The Sonics

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Fecha: jueves, 10 de diciembre del 2009

Sala: Kafe Antzokia (Bilbao)

Redactor: Jon Bilbao

Fotógrafa: Marta Bravo
The Sonics

Cuando hace más de un año se lanzó la noticia de que The Sonics se reunían al menos para una gira, eso a algunos nos cautivó y nos hizo recordar lo ineludible de su música, así como su importancia histórica en la música popular. Cuando pienso en esos grupos que marcaron una diferencia a la hora de componer y de entender la música, inevitablemente viene a mi mollera los 13th Floor Elevators o The Stooges, Captain Beefheart o Can. Pero para que esas personalidades surgieran, antes tuvo que suceder la psicodelia, y unos minutos antes el garaje rock, claro precedente de lo que vendría a continuación, alcanzando su clímax en 1977.

Los Sonics sonaban punk ya en 1964, cuando editaban su oscuro y primerizo single The Witch, composición propia que alcanzaba niveles que ningún grupo había logrado hasta el momento. Y esa era la premisa para el concierto del 10 de diciembre en el Antzoki, es decir, ofrecer los temas aglutinados en sus tres primeros discos, con la rabia y actitud de antaño. A simple vista podría parecer que eso es creer demasiado en la utopía del rock n roll pero debo decir que con tres miembros originales, y pasando de largo los sesenta tacos, estos cinco tipos se merendaron al público bilbaíno con maestría y gracia y despejaron cualquier duda a cerca de su estado físico, mental y espiritual.

Abrieron con He´s Waiting, tema de su disco Boom de 1966; fueron tocando, además, un  montonazo de temas ajenos que ya hicieran  suyos en las grabaciones de los mencionados tres primeros LP´s como Money y varios temas de su amado Little Richard (Good Molly Miss Molly, Keep A Knockin´ o Jenny Jenny), dejando en éstas la parte vocal a cargo del bajísta Freddie Dennis Donnie, que cantó y aulló como un poseso. Los solos se mantuvieron en general como en las grabaciones, o sea, precisos y efusivos. Sólo en el clásico de Chuck Berry Louie Louie se permitió el guitarrísta Larry Parypa deformar un poco y alargar su punteo, acusando gran inventiva a la hora de hacer una jam.

La voz de Gerry Roslie sigue en plena forma (mejor que contemporáneos suyos como Roger Daltrey de The Who) y lo demostró en temas que me emocionaron sin límite: Don´t Be Afraid Of The Dark fue algo placentero, mientras que Psycho supuso la explosión definitiva y marca significativa de la casa para ir cerrando el chiringuito. Luego volvieron para dos bises, donde soltaron su gemma The Witch y el Long Tall Sally de su profesor Little Richard con cualquier cosa menos moderación. Así es como se hace, joder.

En: Crónicas

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