Rubén Pozo y Lichis: “No empezamos de cero, pero tampoco desde mucho más arriba. Cada proyecto es un órdago al futuro”.

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Noche del 3 de mayo en Bilbao, han venido desde Madrid y, sin descanso, acaban de tocar en el pequeño escenario del pub Cotton Club, tras ellos, una extensa carrera musical los abala, son Rubén Pozo y Miguel Ángel Hernando Trillo, más conocido como Lichis. Ambos tienen mucho en común, los dos nacieron en Barcelona y vivieron su infancia en Madrid, los dos besaron al éxito dentro de una banda (el primero en “Pereza” y el segundo en “La Cabra Mecánica” y los dos se embarcaron después en nuevos proyectos en solitario, pero lo más importante los dos comparten pasión por la música y sobre todo por el rock and roll. Ha sido este amor lo que les ha llevado a compartir escenario con el espectáculo “Mesa Para Dos”, con el que se encuentran girando por España y del que se espera el nacimiento de un disco conjunto.

Así son Rubén Pozo y Lichis, dos rockeros, algunos los llamarían “viejas glorias” (por supuesto, no han visto todavía su espectáculo)  que apuestan por crear nuevas canciones y tocar, tocar mucho, para hacer disfrutar a su público, da igual en lugares pequeños o grandes, esto va más allá de números y sold outs, reivindican lo auténtico, ellos son músicos de vocación, y viven como tales.

¿Cómo surgió la idea de realizar el espectáculo “Mesa Para Dos”?

Lichis: De una manera muy natural. Yo estaba pensando en realizar actuaciones solo  y escuché los temas de Rubén en una prueba de sonido y pensé “joder, ¿y por qué no le llamo y le propongo hacer algo juntos?”, le mande un WhatsApp y ya está.

¿Y vuestra amistad como surgió?

Rubén: La verdad que nos hemos hecho amigos haciendo esto. Nos conocíamos y yo le tenía mucha admiración (y se la sigo teniendo, claro). Yo creo que a raíz de esto, de ir tocando e ir componiendo nos hemos hecho amigos.

¿Qué es lo que creéis que vuestro espectáculo ofrece?

Lichis: Estamos ofreciendo canciones nuevas en un formato acústico, divertido y con un montón de instrumentos. Ahora mismo son tiempos de revival, en el que todos vuelven a hacer los temas por los que fueron conocidos y nosotros apostamos por las canciones nuevas y por pasarlo  bien. Ya lo habéis visto, la gente se lo ha pasado muy bien y objetivo cumplido.

Entonces, ¿habéis cumplido lo que eran vuestros objetivos iniciales con “Mesa Para Dos”?

Rubén: Bueno, nos queda camino todavía… Estamos grabando las canciones nuevas y componiendo, vamos a seguir girando con este espectáculo, tanto en acústico como con banda, y lo siguiente será sacar una grabación con los nuevos temas, incluirlas en el repertorio y seguir girando.  Nosotros nos lo hemos planteado como que somos músicos y los músicos tocan, si tocamos todos los fines de semana mejor que mejor ¿no?. En eso se basa lo nuestro: en que cada fin de semana tengamos mínimo un concierto, si son dos mejor y si son tres mucho mejor y entre semana estaremos trabajando las canciones nuevas y grabándolas en el estudio. Estamos viviendo como músicos, joder, como lo que imaginas que hacen.

En vuestras respectivas carreras musicales, ambos habéis tenido experiencias en una banda ( Lichis en “La Cabra Mecánica” y Rubén en “Pereza”) para después continuar en solitario, ¿Cómo definiríais el punto en el que os encontráis ahora?

Lichis: En el punto en el que está todo el mundo, yo creo. Podemos encontrar muchos puntos de conexión con cualquier persona de la calle. Ahora mismo mucha gente ha perdido su trabajo, ha tenido que salir de la zona de confort y buscarse las vueltas por otro lado, y en esas estamos nosotros. No empezamos de cero, afortunadamente, pero tampoco mucho más arriba, y cada proyecto es un órdago al futuro. La verdad que es excitante para la creatividad.

Precisamente tú, Lichis, empezaste tocando en la calle, en el metro de Madrid, ¿qué le dirías al Lichis de aquella época?

Lichis: Que busque un buen abogado (Ríe).

Y tú Rubén, por tu parte, empezaste con la banda “Buenas Noches, Rose” , ¿qué le aconsejarías a ese Rubén más joven?

Rubén: Que la música, como la vida, no es llegar a ningún lado, sino que lo que importa es el camino.  Tienes que estar contento con el camino y con los kilómetros que andas cada día y hay que disfrutar del paisaje.

Después de “Buenas Noches, Rose” vino el fenómeno de “Pereza”, ¿cómo lo viviste?

Rubén: Bien, dejándome querer. De repente algo funciona más masivamente y se agradece. Desde pequeño empiezas a tocar y sueñas con conciertos grandes y bueno, lo viví; y una vez habiéndolo vivido me di cuenta de que soy músico y de que me encanta tocar en sitios grandes y en sitios chiquititos. Hay cosas que surgen en los sitios chiquititos que no surgen en los grandes y viceversa. Me encanta tocar, tocar donde sea, lo único que necesito es gente delante, un público con ganas de vivir la experiencia en directo.

Lichis, tú con “La Cabra Mecánica” lanzaste un total de seis discos: “Cuando Me Suenan Las Tripas”, “Cabrón”, “Vestidos De Domingo”, “Ni Jaulas Ni Peceras, en directo”, “Hotel Lichis” y “Carne de Canción” ¿qué disco o que etapa en la que los lanzaste recuerdas con más cariño?

