The Freeks

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Fecha del evento:sábado, 3 de octubre del 2009

Sala: Sala Bilborock (Bilbao)

Redactor:Jon Bilbao

Fotógrafa:Marta Bravo

The Freeks

 

Antes de entrar al local me hablaron del buen concierto que habían facturado los bilbaínos Positiva y de la mala calidad del sonido de la sala. Imaginé que The Freeks tendrían mejor audio, pero nada más alejado de la realidad, el juego de voces tenía un veinte por ciento de la potencia que se necesitaba para que ese pase de los americanos no desmereciera. Porque los instrumentos estaban perfectos y los que los tocaban, pletóricos.

Como yo ya conocía su debut discográfico no era una noticia tan nefasta y pude ir comprobando cómo atacaban a un cancionero grande, nuevo eso sí, pero que olía a clásico; temas como At the station o la cruda Lunette se salen de lo que haría cualquier grupo primerizo. Claro, es que estos cuatro vienen ya muy rodados por haber participado en bandas como Earthless, Zen Guerrilla o Fu Manchu, por citar sólo algunas. Son un supergrupo en toda regla que para esta ocasión prescindieron de su colega Glen Slater (teclados) y descargaron algo más de una hora de rock psicodélico; sin conocer las canciones era imposible asimilar las melodías vocales que Rubén Romano iba escupiendo, y conociéndolas las sentías y te cagabas en la mala organización de los cojones.

Aún y todo alegraron a más de uno al desgranar algunas versiones; éstas son las que recuerdo: “Don´t shake me lucifer”(de Rocky Erickson cantada por Isaiah), “Young man blues” (cantada de forma pasional por el cavernícola Andy Duvall) o el trallazo de Van Halen “Runnin´ with the devil”, que fue entonado por el propio Rubén y por gran parte del público que había crecido con ese tema; tal y como cabía esperar ese bis sació tanto a rockeros como a heavys y punks.

Para su debut estos cuatro tipos contaron en el estudio (además de con el teclista mencionado) con otros dos imprescindibles de la música contemporánea: el reputado productor y músico Jack Endino y el frontman de la banda psicodélica Baby Woodrose, Lorenzo Woodrose. Por eso no es de extrañar que el combo haya dado para tantas conversaciones musicales en el último año.

Lo único que yo espero es lograr verlos con un buen sonido para así poder entregarme por completo al gozo del efecto que causa injerir una dosis de Freeks en directo. Seguro que la sensación es aún más meritoria.

En: Crónicas

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