L.E.V. 2013 @Gijón

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POLE

L.E.V. o Laboratorio de Electrónica Visual es un encuentro para la creación de arte sonoro en el ámbito digital donde videojockeys/discjockeys con potentes programas (como supercollider o plataformas de electrónica abierta que harían húmedos los sueños de Massimo Banzi) generan visualizaciones y “mapeos”, construyen “perfomances” de ordenador que controlan música electroacústica, realizan “programación en vivo” (live coding o práctica de improvisación donde el código se convierte en el interfaz que la audiencia puede visualizar porque se proyecta públicamente), producen expresiones de teatro-músico-electrónico etc. Un espacio donde artistas y músicos fusionan imagen, sonido y texto, en definitiva, el lugar perfecto para que la tecnología, la música y la cultura dialoguen.

L.E.V. Laboratorio de Electrónica Visual, VII Festival Internacional de Creación Audiovisual de Gijón/Xixón es un encuentro que se lleva repitiendo anualmente desde el 2007 y que habitualmente se ha celebrado el primer fin de semana del mes de mayo en el campus de la Laboral de Gijón gracias al apoyo de LABoral Centro de Arte y Creación Industrial, Laboral Escena y el Gobierno del Principado de Asturias.

Sus actividades se reparten en distintas localizaciones (Teatro, Iglesia, Laboral Centro de Arte y Creación Industrial y el Jardín Botánico Atlántico de Gijón/Xixón) y recogen una muestra de los trabajos más sugerentes en el campo de la nueva estética de la convergencia del discurso audio-visual donde tienen cabida en la programación oficial artistas consagrados, así como jóvenes talentos nacionales e internacionales.

Además de música también hay actividades paralelas a lo largo de los dos días de intenso festival. Para ésta edición el sábado 4 de mayo el “Workshop Red Bull Academy”, un taller donde un artista imparte una clase sobre cómo utilizar tecnología musical, corrió acargo de Clark (Reino Unido) que explicó el uso de sintetizadores modulares y hablo sobre sus influencias musicales y trayectoria profesional. El “Workshop: Bhoreal controlador hardware” donde al público asistente se le introdujo en los principios básicos de la construcción y programación de interfaces de código abierto durante dos días, uno de ellos en abril y otro el viernes 3 de mayo, en sesiones de cuatro horas.

L.E.V. en colaboración con la revista The Wire también se interesa por acercar la reflexión y debate sobre las tendencias dentro de la música  electrónica contemporánea y presentó varias mesas redondas con artistas de la programación (J. Lemercier, V. Oliver, R. Porter y Ramie) para debatir sobre el “live coding”, las nociones de narratividad en los espectáculos de música electrónica y la influencia del noise y la oscuridad en la música de baile contemporánea. Como viene siendo habitual la convocatoria L.E.V. – ScannerFM (radio especializada en música electrónica) que seleccionó dos propuestas nacionales para participar en el L.E.V. Otra actividad paralela a las actuaciones musicales es The Creators Project que en colaboración con L.E.V. presentó un ciclo de vídeos dedicados a artistas de reconocido prestigio internacional, y por último, Realidad Elástica una perspectiva sobre cómo los artistas contemporáneos transforman conceptos tradicionales como representación, paisaje, narrativa etc.

Originalmente concebido y diseñado por el colectivo asturiano Datatrón 0×3F y que rinde tributo a través de sus siglas a Lev Theremin (1896-1993) inventor y científico ruso creador del Theremín uno de los primeros instrumentos electrónicos,  el festival L.E.V. explora los cambios vertiginosos que ha traído la electronificación de la música desde el micrófono hasta el ordenador y cómo la tecnología musical ha dado lugar a nuevos estilos y técnicas. El componente visual es un aspecto importante de la música electrónica. Los orígenes de la simbiosis entre la imágen y el sonido se remontan a Thomas Wilfred (1889-1968) quien construyó en 1920 uno de los primeros sistemas de visualización, el Clavilux, que se tocaba similar a un piano pero que en lugar de sonidos creaba patrones de luz sobre la pared. En tanto y cuanto la tecnología computacional se desarrollaba a mediados del siglo XX, artistas e investigadores empezaron a escribir códigos para programas destinados a visualizar música. Entre los primeros programas se encuentran el FORTRAN de J.B. Mitroo y Nancy Herman. Hoy existe el MIDI (musical instrument digital interface) que es un sistema de notación para visualizar la estructura dinámica de la música (presentaciones visuales que se sincronizan con la música sin que tengan que estar pre-secuenciados).

