Purple Weekend 2012 @ León

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The Phantom Keys

Texto: Jon Bilbao

Fotos: Marta Bravo

Ahora comprendo la razón de la longevidad de este festival, porque otros años había visto los espectaculares carteles que se sacaban de la manga, pero no es hasta que lo vives como experiencia propia, cuando valoras todas las piezas del puzzle. Había en total nueve espacios físicos en el centro de León donde algo relacionado con el Purple Weekend 2012 estaba sucediendo; llegamos a la ciudad el sábado y lo primero que hicimos fue acercarnos a palpar el ambiente. Pasamos por El Gran Café, donde a penas escuchamos un tema de los powerpop-eros Stanley Road y marchamos a ver más mundo. A decir verdad la propuesta nos atraía, pero el bar estaba a reventar y había mucho que recorrer.

Pateamos hasta un bar que también aparecía en el programa: Móngogo es un bar muy especial. Hacen unos decentes nachos con guacamole y el bar está repleto de figuras y posters relacionados con el mundo de la ciencia ficción. Realmente parecía el garito favorito de Roky Erickson a finales de los setenta. Tras picar algo fuimos al Espacio Vías (patrocinado por Pepsi) a disfrutar de uno de los mejores combos nacionales actuales de garage rock, The Phantom Keys. Y su concierto no defraudó, es más, ensalzó las virtudes de este quinteto y puso a su guitarrista con pelambrera beatle al micro en dos temas que engancharon e hicieron mover el esqueleto incluso a familias que andaban por allá. Invitaron a su colega Polo Pereira de Los Mockers (que tocaron en el festival la noche anterior) a entonar un tema de Chuck Berry y terminaron ellos con una considerable ovación. No nos quedamos a presenciar el bolo de los franceses Les Terribles, en vez de eso nos fuimos a hacer turismo, un turismo bastante gastronómico y musical.

Nick Waterhouse

Para cuando llegamos al escenario principal, al que nombraron para los tres días Escenario Estrella Galicia, Nick Waterhouse estaba a punto de actuar. Cuando comenzó se hizo difícil, muy difícil obviar la música de este chaval de veintiséis años, que venía a presentarnos los temas de su primer larga duración. Con dos coristas que daban el punto perfecto entre melodía y ritmo, Waterhouse mostró todo su nervio y habilidad en temazos rotundos como (If) You Want Trouble o I Can Only Give You Everything. Rhythm & Blues que por momentos llegaba a ser claramente soul, y viceversa.

Roky Erickson

Otro americano era el que nos iba a deleitar en pocos minutos, el que más de cuarenta y cinco años atrás publicó un seminal álbum que a muchos influenció y que se dio por llamar rock psicodélico; ese era Roky Erickson, al que muchos de los fanáticos del festival venían exclusivamente a ver esa noche de sábado. Conocemos (más o menos) el estado en el que Roky puede encontrarse en la actualidad, que olvida las letras o no da el callo en algún show, y que escucha voces en su cabeza dada su turbulenta historia personal retratada en el documental You´re Gonna Miss Me. La canción escogida para abrir fuego fue Bo Diddley´s a Headhunter, seguida de clásicos como Cold Night For Aligators, White Faces, Don´t Shake me Lucifer o la stoogiana Creature With The Atom Brain.

Sí, el setlist fue impecable, pero no tanto su actuación. Demostró su valía, por ejemplo, en Night Of The Vampire o The Wind And More, pero algunas veces Roky no cantaba, y cuando sí lo hacía, se separaba del micro y a penas se le escuchaba. Los técnicos debían de saberlo, pues tenían el volumen de los coros de los músicos igual de alto que la de Roky, la cual se suponía era la voz líder. En la recta final más y más clásicos, esta vez de la época de los 13th Floor Elevators: Splash, Reververation y Rollercoaster cayeron seguidas para deleite de muchos. Sorprendió la balada Starry Eyes así como Goodbye Sweet Dreams (incluída en su último trabajo, que fue realizado con la banda Okkervil River hace dos años). Tengo claro que su discografía es al menos de notable, pero este concierto no dio la talla por mucho que nos emocionáramos los fans. Tampoco fue algo desastroso, pero no llegó a los mínimos que esperábamos, sobre todo cuando retumbó en la sala la esperada You´re Gonna Miss Me, en la que el listón se bajó de golpe. Musicalmente todo sonaba perfecto, todo menos la voz de Roky, porque olvidaba parte de la letra y no aullaba ni de coña ni con la mitad de ímpetu que en los viejos tiempos. Parecía que acabaría el show así, pero se descolgaron con Two Headed Dog en la que Roky tampoco brilló especialmente, más bien parecía uno de los zombies de sus canciones. Pero eso es a lo que podemos optar hoy día, o la mitad del antiguo Roky o nada de nada.

Roky Erickson
En: Crónicas

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