Teenage Fanclub @ Kafe Antzokia 24-02-2017

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Fotos: Marta Bravo

No son pocos los que reconocen haber visto varias veces a Teenage Fanclub en directo sin encontrar nunca el sonido de ecualización que merecerían. Y es que (aunque esto no es excusa) equilibrar perfectamente un sonido como el de los escoceses no debe de ser tarea nada fácil, pensándolo fríamente. La “mala ecualización” de la que casi todos los asistentes hablaron a la salida o durante los conciertos afectó a los Fanclub en determinados momentos y también se notó al principio del pase de los teloneros, los mallorquines Beach Beach,  que varios minutos después de arrancar comenzaron a destapar sus méritos: efectivas melodías de pop que, poco a poco, fueron convenciendo a un público en general amante de lo melódico.

 

 

Los Teenage Fanclub venían esta vez a presentar su nuevo trabajo, el notable “Here”, del que sonaron varias piezas como Hold On, el hit  I´m In Love o el indiscutible  temazo The Darkest Part Of The Night, de la que en la parte central instrumental  se pudieron escuchar resquicios de unos Crazy Horse al trote. Y es que no se debería olvidar que algunos de los temas más duros de los Teenage, así como ciertas introducciones o determinadas guitarras siempre llevaron el sello Young impreso. Gerard Love cantó su pepinazo Radio, y el guitarrista Raymond McGinley hizo lo propio con su About You, melodía super coreada por el público que de pronto puso a todos (sobre todo en espíritu) en pie. Aunque siempre ricas en melodías, la mayoría de las canciones las cantaba el vocalista principal  Norman Blake, que tiene pinta de profesor majo de filosofía.

 

El estar cambiando constantemente de vocalista principal tuvo que complicar a la fuerza la tarea de la regulación de volúmenes para el técnico de sonido de turno, que supongo no vendría con el grupo, pues de haber sido así debería haber tenido más controladas las señales acústicas. En bastantes canciones se formó bola de sonido, con lo que los elementos de las mismas estuvieron a veces poco perceptibles. Poco o nada se escuchó la voz principal de McGinley en sus canciones, aunque después descubrimos que desplazándonos por la sala era posible encontrar puntos desde los que el conjunto sonara aceptable, y así lo hicimos. Ya sé que en esto no voy a poder (ni querer, claro) convencer a nadie, pero con un sonido a ratos deficiente, a ratines bueno y en general aceptable fue un concierto que muchos pudimos disfrutar dejándonos transportar por las melodías. No me considero de esos “sibaritas” que para poder siquiera empezar a disfrutar con el concierto buscaban un sonido excelente. Es verdad que las canciones de los Fanclub, así como sus sutiles y ricos arreglos vocales e instrumentales merecerían un excelente tratamiento sonoro, pero si esto no ocurre (como no ocurre nunca con Teenage Fanclub) no se convierte necesariamente en una mierda pinchada en un palo, como algunos han insinuado.

 

 

Start Again, Ain´t That Enough o Dumb Dumb Dumb fueron algunos de los momentos álgidos de la noche, aunque hacia el cierre soltaron The Concept y esa sí que la corearon hasta los camareros. Se despidieron pero reaparecieron para un corto aunque intenso bis, compuesto por “el primer single” que publicaron al inicio de su carrera, como ellos mismos informaron. Everything Flows sí que suena a rock alternativo de la mejor época, adelantando posteriores sonidos como los de Foo Fighters y similares. Aquella melodía de 1990 sirvió de perfecto final para un show  en el que hubo que poner más de nuestra parte como público: buscar el punto desde el que mejor sonara y tratar de no pensar sino sentir, que tantísimo nos cuesta a veces.

 

En: Crónicas

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