La Sonnambula de Vincenzo Bellini @Palacio Euskalduna

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ABAO-OLBE Sonnambula 2016 ©E. Moreno Esquibel peg-762

La teoría (y práctica) unificada del arte existe. Es la Ópera.

Otras áreas del conocimiento, prácticas y actividades humanas no pueden presumir de la misma coherencia. Por ejemplo, la Física todavía se debate por encontrar una teoría unificada, la “Gran Teoría del Todo” que armonice las fuerzas fundamentales con el modelo estándar de la física de partículas. La Biología, por su parte, aunque tiene el marco explicativo de la evolución por selección natural de Darwin y Wallace, todavía presenta irreconciliables controversias en su seno, aunque nadie dude del hecho de la evolución (piénsese, en la transferencia genética horizontal o el grupo como unidad de selección). En Psicología o Neurociencias ni siquiera se puede hablar de una ley.

La Ópera, en cambio, es la unificación gloriosa del arte en una sola forma artística. La Ópera unifica el concepto de las artes liberales (derivado del trivium y el quadrivium escolástico), pero más concretamente las artes mayores y las bellas artes actuales. La unidad del drama (griego), música y escena es la fuente de la Ópera. Pero al mismo tiempo también están presentes de forma condensada en su esencia la Pintura, la Escultura, la Arquitectura, la Poesía, la Literatura hasta la Danza (por no mencionar artes y oficios como la moda, escenografía, luminotecnia…).

ABAO-OLBE Sonnambula 2016 ©E. Moreno Esquibel peg-168

La Ópera es una forma de arte que contiene el resto de artes. Pero a pesar de este compendio o síntesis de artes en una única forma de arte, la Ópera en los últimos años ha permanecido hermética y distante a la marcha del resto de industrias culturales. Desapegada y distanciada de la mayoría de personas y de sus gustos. Si alguna validez tiene la distinción entre arte popular y arte culto, es para diferenciar el lugar de la Ópera en relación con el resto expresiones artísticas. Pero esto nada tiene que ver con la ausencia de democratización en la cultura o el difícil acceso universal a la misma. La Ópera es considerada como arte culto porque no es una forma de arte pasiva a recepcionar como viene por parte del espectador. La Ópera nos exige. Nos reclama la mayor sensibilidad y entrenamiento y no todos queremos o podemos hacer uso de nuestras capacidades para contemplar sus sutilizas. De ahí que la Ópera siga siendo el ejemplo por antonomasia de arte culto.

Si a esto añadimos que la Ópera como forma de arte cambia lentamente, la consecuencia es que el público mayoritario se aleja. Las óperas más populares siguen siendo unas pocas: La Bohème, La Traviata, Aida… Este estancamiento del repertorio operístico viene de muy de lejos. Desde el siglo XIX el revival de las obras del canon desplazó a las nuevas obras. Y esto influye en el compromiso e implicación del público Si hablamos de la audiencia de las óperas es fiel, pero de un cierto extracto social y demográfico. Pero esto debe y tiene que cambiar.

La Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO-OLBE) viene desarrollando distintas actividades con el objetivo de acercar al gran público la Ópera. Las iniciativas “Ópera Berri”, la Ópera al alcance de todos con títulos cuidadosamente elegidos entre los que se encuentra la propia La Sonnambula  en la que el día 30 debutaron Marina Monzó como Amina y Juan Antonio Sanabria como Elvino y “Ópera Txiki”, iniciativa para disfrutar la Ópera en familia, se suman a distintos programas pedagógicos que lleva la Ópera a los centros escolares desde hace más de veinte años.

Como ejemplo de un cambio más que necesario Stereozona se fue a la Ópera. Si eres una persona con intereses culturales, amante de las artes, de la música, del teatro, amante de la vida en definitiva, no puedes dejar de tener una experiencia de Ópera en directo. La vida y la Ópera se confunden y entrelazan. El bien y el mal, las rivalidades, el amor, la venganza, la lucha, el heorismo y la villanía son elementos de la vida humana y personajes en toda ópera. Es posible que sin vida no haya óperas y sin óperas no haya vida.

