Música hecha por mujeres y música hecha por hombres: ¿Alguna diferencia?

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La expresión “guerra cultural” es una importación americana que alude al enfrentamiento existente entre dos sectores de la sociedad sobre los valores que han de guiar la conducta y la forma de vida de las personas. Una de las dos partes de esta lucha no está conforme con los valores de la otra parte, pero en lugar de entrar en guerra con las armas (que en otros tiempos por menos que los valores se entraba) entra en una guerra dialéctica de ideas y palabras, y de ahí la expresión “guerra cultural”.

El matrimonio homosexual, el aborto, el cambio climático, la religión, la izquierda o la derecha en política, y otras muchas cuestiones, son la temática de las guerras culturales más recientes. Lo peor no es que haya “guerra cultural” porque allí donde hay debate civil entre las personas hay riqueza, progreso, y cambio, lo peor es que cada combatiente en el conflicto se cree armado con las mejores razones.

Una de las temáticas más persistentes en las guerras culturales es el sexo, o mejor dicho, los sexos. Las distintas concepciones y formas de ver la vida que se derivan de ser, o bien hombre, o bien mujer.

Los hombres y las mujeres difieren en la forma en la que hay que educar a los hijos, en el dinero, en lo que es importante de sus relaciones matrimoniales, en la importancia que le dan al sexo y la sexualidad, en los sentimientos y afectos, en la idea de amistad… y muy pocas evidencias científicas tenemos que nos aclaren las causas de este conflicto.

La guerra cultural del sexo también se extiende a la música.

La música hecha por hombres se dice que es machista. En géneros musicales como el hip-hop, el reggaeton, y el rock, muchas veces el contenido de la letra es tan claramente abusivo y explotador (se denigra a la mujer tratándola como un objeto sexual repitiendo estereotipos que no hacen más que crear actitudes de prejuicio en los hombres hacia las mujeres, y roles sexuales de sumisión en las mujeres) que es hasta obsceno.

Véase, o mejor dicho, escúchese esto:

La música hecha por mujeres se dice que es feminista. Una respuesta o reacción ante la marginación secular de la mujer en la esfera pública, a veces tan radical o aparentemente radical, que hace pensar que el hombre es la nueva mujer. Si no me creen, pregúntense porqué entonces existe un festival de música donde no hay cabida para nada masculino y así se hace explicito en sus bases. El festival de Michigan Womyn con talleres sobre feminismo radical es un festival de música de, por, y solo para mujeres: http://www.michfest.com

El gran problema de esta guerra cultural de los sexos librada en el campo de batalla de la música es que parece no tener fin. Las partes más radicalizadas de ambos lados siempre querrán seguir peleando, pero las partes moderadas o neutrales sienten que todo lo que hacen está sujeto a la censura de lo políticamente correcto, y creen que todo puede interpretarse como sexista o violento para la otra parte.

La cultura musical que engloba a los músicos, fans e industria construye y deconstruye la identidad masculina y femenina expresando la ideología a partir de la cual los más jóvenes de la sociedad forman su identidad de género. Sin lugar a dudas la música ejerce un poder pedagógico inconsciente en las actitudes y creencias sobre el sexo y el género.

El debate y la opinión pública se ha llenado de innumerables denuncias de agresión a colectivos y la música es uno de sus objetivos. Es en la música donde la locura de lo políticamente correcto conduce a una preocupación constante por no herir. Lo políticamente correcto se puede deslizar muy fácilmente en la intransigencia y en el extremismo, y lo que es peor, en una autocensura casi paranoica que elimina por completo uno de los valores fundamentales, el de la libertad de expresión.

Hasta el día en que la guerra cultural de los sexos desaparezca lo único que cabe esperar es que la gente, sea hombre o mujer, de pasos firmes hacia una verdadera igualdad razonable.

Me gustaría terminar no sin antes lanzar unas preguntas al internauta y lector para comprobar hasta que punto ésta guerra cultural de los sexos en la música popular contemporánea le afecta:

¿qué música prefieren los chicos?,

¿qué música prefieren las chicas?,

¿cuántos grupos de chicas conocéis?,

¿cuántos grupos de chicos conocéis?,

y finalmente,

¿hay alguna diferencia en la música hecha por hombres y la música hecha por mujeres?

En: Crónicas

Acerca del autor

Aníbal Monasterio Astobiza es licenciado en Filosofía por la Universidad de Deusto (2003), Máster en Psicología Social por la Universidad del País Vasco (2010) y Doctor en Ciencias Cognitivas y Humanidades por la Universidad del País Vasco. Le gustan los huevos fritos y las patatas fritas.

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