Turborock 2011 (2/2)

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Jesse Mallin fue nuestro primer plato del segundo día. Acompañado únicamente por un teclista/guitarrista, el (de nuevo) cantante de D Generation tocó las canciones que ha creado en solitario en los últimos diez años. Rock y folk acústico con cristalina versión de “Pocahontas”, del enorme Neil Young, y con otra de los Replacements para terminar el show. En esta última, que fue “Bastards Of Young” acompañada sólo por piano, nos contó unas historias sobre su vida y cantó e hizo descender al suelo a un público que se rindió ante su oferta musical. El ex guitarrista de los Dictators se trajo a su banda, The Del Lords, con un rock que bebe tanto del country como del blues. Tocaron, por ejemplo, “I Play The Drums” de su primer disco, y justo antes de que acabara subimos a la carpa para ver a Soul Gestapo, un potente trío nacional que hace blues rock o rock n roll en la onda de Steepwater Band. No pudimos quedarnos al bolo completo, pues los Buzzcocks ya estaban probando sonido en la parte de abajo del recinto. Comenzaron fuerte, con uno de sus primeros temas, “Boredom”, seguida de “Fast Cars”. Pete Shelley (vocalista) estaba algo disgustado con el sonido, y en cuanto lo resolvieron asaltaron al público cántabro y no cántabro con sus estandartes del punk pop: “I Don´t Mind”, “Love You More” o la coreadísima “What Do I Get?”. También Steve Diggle tuvo su usual momentazo entonando “Harmony In My Head”, que tuvo la novedad de incluir un pequeño interludio a lo Iggy Pop en la parte central del tema en cuestión.

No tocaron la canción que los metió en radios y en medios comerciales (el tema de pulp fiction “Girl, You´ll Be A Woman Soon”, original de Neil Diamond) los aún demasiado desconocidos Urge Overkill, pero aún así desataron al completo su sonido, basado en rock n roll perfectamente estructurado y hard rock que (sonando a veces a cuatro voces) sonaba a clásico de verdad. Ya estábamos metidos en harina y en ese momento venía lo que más me apetecía: el soul garajero de Lisa Kekaula y su marido Bob Vennum con su longeva banda The Bellrays, que tras veinte años de música suenan más frescos que nunca. A través de sudor y cachondísmo sonaron a los Ramones a la vez que a auténtico y poderoso soul. “Blues For Godzilla” o “Changing Colours” dieron buena fe de ello; Lisa nos incitó a desmadrarnos y lo consiguió. Tras este necesario concierto pusieron “Be My Baby” de las Ronettes y cedieron el escenario a los reunidos D Generation, que se desprendieron de su rock ochentero con ganas y con resultados positivos. No estaba yo demasiado informado de su sonido y ,curiosamente, me sonaron bastante Replacements en algunos temas. Rock más melódico de lo que me imaginaba, que enganchó y nos zarandeó en nuestros gustos musicales.

El turborock ya es una cita obligada, por las pedazo bandas que se traen y por ese inefable ambiente que se crea entre los que no van a los festis porque este verano esté de moda. Hay que necesitarlo, hay que vivirlo.

En: Crónicas

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