La Sonnambula de Vicenzo Bellini producida por el Teatro Bolshoi bajo la dirección musical de José Miguel Pérez Sierra, dirección escénica a cargo de Pier Luigi Pizzi, dirección del coro Boris Dujin y acompañados por Bilbao Orkestra Sinfonikoa y Coro de Ópera de Bilbao debutó en ABAO-OLBE abriendo la 64 temporada de ópera. En el papel de Elvino, Antonino Siragusa, en el papel de Amina, Jessica Pratt (aunque en la función del día 30 fue la joven soprano valenciana Marina Monzó), y en el papel del conde Rodolfo, Mirco Palazzi. En la representación del sábado 30 de Enero entrada masiva. La Sonnambula es una de las obras más conocidas junto con Norma y I Puritani del compositor italiano Vincenzo Bellini que significó una verdadera revolución para el bel-canto. Bellini (1801-1835) destacó como niño precoz interesado en el piano y la composición, pero murió muy joven en circunstancias misteriosas. En sus primeras obras al igual que Donizetti, estuvo fuertemente influenciado por Rossini. Sus obras fueron consideradas por los críticos coetáneos como “filosóficas” y “románticas” e influenciadas por la estética gótica. Pero fue su predilección por el canto del solista o arias (bel-canto) lo que pronto le diferenció de otros y mostró que Bellini tenía mucho que ofrecer.

ABAO-OLBE Sonnambula 2016 ©E. Moreno Esquibel peg-318

La Sonnambula es rossiniana en su forma como en argumento con una gran ornamentación vocal, versos armónicos y desarrollos rápidos. Originalmente basada en un ballet de Hérold, La Somnambule ou L’Arrivée d’un nouveau seigneur, fue escrita por Felice Romani quien escribió casi todas las operas para Bellini con el cual mantuvo una estrecha relación y es considerado como uno de los mejores libretistas de todos los tiempos. Bellini quería siempre libretos que provocaran fuertes emociones. La Sonnambula es un melodrama en dos actos, ópera semiseria (pastoral), considerada por críticos y público como una obra maestra del bel-canto que fue completada en nueve semanas y que resulta que también es una fuente de información en historia de la medicina, historia del sueño y de los trastornos mentales.

El arte en general y la Ópera como pináculo del arte ha determinado cómo la gente no directamente implicada con la medicina veía y entendía las enfermedades cambiando actitudes sobre estas. La locura en las óperas ha sido representada frecuentemente. El sonambulismo también. Macbeth de Verdi y por supuesto La Sonnambula de Bellini son dos grandes óperas que reflejan las creencias culturales de la época en torno al sonambulismo, pero no hay que olvidar que las óperas se dirigían a las clases educadas de la sociedad. La palabra Sonambulismo deriva de los vocablos latinos “somnus” que significa sueño y “ambulare” que significa andar. A lo largo de la historia el sonambulismo ha recibido distintos nombres: oneirodinia, noctambulismo, coma-vigilia o somno-vigilia. Hoy el sonambulismo está clasificado como una parasomnia, un estado que ocurre durante el sueño (Para conocer más sobre el sonambulismo en las óperas, véase Riva et al. 2010).

