Quique González y Jose Ignacio Lapido

Portada

Kafe Antzokia, 15-11-2014

Fotos: Marta Bravo

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Montar una gira de éste calibre es algo muy acertado y desde luego coherente con las respectivas carreras de los dos protagonistas: una gira conjunta que se llama Soltad a los perros y que lleva sobre las tablas a músicos habituales de ambos, así como un repertorio en el que van entrelazando canciones de sus ya largas trayectorias. El nombre, comentaban en el concierto del pasado sábado, lo escogieron porque se dieron cuenta de que en las canciones de ambos había una palabra que se repetía sin cesar. Esa palabra es perros, y además, ya se hallaba la frase entera en una de las últimas canciones de Quique González, en la rockera “¿Dónde está el dinero?”. Por tanto la idea (sobre todo teniendo en cuenta que sus estilos musicales son altamente mezclables) era totalmente viable. Algunos dirían que incluso necesaria.

Quique-GonzalezAbrieron con la acertada “ladridos del perro mágico”, de Lapido pero cantada primeramente por Quique. En casi todas las canciones emplearon esa táctica: la canción de uno la empieza el otro, y viceversa, que para eso se ha montado éste especial evento, para escuchar cosas diferentes. Y cuando la cosa bien podía haberse quedado en mero greatest hits autocomplaciente y muy complaciente para las grandes masas, la cosa fue más allá. Se pudo comprobar de primera mano que éstos dos tienen muchos hits y no sólo los que primeramente nos vienen a la mente. Por ejemplo, no sonó “salitre” ni “los conserjes de noche” pero sí “la luna debajo del brazo” cantada mayormente por Jose Ignacio Lapido. Y en el caso del andaluz tampoco destapó todas las cartas de las que disponía (como hubiera podido ser “nunca se sabe”) pero las que usó surtieron un positivo efecto, como “luz de ciudades en llamas” o “Carrousel abandonado”.

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Se presentaron y se despidieron pero en la parte central, aparte de nombrar a los músicos y sus respectivos proyectos, prácticamente no hablaron y durante las dos horas completas del concierto se dedicaron a forjar un setlist repleto de metáforas, grandes historias y enormes melodías. Se notaba que allí había más fans de González que de Lapido, pero que los del último tenían fuerza y pasión suficiente para igualarse a los del madrileño. En “el más allá” ambos cantaron con complicidad, casi riendo, y con “hotel los angeles” dieron una buena ración de rock n roll. Quique comentó entonces que la siguiente canción la grabó en su disco “después de que éste tipo lo grabara en el suyo”. Se refería, claro, a la dramática y sentida “algo me aleja de ti”, cantada entre los dos. Cerraron con “cuando por fin”, un clásico moderno del rock español, perteneciente al último álbum de Lapido.

Digámoslo claro: la norma en un concierto es que haya bis. Que los músicos vuelvan con alguna que otra canción como plus a su show. Y ellos nos regalaron seis, empezando primero Quique con su guitarra acústica homenajeando al siempre reivindicable Enrique Urquijo (se cumplían quince años de su prematura muerte), y haciendo Lapido lo propio con “en el ángulo muerto”, una personal confesión que emocionó a más de uno. En la coreada “cuando el ángel decida volver” a Lapido se le vio sueltísimo punteando con su Gibson, y con el acelerado rock n roll de Quique “¿dónde está el dinero?” se despidieron de verdad, cerrando (al menos para nosotros, esa noche) un nuevo y excitante capítulo en la historia de la música.Quique-Gonzalez-lapido-01

En: Crónicas

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