Misfits

Portada

Misfits

 

Decisión difícil donde las haya: ¿son creíbles los Misfits del siglo veintiuno sobre un escenario? Desde luego el asunto tiene mucha miga donde urgar, al menos para poner en contexto a quien esté poco o nada informado. Los Misfits originales se separan más o menos en el 84 y cada cual forma su propia banda. En el 95, y tras algunas disputas legales entre el cantante Glenn Danzing y el bajista Jerry Only, los Misfits vuelven a girar con dos de sus miembros originales (bajista y guitarrísta) y con un nuevo y joven cantante. Esa etapa dura poco y a partir del 2001 Jerry Only se ocupa de la parte vocal además de aporrear su bajo, dejándo al grupo con 3 miembros que incluían un ex miembro de Black Flag y uno de Ramones. Quien los vió por aquellos días me han comentado que fueron shows desastrosos, yo no lo sé, aunque doy fe de esas palabras.

 

Marky Ramone, tras marcharse, deja el puesto a otro batería algo más apropiado para el asunto: el viejete Robo, que había tocado con Misfits a principios de los 80 en lo que se considera la etapa clásica de la banda, además de ser otro antiguo miembro de Black Flag. Así, en formato trío, llegamos a este final de década en dónde lo que más encontramos son dudas acerca de la banda y su credibilidad.

 

¿Y el sonido?El sonido sigue siendo similar al de la buena etapa, amplis a tope, rítmo frenético de batería y un juego de voces ecualizado para conceder poca importancia a las voces. A algunos eso les cabrea, a otros les excita más y a otros nos es un poco indiferente. El show dió comienzo de una forma graciosa cuando sonó la canción principal de Halloween, el film de John Carpenter que hace más de 30 años flipó a Jerry Only de la cabeza a los pies. Tras esa intro comenzaron, cómo no, con el clásico de Misfits titulado Halloween y casi sin recesos continuaron empalmando temas con el clásico One, Two, Three, Four! entre canción y canción.

 

Astro Zombies, Teenagers From Mars, I Turned Into A Martian y muchos más clásicos enlazados con algunas composiciones más nuevas aunque menos agraciadas compusieron un setlist en el que no hubo tiempo para el respiro. Fuí intuyendo en base al sonido chatarrero, porque como ya digo, la calidad del sonido era casi nula. Hasta el punto de tener que esperar al estribillo para reconocer algunas canciones. Aunque estoy convencido de que esa sigue siendo parte importante de la filosofía Misfit, esto es, que en directo haya que esforzarse para conocerlas o bien que pases del tema y empieces a empujones con todo dios. En los días gloriosos de este grupo (los tuvo, sí) también sonaban así, o sea que por ese lado bravo para ellos y lo siento por los curiosos que pasaran por la Rock Star Live a ver que tal sonaban.

 

En uno de sus clasicazos más coreables, Jerry Only ayudó a un fan a subir al escenario para cantar con él el tema Skulls. We Are 138 o la sangrienta Die, Die My Darling sonaron en la recta final y de alguna manera llegaron a saciar a algunos. En algunos momentos también yo me sentí dentro del universo Misfit, con su estética de ciencia ficción e innumerables referencias a películas de terror, aunque su momento fuese hace más de 25 años. Pero es que estos tíos te lo ponen fácil, es fácil amar a una banda del palo de Misfits, Kiss o los Straitjackets, no tanto por el atuendo sino por la actitud y por poseer un universo propio del que pocos pueden presumir. ¿Mitificación de bandas? Puede ser. Además, pensado fríamente, ¿está en su sitio Jerry Only (ya cincuentón) cantando aún acerca de adolescentes y mutaciones? Quizás no. Se ve que algunos nunca aprendemos. O que necesitamos nuestra propia ración de locura.

 

Texto: Jon Bilbao

Foto: Marta Bravo

En: Crónicas

Acerca del autor

Artículos Relacionados

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no se publicará. Los campos obligatorios están marcados (obligatorio)

AGENDA:: próximos eventos
AÑADE TUS EVENTOS A LA AGENDA