The Re-Byrds + Red Garage @ Sala Cúpula

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Una cita con el rock & roll más clásico tuvo lugar el pasado viernes en la sala Cúpula del Teatro Campos. Re-Byrds, formado por miembros de la banda getxotarra Zodiacs (y algún que otro colaborador) y Red Garage se reunieron para realizar sendos tributos a The Byrds y Creedence Clearwater Revival respectivamente.

A Red Garage les tocó hacer las veces de teloneros y aprovecharon la ocasión para presentar, además del tributo a los Creedence, varias canciones de su primer trabajo Airing Rock Tonight, además de alguna canción nueva. Garage cañero y pseudo-punk, con ligeros toques de los Misfits y Bad Religion además del rock más noventero, que por trallero y guarro tal vez estuvo algo fuera de lugar, pero sirvió para demostrar que el trío es un grupo muy capaz y merece que se le eche un vistazo. En cuanto al tributo, el hecho de que estuviesen en calidad (no declarada) de teloneros les acortó la duración, pero hicieron un buen trabajo con una selección de temas que no por clásica es menos acertada. El público, que se mantuvo reticente con la primera parte de su show, se despertó con los primeros acordes de una gran versión de Fortunate Son, a los que siguieron otras ocho versiones de la banda californiana (entre los que se encontraban grandes clásicos cómo Suzie Q o la imprescindible en un concierto de estas características Have you ever seen the rain), bien tocadas y que funcionaron bien con el público.

Y entonces llegó el plato fuerte de la noche, salieron los Re-Byrds, que abrieron apostando por lo fácil y arriesgando poco (de nuevo, sin que eso sea algo verdaderamente malo) con el clásico Mr.Tambourine Man. Con el público ya en la palma de la mano (dieron exactamente lo que habían ido a ver) continuaron con una lista de canciones del repertorio más típico de los Byrds. Mucha versión de Bob Dylan y poca psicodelia, a excepción de la enorme Eight Miles High (posiblemente lo más destacable –por diferente- de su actuación) en un concierto en el que se demostró talento pero se echó en falta riesgo. En el fondo no es algo que se le pueda echar en cara a Re-Byrds, clasicismo es lo que se debería esperar de un evento de estas características, y el público así lo demostró, respondiendo positivamente a canciones cómo All I really wanna do, The times they are a’changing o Turn! Turn! Turn!. La sorpresa llegó en los bises, cuando sacaron a un trompetista al escenario para acompañarles en una magnifica versión de la sencillamente enorme So you want to be a rock’n’roll star, solo para desaparecer una vez esta terminó.

Y en el fondo eso fue el concierto de Re-Byrds, un continuo coitus interruptus entre lo que podía haber sido y lo que estaban haciendo. Tan pronto demostraban que podían llegar muy lejos cómo se anclaban en su zona de confort. ¿Y se les puede culpar por ello? Supongo que no, en el fondo los que se habían acercado hasta el teatro el viernes lo habían hecho buscando eso, dieron lo que prometían, clavaron los temas que debían clavar y la gente salió entusiasmada. Si el espíritu de un tributo es el intento de transmitir lo mismo que la banda original hubiese transmitido de haber estado presente, es innegable que el concierto fue un aprobado con nota. Más allá de eso están los gustos personales y las manías particulares, y sí, podríamos hablar de ello, pero sería entrar en un terreno diferente, pantanoso y en el que no hay ninguna necesidad de meterse.

El viernes fue una buena noche de Rock’n’Roll. Clásico, nunca mejor dicho.

Texto: Cosme Gumuzio
Fotos: Helena Goñi

En: Crónicas

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