Pennywise + Strike Anywhere + A Wilhelm Scream

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Redactor: Aitor Aloa

Fotos: Aníbal Monasterio

Pennywise Barakaldo

 

LOUD, FAST AND MEANINGFUL o lo que traducido al castellano sería “a todo volumen, rápido y con significado” es, según las propias palabras del fornido guitarrista de los de Hermosa Beach, la esencia de una banda que a pesar de los reveses sufridos a lo largo de su dilatada trayectoria (recordemos que a mediados de 1996 perdían de manera trágica a Jason Thirsk, bajista original de la banda) y tras acometer uno de los cambios más radicales que puede sufrir una banda, con la fuga de su carismático vocalista original después de 20 años, a sabido recomponerse manteniéndose fiel a un estilo original que ha marcado a generaciones de jóvenes de todo el mundo, y por otro incorporando a un sustituto, desde mi punto de vista “natural” como es Zoei Teglas (Ignite), para suplir el vacío dejado por la marcha de Jim Lindberg.

Pero antes de entrar a valorar más en detalle el magnífico espectáculo que nos brindaron los californianos hay que reconocer los méritos realizados por unos jovencísimos Adrenalized, que a pesar de abrir con apenas 20 personas en los aledaños del escenario, fueron capaces de captar toda la atención de los que allí nos encontrábamos e ir sumando público que se acercaba curioso a observar más de cerca a la banda, dejando un buen sabor de boca en lo que al estado del hardcore patrio se refiere.

Pennywise Barakaldo

 

Tras un primer cambio de tercio, saltaron a escena unos sorprendentes, por su contundencia y solidez, A Willhen Scream que nos deleitaron con un New York Hardcore de la vieja escuela en lo musical y con una pose “algo” más heavy metal en  cuanto a lo estético, por parte de algunos de sus integrantes. Una actuación corta pero intensa por parte del quinteto de Massachusetts, los cuales recomiendo a cualquier aficionado al hardcore y a los que yo mismo seguiré la pista en el futuro.

Para continuar, unos Stryke Anywhere que bien ganada tienen su fama y que demostraron una vez más ser uno de los grupos imprescindibles en la discografía ideal de cualquier aficionado al buen punk rock ó hardcore punk (según quién sea el que les cuelgue la etiqueta). Algo más extendida la actuación de estos cinco muchachos de Richmond que la de sus compatriotas, será por eso del status musical.

Y es el turno de escribir de lo que veníamos a escribir. Tengo las orejas calientes de oír todo tipo de opiniones en relación al cambio de vocalista por parte de Pennywise, tanto para bien como para mal, y supongo que seguiré escuchando más y más opiniones, sobretodo teniendo en cuenta (y confirmado por el propio Fletcher) que Zoei va a ser el vocalista para el próximo álbum de estudio de los californianos. He de confesar que Ignite ha sido uno de mis grupos preferidos durante mucho tiempo y que la voz de Zoei, en particular, ha sido siempre una de mis preferidas dentro de la escena. Pero el viernes quedó claro, para mí por lo menos, que a parte de conservar la misma imponente presencia encima de un escenario, y que ya tenía cuando le ví girar con Ignite (hace ya 10 años de eso), ha sido capaz de adaptar su registro de voz para acompañar al combo para el que empuña el micrófono en la actualidad, encajando como un guante en esa máquina de hacer himnos hardcore que es Pennywise.

Pennywise Barakaldo

 

Pero opiniones personales a parte, vamos a lo que importa, y esto es, el show con el que nos obsequiaron los californianos son de los que va a permanecer de por vida en el recuerdo de muchos de los allí presentes ya que clásico tras clásico (entre ellos Every Single Day, Same Old Story, Peaceful Day, Society, Nowhere Fast, Straight Ahead, incluso las versiones del Astro Zombies de los Misfits y la aceleradísima Stand By Me de Ben E. King) los cuatro integrantes de Pennywise hicieron vibrar a un público totalmente entregado a la causa, que coreo todos y cada uno de los estribillos e interactuó con Fletcher y Zoei entre canción y canción cuando estos lanzaban sus mensajes para remover conciencias. Para los bises el grupo reservaba Alien y, como no, ese himno generacional de todos aquellos que crecimos musicalmente con el hardcore-punk de los 90 que es Bro hymn, y que, por si acaso no había quedado claro de lo mucho que significa este tema para entender a la banda y a sus fans (yo me pase todo el tea con los pelos de punta), este siguió siendo coreado por el respetable mientras abandonaba el local y se dirigía al parking del recinto.

En definitiva, un concierto para el recuerdo y una sensación agridulce de aquellos maravillosos años en los que las bermudas y el monopatín eran el atuendo de domingo. Solo falta por comprobar qué más puede dar de sí esta banda, pero pase lo que pase, algo tengo claro y esto es que el hueco en mi corazoncito se lo tienen bien ganado.

Aitor Aloa

En: Crónicas

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