Los mejores discos de 2013

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Ciertamente es complicado fabricar la lista de “los mejores álbumes del 2013”. Cada año se hace duro a la vez que reconfortante, pero cuando la oferta es tan amplia y de calidad como la de este año, uno puede perder el norte varias veces, tachar, reescribir, reescuchar y recomprobar. Y aún así jamás será la lista definitiva. En fin, que cuando hará dos semanas entregué mi lista de lo mejor del año a otro medio (efe eme), era la lista que detallo a continuación, pero ahora mismo bien podría haber cambiado del todo; pero como se podría seguir así hasta el infinito sin sacar nada en claro, recomiendo (primeramente) ésta lista de bandas o solistas que NO han entrado en mi top 15, pero que igualmente veo como parte de “lo mejor del año”: los últimos lanzamientos de Yo la tengo, The Drones, Buddy Guy, Meat Puppets, Fuzz, Tony Joe White, Tedeschi Trucks band, Josh Ritter, Brett Dennen o Catlin Rose, por mentar algunos de ellos.

Mi top 15 del año (sin orden de preferencia, en orden alfabético):

Charles Bradley – Victim of love Un soulman de Florida que no tuvo el éxito que probablemente ya merecía desde bien joven pero de pronto su suerte cambió. Desde el momento en el que Daptone Records puso los oídos en sus melodías ya no hubo vuelta atrás; publicaron su debut en 2011 y éste año ha repetido con su mejor obra hasta el momento: aterciopelado soul y algo de funk repleto de suntuosos vientos. Eso encontrarás.

-Jake Bugg – Shangri-La   Este chaval inglés de 19 años ha entrado en mi top 15 por una sencilla razón: sus melodías tienen la fuerza suficiente como para hacerte repetir la escucha varias veces y querer saltar a su ritmo. En ocasiones con un tono vocal muy Dylan, sus canciones transitan entre el rock y el country. 

Bill Callahan – Dream River Me suena hogareño y también transportador, y eso me vale. Tras muchos discos bajo el nombre de Smog y después ya como Bill Callahan parece que aquí su folk luce único y con un montón de pequeños matices para descubrir. Escucha Javelin Unlanding y dime si no es una jodida maravilla.

-Elvis Costello & The roots – Wise up ghost El camaleónico Costello se unió en esta ocasión a los americanos The Roots con idea de que sus músicas casaran, y en realidad consiguen un producto final digno de mención y de alabanzas: hay funk, hip hop, soul, dub… todo un festín que probablemente (como me ha pasado a mí) gane con las sucesivas escuchas.

-Alela Diane – About Farewell No sé si éste es mi disco favorito de la cantautora folk. Alela Diane es una de las mejores de la última década, una de las más especiales, eso seguro. En esta ocasión se basó para escribir el álbum en la reciente ruptura con su último novio y le salieron canciones melancólicas con un aire invernal de lo más nostálgico. Pero funciona.

Nikki Hill – Here´s Nikki Hill Éste es su debut y la verdad es que es inmejorable. Es decididamente vintage, eso está claro, desde su vestimenta y su perfecto turbante hasta la música, que bien podría haber sido grabada en 1964. Cuando se pone tierna te eriza todo y cuando ella y su banda se ponen marchosos no queda sino abandonarte al meneo soul y rockabilly.

-Valerie June – Pushing against a stone Dan Auerbach (la mitad de The Black Keys) la ha producido ésta vez y el resultado es una pura mezcolanza de estilos totalmente indefinible, pero quizá por eso, aún mucho más disfrutable. Mira sobre todo al blues, al góspel, al pop y al folk y entrega doce temas que seguirán sonando en nuestros equipos de reproducción aún dentro de muchos años.

-Cate Le Bon – Mug museum Oscuro pero a la vez muy melódico, el tercer disco de la galesa se me vuelve imprescindible a la hora de recopilar grandes trabajos discográficos de éste pasado año. Suenan ecos de Television y un cierto aire garegero psicodélico pero sin perder el poso folk. Una auténtica pasada.

-Laura Marling – One i was an eagle En su cuarto disco, la inglesa de solo 23 añitos se destapa como una de las mejores compositoras de los últimos tiempos. No puedo obviar lo real que suena, así como sus sobradas capacidades como guitarrista, que dejan a uno perplejo. Sí, Joni Mitchell o Crosby Stills & Nash son una referencia, pero la música de la Marling gravita sobre su propia órbita. Desde el primer minuto en que la escuché me dio de lleno en todo el corazón. A quemarropa.

-Mazzy Star – Seasons of your day Diecisiete años después de su ultimo álbum el dúo vuelve (aunque nunca se fueron, afirman, sólo llevan su ritmo y compatibilizan con otras cosas) con un disco muy tranquilo, muy de guitarra acústica y mecedora, como todos sus previos, pero es que además está (casi) desprovisto de canciones más peligrosas, que incluían siempre en sus trabajos. Con todo, la espera ha merecido la pena.

-Mudhoney – Vanishing Point Mudhoney siguen siendo Mudhoney 25 años después de su formación, y con todas sus letras. Acaso no es eso un trabajo bien hecho? Nadie espera a estas alturas que cambien de estilo ni que innoven, pero sí que sigan dando mecha a ese rock garajero que acabó llamádose grunge, y que sus canciones sigan chutándote las sienes. Y lo hacen a base de bien.

-Laura Mvula – Sing to the moon Para mí éste es el claro ejemplo de cómo debería sonar un disco de neo-soul. Nunca me gustó ese término, pues el soul es atemporal y punto, pero éste tipo de soul con muchos arreglos y con bastante modernismo en la producción (pero sin sonar impostado ni falso) me ha llegado, y creo que en cuanto el mundo entero escuche Green Garden seguro que se empieza a bailar en las discotecas. Al menos así debería ser…

-Ty Segall – Sleeper Nos ha tenido acostumbrados a un ritmo frenético: una media de 3 discos por año, sea con grupos o en solitario. Siempre tirando por el lado garagero. Lo que en principio nadie sospechaba era que fuera a salir con un disco de guitarra acústica y voz, únicamente acompañado en contadas ocasiones por percusión y guitarra eléctrica. Pero el resultado es magistral, recuerda a esas extraordinarias primeras grabaciones de Marc Bolan de mediados de los sesenta, y tiene un aire envolvente difícil de obviar.

-The Strypes – Snapshot Tienen una media de edad de 17, están enamorados del R & B y el pub rock más peleón, y acaban de publicar su debut. Tienen el nervio de The Hives pero tirando por derroteros generalmente más clásicos. Blue Collar Jane debería estar sonando ya por las radios de nuestro lento país.

-White Denim – Crosicana Lemonade Su música siempre ha contenido retazos de diferentes estilos conviviendo juntos para crear un sonido único, duro, explosivo, que ya nos voló la cabeza en el Azkena Rock Festival de hace algunos años. Si hace antes tiraban más hacia la psicodélia, ahora se les nota un poco más puestos en el rock sureño, pero aún sorprendiendo. De hecho puede que éste sea su mejor momento.

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