Siete de la tarde, Palacio Euskalduna, se apagan las luces y se abre el telón. En un pequeño pueblo suizo Amina está comprometida con Elvino un joven terrateniente. Sin embargo, en la noche de la pedida un apuesto extraño, Rodolfo, el conde que regresa pero todavía sin identificar, llega cansado al pueblo y decide reservar una habitación en la posada donde le cuentan la historia del fantasma del pueblo. Inicialmente no da crédito a los chismes de la gente hasta que observa él mismo el fantasma. El fantasma pronto es reconocido como Amina, sonámbula en la noche, vestida con un camisón blanco. Con miedo de despertar a la sonámbula, Rodolfo discretamente la dirige a su habitación para acostarla en su cama. Y es allí que es descubierta para sorpresa de su amante y de los vecinos del pueblo. Elvino, en un acto de desesperación, arrebata de la mano de Amina el anillo de compromiso, mientras que Rodolfo trata de explicar que Amina es completamente inocente. Elvino quiere pruebas de su inocencia. La prueba llega cuando Amina vuelve a andar sonámbula sobre el tejado por encima de un molino de agua. Ella quiere desesperadamente estar con Elvino. Como la anterior vez Rodolfo se encarga de que no la despierten repentinamente, y se aprecia un signo de alivio colectivo. Elvino entiende su condición y le vuelve a poner el anillo de compromiso. Amina despierta y todos celebran la boda inminente.

ABAO-OLBE Sonnambula 2016 ©E. Moreno Esquibel peg-750

La trama de La Sonnambula es simple, sin subtramas. De acuerdo con los estándares operísticos carece de complejidad. Pero es emocional y muy humana propio de las óperas del periodo romántico, un grupo de óperas que se han definido como la combinación perfecta de comedia y patos, hedonismo, religiosidad y paganismo, elementos naturales y sobrenaturales.

Algunas de las interpretes que han cantado y dado vida el papel de Amina en los últimos tiempos han sido Jenny Lind, Luisa Tetrazzini, María Callas o Joan Shuterland. Todas las prima donnas han querido interpretar este papel desde su premiere en Milán en 1831. El papel de Amina requiere dotes más que ostensibles de belcantismo y Marina Monzó estuvo muy expresiva en sus bajos, medios y altos y si tenemos que clasificar su voz en las categorías habituales decir que fue una coloratura trabajada. En la preciosa aria final cuando Amina anda sonámbula sobre el molino de agua, cavatina 6/8 con ritmos crecientes tipo vals, todo el público sufrimos una estado de ensoñación mágico. En las tres arias mantuvo el pulso y en la parte interpretativa se ganó la simpatía del público por su autenticidad. El conde Rodolfo, interpretado por Mirco Palazzi, estuvo a un gran nivel durante toda la noche. Antonio Siragusa en el papel de Elvino, la contraparte de Amina, lo bordó mostrando incredulidad, celo y amor.

Como en la vida misma una terrible confusión puede llevar a trágicas consecuencias. A veces, como en la vida misma, todo acaba bien. ¡Bravo! a la ABAO-OLBE por este debut de La Sonnambula de Bellini, ¡Bravissima! la producción y plantel artístico y ¡Bravo! a la Bilbao Orkestra Sinfonikoa y Coro de Ópera de Bilbao.

Actualización: en versiones anteriores de este artículo se decía que la soprano de la función del día 30 de Enero fue Jessica Pratt cuando en realidad fue la joven soprano valenciana Marina Monzó.

En: Crónicas

Acerca del autor

Aníbal Monasterio Astobiza es licenciado en Filosofía por la Universidad de Deusto (2003), Máster en Psicología Social por la Universidad del País Vasco (2010) y Doctor en Ciencias Cognitivas y Humanidades por la Universidad del País Vasco. Le gustan los huevos fritos y las patatas fritas.

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2 comentarios

  1. Mariano Monzó del Olmo

    La soprano que representó el papel de Amina en la función del sábado 30 de enero (Opera Berri) fue la joven valenciana Marina Monzó, Jessica Pratt lo hizo en las anteriores funciones y también lo hará el 1 de febrero.

  2. Anibal

    Hola Mariano. Corregido y actualizado haciendo referencia a que en la función del día 30 fue la joven soprano Marina Monzó quien interpretó el papel de Amina. Como el error ha sido de identificación las mismas impresiones de la interpretación se mantienen. Un saludo.

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