Lichis: Ahora que comienzo a reconciliarme con ello… con lo que me quedo es con el recuerdo de mis abuelos, que vivieron esto con una intensidad muy grande. Yo ya era músico y llevaba muchos años tocando antes de formar “La Cabra” pero parece que la gente que te quiere no se lo toma tan en serio hasta que no tienes un poquito de visibilidad con un proyecto. Recuerdo que mis abuelos (pobrecitos tío…) cuando les decía que iba a salir en un programa de la tele se podían quedar hasta las dos o las tres de la mañana despiertos y resulta que salía otro día. Guardaban todos los recortes, me llamaban siempre para decirme “has sonado en tal radio o en esto otro…” lo vivieron con mucha intensidad.

Rubén, “Habrá Que Vivir” es el nombre de tu último álbum ¿puedes decir que has seguido tu propio consejo, que has vivido?

Rubén: Todo se resume en que hay que estar agusto en la piel de uno mismo, eso es lo mejor que puede hacer un humano, aprender de los errores y de los aciertos y estar contento con uno mismo.

Por tu parte Lichis, bautizaste a tu último álbum como “Mariposas Y Torneos de Verano”, ¿qué es lo que te hace sentir a ti mariposas?

Lichis: Pues muchas cosas… Cuando estas en la fase creativa, sobre todo al componer, tienes que volverte un niño y empezar a encontrar estímulos en todo, en oír una palabra como si fueras la primera persona que la oye o que piensa en ella, o una nota. Hay que tratar que tu estómago siempre sienta mariposas para seguir adelante y para crear.

Sin embargo, tu tema “El Cazador de Mariposas” no se refiere a este asunto de sentir mariposas en el estómago, sino que es una reivindicación política y social. ¿Creéis que que es importante utilizar la música como arma reivindicativa en este momento?

Lichis: Siempre ha habido canciones de todo tipo, a lo largo de la historia de la música ha habido música reivindicativa o festiva. En unos meses comenzará el verano y todos estaremos haciendo un baile absurdo cuando suene una canción espantosa y lo pasaremos muy bien, nos reiremos y ya está. Encontraremos una canción que nos haga llorar, una canción que nos recuerde a quien queremos, una canción que nos de la mala ostia necesaria para cambiar el mundo que nos rodea… Afortunadamente las canciones tienen muchas vertientes y muchas maneras de hacer entender y de comunicar.

¿Vosotros ahora mismo como percibís el panorama musical, ¿creéis que se puede seguir cantando lo que se cantaba antes o que hay que andar ahora con más cuidado?

Rubén: A mí me gusta la gente que canta lo que quiere cantar, si luego levanta polvareda, pues mira, se ha levantado. A mí esto de que nosotros mismos nos estemos censurando… Vale que haya cosas muy burras pero, noto sobre todo, que hay gente que levanta la voz y, sinceramente, hablando de canciones en concreto, creo que no ha entendido la canción a la que está criticando. Cuando se critica una palabra pienso que no han pillado la canción, que se han centrado en dicha  palabra, la han sacado de contexto y están metiendo leña, no siento que la entiendan. Yo la verdad que llega un momento en el que cierro los oídos y me da igual, el arte es para jugar. Lo mismo que en un videojuego un tío va matando a civiles, no sé por qué la gente no levanta la voz con eso y sí con canciones. El arte es un juego en el que se proponen situaciones que no tienen por qué ser lo que quiere hacer el que ha compuesto la canción, sino que te está dando un punto para reflexionar y creo que la reflexión está bajo mínimos en una parte de la población. Pero es mi opinión de mierda.

Y ahora tras las elecciones, muchos partidos políticos han puesto canciones en sus meetings y campañas, ¿creéis que esto puede resultar peligroso en el sentido de que se relacione a los artistas con determinadas ideas políticas?

Lichis: Es algo que siempre se ha hecho. Muchos movimientos políticos, por ejemplo el vasco o el catalán en una determinada época utilizaron el rock para comunicar. La música sirve muchas veces para que la gente se forme una opinión política, eso pasará siempre. Yo, por ejemplo,  ahora mismo estoy en una situación en la que, por ciertos motivos personales, no tocaría en ninguna fiesta de un meeting de un partido político, otra cosa es que de repente me contrate un ayuntamiento para tocar en cualquier sitio, voy, me da igual quién este en ese ayuntamiento, voy a tocar para la gente. En un meeting político no, seguramente, no daría el permiso para que utilizaran una canción, pero es algo personal.

Ambos habéis colaborado con multitud de artistas a lo largo de vuestra trayectoria musical, si tuvierais que añadir una silla en esta “Mesa Para Dos” ¿a quién quisierais reservársela?

Rubén: Cualquier persona que quisiera compartir el escenario, un rato con nosotros, una canción… será bienvenida.

Lichis: ¡ A Kiko Veneno! que nos gusta mucho.

Así finaliza la conversación, ambos rockeros se disponen a vaciar el escenario del Cotton Club, van recogiendo ordenadamente los instrumentos con los que han hecho disfrutar a su público hace apenas una hora y se marchan en su furgoneta rumbo a Santander, donde pondrían la noche siguiente el mantel para su “Mesa Para Dos”. Así es la vida de los músicos y así es como la han contado: tocar y seguir tocando, sumar kilómetros, y canciones, a sus contadores.

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