Pero también explora la intermodalidad entre lo visual y lo sonoro, lo simbólico y lo artístico y es en este punto donde me quiero detener un poco más antes de hablar de las actuaciones que tuvieron lugar dentro de la programación artística del L.E.V 2013. Los espectáculos de la música electrónica-experimental establecen la conexión audio-visual on-the-fly en respuesta a la música como suena. Integran elementos y características de la música para asegurar que el resultado visual se correlaciona con lo que la audiencia está escuchando. La música electrónica actual es un festín para los sinestetas, personas con la rara facultad de experimentar sensaciones de una modalidad sensorial particular a partir de estímulos de otra modalidad distinta, es decir, personas que cuando oyen sonidos particulares tienen simultáneamente asociados a ellos sensaciones visuales (colores). La sinestesia puede dar lugar a correlaciones sensoriales muy sui generis, como por ejemplo, la ya mencionada audición-visión, pero también, tacto-auditivas, tacto-gustativas, olfativas-auditivas etc. (Para más información sobre la sinestesia, véase Baron-Cohen et al. 1996 y Citowic 2002). Para explotar todas las posibilidades de la intermodalidad sensorial del ser humano hay que conocer, por lo menos de una manera básica, el proceso de integración audiovisual que nuestro cerebro lleva a cabo porque hay limites tanto en nuestros sistemas sensoriales como en la capacidad de procesar del cerebro, y esto es algo que determina el tipo de combinación posible de estímulos audiovisuales.

Las característica básica de nuestro sistema auditivo es que tiene un rango de frecuencias finitas que puede percibir. El rango medio es de 16Hz a 16,300Hz, y para el diseño de altavoces es de 20Hz a 20Khz. Por lo que respecta al sistema visual el ojo humano puede percibir longitudes de onda que oscilan entre 380nm (rojo) hasta 780nm (violeta). A la hora de diseñar animaciones visuales es importante tener en cuenta cómo el ojo interpreta el movimiento. Cuando vemos movimiento “artificial” en una pantalla este movimiento debe ser lo más continuo posible para parecer real. Nuestro ojo “escanea” el mundo muy rápido por lo que las imágenes también deben moverse muy rápido a una media de 24 fotogramas por segundo que es lo estándar para una película de celuloide. Para películas o animaciones digitales unos 30 o 60 fotogramas por segundo.

Dicho esto cada uno de los artistas incluidos en la programación del L.E.V. supieron explotar las limitaciones básicas de nuestra capacidad de representación audio-visual para crear experiencias intermodales únicas.

Jardín Botánico

Llegamos un poco cansados de un viaje de tres horas desde Bilbao a Gijón por la ruta del litoral cántabro, pero en buena compañía y sabiendo que nos esperaban dos días de música electrónica experimental, el cansancio se fue rápidamente. El marco no podía ser mejor, el campus de la Laboral que pasó de ser orfanato minero a Universidad y uno de los complejos de edificios civiles más grandes de la España franquista. La primera impresión y opinión que me forme del festival en mi debut como asistente y cronista es que el L.E.V. es la versión familiar, low-cost y poco explotada comercialmente hablando del archi-conocido Sonar. Lo cual ya es todo un acierto desde múltiples puntos de vista. Una descripción más seria y formal es decir que el L.E.V. forma parte de la tétrada de festivales de la geografía estatal que junto con el LEM, Sonar y Periferias todo amante de la experimentación musical electrónica tiene como cita obligada cada año.

