TURBOROCK 2010

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Redactor: Jon Bilbao

Fotos: Marta Bravo

 

Un festi muy especial este Turborock, y es que con un buen puñado de bandas como el que se han traído hasta los tres lugares elegidos de la península es difícil fallar. Y eso que la organización estuvo por momentos muy deficiente, hasta el punto de encontrarnos con el Turbobus una hora después de la hora prevista inicialmente. Eso, y que fueran las cuatro y media de la mañana no acrecentó la simpatía hacia los organizadores de las treinta personas que estábamos allí aguardando bajo la lluvia al bus fantasma.

De todas formas la organización de los propios conciertos fue buena: la puntualidad y el buen sonido (dentro de las posibilidades acústicas que ofrecía el mercado de Sarón) fueron respetados en pos del deleite de la multitud allí congregada; pequeña multitud más bien, ya que hubiese cabido mucha más cantidad de asistentes en el lugar.

El viernes presencié la recta final del bolo de los veteranos Los Coronas, que con su elegante surf rock dejaron al público satisfecho. Fernando Pardo (guitarrista de Los Coronas y de Sex Museum) volvió a subir pocos minutos después, esta vez con la banda española de garaje que más mola: los Sex Museum se zamparon a un respetable que coreaba temas de los madrileños como “I Enjoy the Forbidden” o “Two Sisters”. Veinticinco años después siguen sonando impecables, garajeros cuando quieren y hard rockeros cuando les apetece. The Muffs no empezaron bien; aquello sonaba mal acústicamente y no parecían darlo todo sobre las tablas. Potentes trallazos del trío como “On and on” y “Oh Nina” no convencieron. Menos mal que se fueron calentando y terminaron de forma aceptable, o sea, con algo de garbo. De los australianos Hoodoo Gurus no tuve quejas de ningún tipo, siguen sonando melódicos y con mucho gancho; y emociona escuchar en un mismo show cosas como “Bittersweet”, “What´s My Scene?” o “Come Anytime”. Cerraron Redd Kross con un setlist inmejorable (aunque por pedir, ya me hubiera gustado oír “Huge Wonder”) y con ese desparpajo que caracteriza a los hermanos Mc Donald (sobre todo cuando se juntan con la formación original del “Neurotica”, que fue el caso). Temazos que cayeron: “Annie´s Gone”, “After School Special”, “Mess Around” o la perla “Love is you”, interpretada por Robert Hecker.

Del Segundo día me arrepiento de no haber visto a los garajeros Muck & The Mires, pero sólo llegué a tiempo para saborear soul del auténtico con JC Brooks & The Uptown Sound. Sólo por la versión del “I´ve Been Loving You Too Long (To Stop Now)” del inimitable Otis Reddiing ya se ganaron el pan. Por el tema de la puntualidad sólo pudieron tocar cuarenta y cinco minutos, y es una pena, pues nos lo estaban haciendo pasar en grande. Tras ese bolo llegó el turno de los gallegos The Right Ons, que sonaron con fuerza y bastante funky; una grata sorpresa que para nada esperaba.

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Lo que sí tenía claro es que Young Fresh Fellows saldrían a por todas, a pasarlo bien sobre el escenario, que es el motivo principal por el que crearon la banda a principios de los ochenta. Para mí fue el mejor show de todo el festival, sin ningún resquicio de duda. Además de contener al genial Tad Hutchison (batería y cómico), nos presentaron un concierto preñado de vitaminas de dos minutos como “Get Outta My Cave”, la divertida “How Much About Last Night Do You Remember?” o los himnos de los Fellows por excelencia: “Rock n Roll Pest Control” y “Taco Wagon”. Soltaron incluso la versión que hacen de “Picture Book”, original de los Kinks, y tras los gritos del personal reaparecieron para un bis que se llamó “I Don´t Let The Little Things Get Me Down”. Impresionante.

The soundtrack of our lives siempre me hacen sonreír en directo, a pesar de que no soy un experto en su música, lo cual tiene mayor mérito a mi modo de ver. Siempre suenan a clásico, hagan lo que hagan. La pega es que yo los hubiera programado una o dos horas antes, dado que su propuesta es psicodélica a más no poder y se hace un poco espeso encontrarte con eso cuando acabas de estar ante los Fellows.

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La velada del sábado la clausuraron Mudhoney, reyes del mal llamado grunge, aún en activo en todos los sentidos, con nuevo disco (“The Lucky Ones”) y con shows que miran tanto atrás como adelante. Ya de madrugada nos explotaron canciones puramente Seattle como “Sweet Young Thing Ain´t Sweet No More”, “Suck You Dry” y “Touch Me, I´m Sick”. Mark Arm, Steve Turner y compañía se despidieron y todos los que habíamos viajado hasta Cantabria buscando reencontrarnos con los ochenta y noventa más underground supimos que lo habíamos logrado. Se pudo ver a Scott McCaughey (Vocalista de Young Fresh Fellows) entre el público del concierto de Mudhoney con una birra en la mano, por lo que sin pensarlo dos veces le pedí que se sacara una foto conmigo y accedió. La vida es fantástica, y Scott, el puto amo.

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En: Crónicas

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