Turborock 2011 (1/2)

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Sabíamos que el emplazamiento del Turborock iba a estar mucho más céntrico que el del año pasado.  Mientras el septiembre pasado todos los festivaleros tuvimos que ir en bus hasta Sarón (un pueblecito pequeño pero con encanto), esta vez no tuvimos que salir de Santander, aunque eso sí, tuvimos que buscar un transporte que nos aproximase y después patear hasta ver el escenario Santander, sin carteles indicativos de hacia dónde debíamos dirigirnos y sin transporte directo al recinto.

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King Salami & The Cumberland Three fue la primera banda que vimos el viernes, un cuarteto afincado en inglaterra, que con cada miembro de distinta nacionalidad crean un rhythm & blues nada clásico que se nutre del rock garajero y hacen de cada concierto una auténtica fiesta. Lo encajaron en un horario que no le iba, pero aún con eso logró su cometido, que no era otro que alegrar y menear al personal.

The Sadies continuaron la fiesta con su particular sonido vaquero: algunas instrumentales con sabor western y otros country rocks bordados con tela psicodélica. Se trajeron temazos de su nuevo disco, como la sesentera “Tell Her What I Said”, y combinaron eso con alguna canción más cañera en ritmo como puede ser la suprema “Loved On Look”. Faltaba catar su directo, y sabiendo que eran contemporáneos de los Drive By Truckers, me quedaba descubrir que también tienen el empaque de éstos. Los hermanos Hurley (guitarrista y bajista) y Dave Gibbs (vocalista y guitarra) saltaron al escenario con sus Gigolo Aunts para recordar a sus (muchos) fans españoles los temas de una extensa carrera de logros power pop. “Everything Is Wrong”, la conocida “Where I Find My Heaven” o “Kinda Girl” (cantada de forma entusiasta y efectiva a cuatro voces) dieron cierta idea de la capacidad de esta banda de pop rock alternativo. A la gente le emocionó la versión que suelen realizar de un tema de Nacha Pop, pues por esa noche, “La Chica De Ayer” pasó a ser “The Girl Of Yesterday”. En el concierto de éstos vimos a un obeso Mathew Sweet, que actuaba inmediatamente después y que yo confundí con un pipa de éste. La barba canosa y el (ahora mayor) aumento de peso me despistó totalmente. Minutos después sonaba a todo trapo “Divine Intervention”, luego el pop perfecto de “I´ve Been Waiting” y el disparo “Girlfriend” directo al corazón. Me pareció un comienzo inmejorable, y tuvieron que pasar algunos minutos (cuando sonó la balada “Winona”) para que cayera en la cuenta de que estaban tocando el LP “Girlfriend”, de 1991, al completo. Repasaron con maestría el aniversario de ese disco y se despidieron con el obligado hit juvenil “Sick Of Myself”. Pop con mala leche y un concierto para recordar.


Lo siguiente prometía. Un grupo Neoyorkino con un bajista español? Esos son Nada Surf, que tras casi veinte años juntos han logrado perfeccionar un directo que capta nuevos fans y hacen que los antiguos se revoloteen. “Happy Kid” o “Weightless” fueron algunos de los temas escogidos para el juego, donde la melodía y el rock alternativo se dieron la mano gustosos. El cantante y guitarrista Matthew Caws charló con la audiencia y estuvo muy majete, mientras que el madrileño Daniel Lorca se pegó demasiado al micro e hizo que algunos hablasen de la ironía de no entender lo que decía el único miembro español del grupo. Dejando eso a un lado, un notable concierto.

En: Crónicas

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