Neil Young & Crazy Horse “Psychedelic Pill”

Portada

Hace cosa de un año ninguno de los mortales sabíamos si Neil Young volvería a trotar sobre los lomos de Crazy Horse, pero lo que es seguro es que hacía despertar en nosotros (los fans) grandes cantidades de esperanza e impaciencia. Y al final ha ocurrido lo que ninguno hubiéramos vaticinado. Con menos de cinco meses de diferencia entre la publicación de los dos últimos trabajos de Neil Young & Crazy Horse (ambos de 2012, éste último de finales de octubre) los cuatro tipos han demostrado que hay salvajismo para rato largo. Americana no me defraudó ni me pareció un tropiezo como algunos opinaron, pero se me antojaba como lo que creo que era: un disco de versiones tradicionales genialmente interpretado por la máquina de rock que sigue siendo Crazy Horse, pero sin el chispazo que produce escuchar composiciones del canadiense con el respaldo de esta institución de la música.

Por suerte Psychedelic Pill está repleto de nuevo material. Más de hora y veinticinco minutos con un total de nueve temas. Temas extensos pero deliciosos como Ramada Inn (de casi 17 minutos) o la inicial Driftin´Back (que en su inicio nos retrotrae a C,S,N & Y y que dura cerca de los 28 minutos) bucean líricamente en el pasado de Young y acercan al oyente grandes cantidades de electricidad marca de la casa. También facturan canciones con minutaje más tradicional, como la que da título al álbum, que es rockera y efectiva, la alegre y positiva Born In Ontario o Twisted Road, que menciona algunas de sus influencias y compañías durante su época dorada. Referencias a Dylan y su tema Like A Rolling Stone, Roy Orbison, Grateful Dead o Hank Williams. For The Love Of Man es el único tema suave del disco, una preciosa melodía campestre.

Y aún se guarda un par de temas extensos para el final. Walk Like A Giant (de casi 17 minutos) nos mueve a través de un poderoso y distorsionado riff acompañado de una melodía silbada a sus sueños de juventud, de cuando no estaba claro que no pudieran cambiar el mundo a mejor. Y She´s Always Dancing es de lo mejorcito del trabajo: la base rítmica está muy acertada (algo común cuando Talbot y Molina se desenvuelven como caballos locos) mientras que las guitarras de Sampedro y de Young suenan empastadas y a la altura incluso de clásicos de los setenta como Like A Hurricane (aunque en ésta no hubiera dos guitarras sino guitarra y teclado me refiero al resultado final de la canción). Y qué decir de los coros de Crazy Horse; pues que ponen la guinda a un pastel que llevan cocinando intermitentemente durante más de cuatro décadas.
El disco no es bueno por ser quienes son, en este caso han sabido superarse y coger lo mejor de las recetas que desde el 69 llevan preparando y recopilarlas todas con un resultado magistral. Simpleza, crudeza y mucha emoción es lo que yo puedo traducir en palabras, pero las palabras no nos acercan tanto a este disco. Así que te recomiendo que lo escuches.

En: Críticas

Acerca del autor

Artículos Relacionados

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no se publicará. Los campos obligatorios están marcados (obligatorio)

AGENDA:: próximos eventos
AÑADE TUS EVENTOS A LA AGENDA