Marianne Faithfull

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Llegué veinte minutos tarde al concierto por eso del aparcamiento y debí de perderme cuatro o cinco temas. Cuando entré (no nos dejaron pasar hasta que comenzó el aplauso) tocaron “There Is A Ghost” del estupendo Before The Poison (2004) y justo después disfrutamos de las melodías y del buen gusto de esta señora, con un tema de The Decemberistsque suele tocar en directo, “The Crane Wife 3”. Su voz nunca ha sido bonita, al menos desde que retornara a la música a finales de los setenta, pero siempre ha poseído un alma propia que ha transmitido, un poco como Patti Smith.

De las versiones quiero destacar la nostálgica “Goin´Back”, que está incluida en su último disco (“Horses & High Heels” del 2011) que fue compuesta a mediados de los sesenta por el notorio tándem Gerry Goffin/Carole King. También una sentida “Sing Me Back Home”, original de Merle Haggard, de la que contó que la atrapó en los sesenta cuando un buen día escuchó tocarla a su amigo Keith Richards y a Gram Parsons (The Byrds), en unas campas de Bakersfield. Historias como esa se agradecieron en una noche en que Faithfull, prácticamente sin movimientos sobre el escenario, nos cautivó con su varita mágica. Contó otra anécdota sobre la canción titulada “Incarceration Of A Flower Child”, que fue compuesta por Roger Waters (Pink Floyd) en 1968, y que no fue hasta finales de los noventa cuando éste se la cedió a Marianne.

Aunque las comparaciones son odiosas, su figura hoy en día me recuerda a la de Rickie Lee Jones, ya que ambas fueron amantes de dos reputados músicos (de Mick Jagger la primera y de Tom Waits la segunda), las dos estuvieron enganchadísimas al caballo y ambas han facturado buenísimos discos por rachas. También se trajeron las dos una banda como la copa de un pino a sus respectivos bolos de Bilbao.

Faithfull se acompañó de un batería, un bajista (por momentos contrabajista), un guitarrista que sacaba el sonido que hiciese falta, además de una pianista y multiinstrumentista, propiciando así la posibilidad de hacer baladas susurradas o alocados temas New Wave como fue “Broken English”.

Y es que esta dama, a sus 64 años, tocó todos los palos que quiso y finalizó el show con algunos hits de seguido: la delirante “Sister Morphine” (de los Rolling Stones, aunque coescrita con Marianne y grabada antes por ésta), “As Tears Go By” (que como ella misma dijo “tengo que tocar porque sino no sería un concierto de Marianne Faithfull”) y “Working Class Hero”, el tema de John Lennon que en los labios de ésta mujer sonó más potente que un cohete aeroespacial.

Se despidió y tras un atronador aplauso reapareció con su banda para soltar “The Ballad Of Lucy Jordan”. Se quedó aún en el escenario únicamente con su guitarrista y nos regalaron el tema que en los ochenta compuso para ella Tom Waits: “Strange Weather”. Dejándonos con la pregunta que lanza la canción: “¿Por qué en todo el mundo la gente sólo habla del tiempo?”

No sé, pero yo a partir de ahora os voy a hablar de Marianne Faithfull.

Jon Bilbao

En: Crónicas

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