Tokyo Sex Destruction “Sagittarius”

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Un nuevo álbum de los catalanes siempre es motivo de dicha para aficionados musiqueros, les guste el estilo que les guste. De hecho estoy convencido de que muchísima gente adora este grupo, sólo que aún no lo saben, pues aún no los han escuchado (debidamente). Y aunque superar el anterior trabajo era complicada tarea para el grupo (The Neighbourhood, 2009, era un ecléctico y rabioso collage), sí que con éste han llegado al nivel. No sabría decir si es mejor o peor, pero sigue su senda, aparcando (un poco) los riffs Stooges/Mc5 que tanto explotaron en sus primeros discos.

No me malinterpretéis, hay crudeza y ansia punk rock en gran parte del álbum, pero tienen su sonido más perfilado que en sus inicios. Yo propondría pinchar In the right place o Dead Cops en cualquier discoteca para que la gente por fin pueda disfrutar del baile sin necesidad de hacerlo con ritmos ya programados ni con electrónica repetitiva. Peace is Money es un funk muy melódico y pegadizo, Seven sisters es un single directo y explosivo y la balada When those times are coming back (la única bajada de ritmo en todo el trabajo) es de lo mejorcito y recuerda bastante al soul de Philadelphia.

En su sexto largo, TSD siguen usando el rock garagero y el soul pero con distintos matices; por ejemplo el uso del saxo no se limita a recapitular los sonidos del instrumento en el “Fun House” de los Stooges como hacían antes, además, no se andan por las ramas y continúan entregando temas de 3 minutos de media con muchos sentimientos encapsulados en su interior. Si este mundo fuera perfecto esta banda lideraría las listas de éxitos de nuestro país, porque aunque bien es cierto que petan salas en ciudades como Estocolmo, Toronto o Moscú, no estaría de más mirar a la cosecha cercana y darnos cuenta de todo lo bueno que tenemos.

Es curioso, muchos de los redactores musicales que vivieron la época gloriosa para esta profesión (escribir sobre música) afirman constantemente que desde hace años “el rock ha muerto” y yo no puedo estar más en desacuerdo. ¿Qué ya no salen nuevos estilos de música cada cinco años? Bien, pero eso no significa para nada que no haya grupos que pueden volarte los sesos en uno de sus directos; o hacerte sonreír, bailar frenéticamente,  llorar, pensar, empatizar e incluso entender. La música popular (y el rock también) está más vivo que nunca, sólo que está más disperso. A nosotros nos toca separar el grano de la paja.

En: Críticas

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