THE MAGIC TEAPOT Vs ROCK ACIDO DE CALIFORNIA

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DSC04437 Esto del Izar & Star tiene aún mucho que ofrecer a toda esa gente que, al igual que servidor, se acerca en cada fecha a contemplar y escuchar bandas que quieren destapar (algunas de) sus influencias más directas. Y es que por lo general el público va variando pero siempre hay un puñado de personas que no fallan, que les gustan variados estilos musicales y acuden como quien va al bar cada domingo a ver a unos tipos persiguiendo un balón.   DSC04442 Lo de ayer, aún así, era un poquito más especial; The magic teapot (“la tetera mágica”, nombre bien elegido y super hippy) se separaron hace más de 15 años, en 1996, justo cuando acababan de ganar el prestigioso Villa de Bilbao, así que la ocasión era más que propicia. Interpretaron temas propios de aquella época, versiones del rock sesentero que más les gusta, e incluso algunas nuevas canciones que acaban de componer para su reunificación. Los temas nuevos sonaron impecables, con un sonido muy Grateful Dead y con varias voces recordando lo importante del empaste de éstas. Txus Santos (guitarra solista), Lázaro Anasagasti (batería), Guille Calleja (guitarra y voz), Sara Iñiguez (Voz, pandereta y flauta) y el nuevo bajista Miguel Moral (ex Highlights y ex positiva) no encararon el bolo como viene siendo habitual en el Izar & Star. En vez de dividirlo en bloques, fueron mezclando sus temas con versiones como la fiestera (e himno hippie) The golden road unlimited de los primerísimos Grateful Dead o Fields of sun de Iron Butterfly. De otros Californianos, los Love de Arthur Lee, rescataron la poco manida She comes in colours, y Let´s get together ( famosa por HP Lovecraft pero compuesta por Chet Powers, miembro de Quicksilver Messenger Service) sirvió de perfecta unión entre público y banda. Versionaron también a los mencionados QMS (con Pride of man) y se fueron por la puerta grande homenajeando a Jefferson Airplane en la excitante Volunteers y con la oportuna Rock & soul de Country Joe & The Fish nos dijeron adiós, con la última palabra resonando en los presentes: “Marihuana!”. Todo el mundo se quedó en su sitio pero prácticamente nadie armó jaleo: ni de coña soy el único que conoce el código entre músicos-público que consiste en silbar, aplaudir, gritar… para que reaparezcan, verdad que no? pero hoy día la gente es muy cómoda y cree que el bis sale sólo, y no; para nada debería ser algo automático. Finalmente algunos hicimos ver que sí, que queríamos verlos volver, joder. Volvieron a escena para interpretar dos temas propios y el cojonudo y rítmico final con un tema de Moby Grape: ésta fue Omaha, que dejó buenísima sensación en el paladar y muchas ganas de que repitan la jugada cuando sea, donde sea, y que la gente responda como realmente se merece esta peña. Estuvo muy bien, pero podría haber sido épico.

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