Oscar Avendaño Y Los Profesionales “Demasiado Oro”

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Siempre he pensado que los discos que entran a la primera son los que, pasados los años, aún situamos en lo alto de nuestros rankings musicales particulares. Esos que escuchas del tirón y cuando se hace el silencio te quedas con una boba sonrisa pensando que muy probablemente esas canciones se considerarán clásicas en un futuro no muy lejano, y que si tal cosa no llega a ocurrir tendrán seguro a un servidor como serio candidato a rememorar sus proezas a quien las haya olvidado. Que “Demasiado oro” me ha flipado, vamos, y tengo el presentimiento de que éste álbum no va a moverse del reproductor en un largo tiempo, y que cuando lo haga seguro reaparecerá en mi vida de nuevo, que de eso trata el arte al fin y al cabo: de perdurabilidad.

Éste es el segundo largo (el primero editado en 2012) de Avendaño, curtido músico gallego que ha militado en Siniestro Total desde 2011 como bajista además de haber formado parte de bandas como Los Casanovas, Trem Fantasma o Brandell Mosca entre otros. Para la grabación de los diez temas ha cambiado de banda y se ha rodeado de Profesionales tal y como su nombre indica:  músicos de Foggy mental breakdown, The soul jacket o Pedrito diablo y los cadáveras que acompañan aquí con estilo las personales melodías de  Avendaño y juntos consiguen sonar rockeros siempre, aunque se trate de un medio tiempo, como en el caso de la reflexiva “las ruinas” o el desértico instrumental “los fortunas”.

Llama la atención encontrar muchas influencias en su música (se me ocurre Neil Young o The Band) y que aún con ellas sobre los hombros sigan sonando con sello propio. Se encuentran guitarras crujientes que pueden recordar al tío Young, bolas de fuego rockeras con guiños al rock n roll way of life como “perdí mis gafas de sol” o el trallazo “siéntate y mira”, que junto con “poster central” pueden llevar algo de Nacha Pop en su interior. Tequila o Burning tampoco se libran de ser dignos profesores de los profesionales. Con “el viento” los cinco músicos vuelan a otro tiempo y otro lugar para regalarnos una buena porción de psicodelia rock y la cosa funciona como nunca. No me olvido de la enorme capacidad melódica de “la primera en la frente” (bastante  Stones y con saxo incluido) y del acertado happy ending que es “todas las canciones”, porque realmente al tipo detrás de las palabras se lo intuye conforme con su papel y después de media vida plena, puede que incluso feliz.

En: Críticas

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