poco aparcado su característico estilo inicial, o sea, folk melancólico y un rabioso folk-punk marca de la casa. Pero ya desde su anterior álbum, The bloom and the blight (2012), el cambio se empezaba a dejar ver.

A excepción de las únicas dos canciones con potencial de single, Incidental y Fools like us (ambas potentes, chillonas y hasta grunge) el resto del álbum precisa de varias escuchas para su total apreciación. Some trouble y My man go suenan totalmente al dúo; la primera, un blues-rock duro como una roca y la segunda una reflexiva tonada sobre pérdida que resulta ser de lo mejorcito del conjunto. Katy Kruelly es la Broken eyes (2012) de éste disco, compuesta de guitarra acústica y vibrante melodía vocal a dúo, que contrasta con Murder the season /the age nocturne, un tema en el que los dos se sacan de dentro al metal-head que llevan dentro.

Muchos son los que han criticado negativamente éste giro del dúo (que como ya hemos comentado en realidad se venía gestando de atrás), cuando lo único que están haciendo es añadir más leña al fuego; es una leña distinta a la que estábamos acostumbrados y quizás a algunos despista o molesta por oler de otro modo y por levantar las llamas hasta el techo, pero lo que queda muy claro tras zamparse los diez temas en varias rondas es que les sobra pasión y que mantienen ese punto de vista sombrío sobre la sociedad y las relaciones. Aún dan a luz muy buenas melodías y el hecho de que les quede un disco irregular supone para un servidor una buena noticia. Me explico: los contrastes pueden ser nuestros amigos, no hay que temerlos, así el tono rockero general choca con canciones donde predomina el piano, como la gótica Invitation to the funeral o el sensacional y emocionante cierre de There´s so much i don´t know.

Desde StereoZona lo valoramos con un notable y remarcamos que sin ser su mejor disco es una muy buena razón para continuar siguiéndoles la pista.

En: Críticas

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