La “guerra del volumen” es antinatural y le quita claridad y detalle a la música

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Existe una relación entre la “guerra del volumen” y el riesgo de daño auditivo permanente.

En la actualidad fuera de la industria de la música pocos saben lo que significa el término “guerra del volumen”. Aun así esta práctica se lleva a acabo en casos extremos provocando distorsiones y cambiando el sonido original. Para ello, los ingenieros de mastering utilizan como herramienta principal los limitadores. Esta práctica está haciendo que la gente empiece a reconocer los sonidos de los instrumentos de una manera errónea.

Un éxito en la “guerra del volumen” se considera cuando la música en la que se trabaja suena más fuerte que la música de la competencia. Este hecho se basa en la teoría de que el ser humano tiene tendencia a elegir la música que suena más fuerte incluso cuando es la misma. Cuando el sonido es más fuerte da la sensación de tener más detalles y los sonidos graves y agudos se escuchan con mayor claridad.

Esta forma de mejorar la música de los CDs según las discográficas, se hace comprimiendo las canciones en un estudio de masterización. El ser humano es más sensible a la hora de escuchar las voces en comparación con la música. Para ello, los picos más altos del volumen (un sonido que esté más alto que otro) se bajan para poder subir el resto de la música. De esa manera los diferentes altibajos de la música quedan a la par.

Esta práctica está teniendo unas consecuencias en la forma en que la sociedad percibe los sonidos. La forma de comercializar la música está haciendo que parte de la sociedad que no vaya a conciertos o que escuche música en directo, no sepa cual es el verdadero sonido de los instrumentos que escuchan. Utilizar en exceso los limitadores y la masterización implica que se destierran características importantes de la música como un cambio de plano (un sonido diferente encima de los demás) o el rango dinámico (la diferencia entre un sonido acústico y una banda).

Al terminar de grabar un disco y hacer la masterización se producen alteraciones al cortar una canción y se añaden cosas que antes no estaban. Eso hace que la canción sea menos clara y detalles de la canción desaparezcan. Por último, es probable que al hacer esta práctica se cambien algún sonido que antes se escuchaba por alguna razón.  

El inicio de la Masterización

La “guerra del volumen” no ha sido tema de discusión en la sociedad hasta el 2008, año en el que “Death Magnetic”, disco de la banda Metallica, salió a la luz en el videojuego Guitar Hero.

Aun así esta práctica se ha llevado a cabo desde el inicio de la producción de música y la grabación del audio. En esa época los productores de música se percataron que para poder emitir sus canciones por la radio tenían que sonar más fuerte que la competencia.  

Incoherencias en la “guerra del volumen”

A raíz de las consecuencias que está haciendo la práctica de la masterización en las canciones de los CDs, varias personas (ingenieros de la música y músicos) se han posicionado en contra de la llamada. Algunas plataformas de streaming más conocidas de hoy en día como Spotify o Itunes tienen en sus plataformas la opción de escuchar la música original o masterizada. De esa manera, da la opción de que el usuario decida cómo escuchar la canción.

Uno de los argumentos clave de esta práctica consiste en subrayar que con la remasterización las canciones se escuchan mejor, aun así a día de hoy no se ha demostrado esa afirmación. Además no se ha confirmado la relación directa entre lo fuerte que suena la música y el nivel de venta de los CDs.  

De hecho existe una relación comprobada entre el volumen al que escuchamos la música y el riesgo de daño auditivo permanente.  Se puede comprobar que la “guerra del volumen” es negativa en términos de salud.

En: Crónicas

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