Mark Lanegan @ Kafe Antzokia, Bilbao 27/03/12

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Jamás, hasta ayer, había visto al gigante del rock alternativo americano de los últimos veinte años en directo, y desde luego había ganas. No pude llegar a tiempo para la banda telonera, que era el grupo del teclista de Lanegan y se hacían llamar Creature With The Atom Brain, como tampoco pude presenciar el bolo de Lanegan desde el principio. Llegué, según me informaron, a mitad de la segunda canción y antes de que pudiera encontrar un pequeño hueco desde donde ver parte del escenario (el local estaba a rebosar) ya descargó uno de esos temazos contenidos en el excelso Bubblegum de 2004: fue Hit The City, que continuó con la emocionante Wedding Dress, de ese mismo álbum. La cosa no podía empezar mejor.

Interpretaron más de la mitad de los temas de su último trabajo, Blues Funeral, y hubo cabida para algunos más pausados e incluso cinematográficos como One Way Street mientras la gente aplaudía al final de cada tonada como si una reconocida estrella pop del mainstream estuviera en sus casas. Me sorprendió y reconfortó saber que hay cosas que poco a poco cambian. El Antzoki estaba con entradas agotadas desde hacía días y todos se habían congregado para ver al, digámoslo ya, último representante real del grunge. Porque si bien es cierto que ese apelativo da un poco de reparo, también sabemos que se comenzó a llamar así a todos esos chavales que escuchaban tanto hard rock como punk, tanto soul como glam, blues entre semana y psicodelia para el finde. Al menos cuando entre los ochenta y noventa, ese sonido aún era fresco.

Para mí el bolo sonó como tenía que sonar. Su espléndida voz grave se fundía a veces con las guitarras distorsionadas y la potente base rítmica, por lo que podía costar un pelín reconocerla, pero de eso va en cierto modo la psicodelia y a mi modo de ver es así como debía sonar. El entusiasmo de la gente, la ingravidez de las canciones y la aplastante voz de Lanegan fue lo importante de la noche y es eso lo que se me grabó a fuego. Volvió para un bis con varios temas, siendo el último Methamphetamine Blues, y los allí presentes no pudimos sino rendirnos ante un show en el que las únicas protagonistas eran las melodías; sin florituras visuales ni verbales, sin mierda sintética, sin relleno.

En: Crónicas

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