El eje temático de la programación artística del L.E.V. 2013 se dejaba entrever entre la selección de nombres para el cartel. El ambient, y especialmente el “dark ambient”, creado por sonidos mecánicos, oscuros, desfragmentados y sin melodía perceptible; y el noise, de baja intensidad aparentemente relajado, pero de sonidos industriales chirriantes que se desquebrajan. Dos jornadas de festival. Una primera jornada destinada para los gustos más exigentes de la música electrónica contemporánea, y una segunda jornada, más popular y fiestera que en conjunto hicieron que el festival obtuviera la nota de 8 sobre 10. Lo más importante, la gente y el buen rollo.

Santiago Latorre

Santiago Latorre fue para nosotros el primero en actuar. Viernes a las 21:00 horas en la iglesia y no fue una casualidad. Hace música con ordenadores, un saxofón y canta. Tal y como define él su música “lenta pero intensa, para tener sexo, para ir a la iglesia o para conectar con el más allá”. Un preámbulo introspectivo para la sacudida de hercios posterior con Oneohtrix Point never, aunque antes vimos a Tim Hecker. El último disco de Santiago es Eclíptica (Föehn 2011) que nació a partir de una iniciativa entre Grácia Territori Sonor y el Observatorio Astronómico de hacer un “Gran Hermano” de convivencia entre varios músicos y trabajadores. El disco explora la naturaleza del cosmos a través de la música. Un viaje hacia las estrellas y hacia tu interior más profundo.

Tim Hecker músico electrónico canadiense que colaboró con OPN para producir conjuntamente Instrumental Tourist es otro de los artistas sonoros más importantes del momento. Con cinco álbumes y nueve EPs su música en solitario se caracteriza por crear ambientes oscuros. Para mi gusto, y el de mis acompañantes, demasiado desestructurado e inconexo con algunos puntos de climax y secuencias melódicas repetitivas de anclaje, pero de difícil escucha sino eres un fan aférrimo de sus exploraciones sonoras.

Daniel Lopatín OPN

Daniel Lopatín actuó seguidamente a las 23:00 horas, conocido artísticamente como Oneohtrix Point never (OPN). De marcada esencia retrofuturista OPN es polifonía en estado puro. Su trabajo es excesivamente abstractivo y conceptual y junto con Tim Hecker los dos artistas menos “pop” de la jornada del viernes. Los contenidos visuales de OPN fueron bastante sui generis. Para mi no enganchaban y tenián una correlación poco congruente con la música.

Roly Porter actuó junto con el colectivo audiovisual MFO después de OPN a las 00:20 horas en el mismo emplazamiento, el teatro. Roly Porter conocido por haber sido la otra mitad del dúo dubstep Vex´d de Bristol, la otra mitad Jamie Teasdale, es un continuador del movimiento post-rave británico y amante de los subgraves. Se le puede describir como un diseñador de sonidos y compositor por su uso de instrumentos inusuales y por primar más la faceta compositiva que la producción. La publicación de Aftertime (Subtext 2011) fue considerada por muchos como lo mejor que sucedió ese año. Porter tuvo como colaboración visual en directo en el L.E.V. al colectivo MFO para presentar su espectáculo Akheron Fall originalmente creado por él mismo y Marcel Weber para el estreno del festival CTM en Berlín. MFO son Marcel Weber y Lucy Benson colectivo audiovisual que trabaja principalmente con imágenes, espacio y luces para crear instalaciones donde el concepto toma mayor virtualidad que la técnica.

Pero quien verdaderamente se convirtieron en la sensación de la primera jornada del L.E.V. fueron RAIME un dúo (aka Joe Andrews y Tom Halstead) que reside en Londres que con su álbum debut, Quarter Turns Over A Living Line, recogió muy buenas críticas el año pasado. Oscuro e inquietante RAIME nos condujó hacia un viaje inspirado en la música gótica y la nueva ola del synth con unas proyecciones muy acertadas y estéticamente muy sugerentes sobre todo su “sandman” de 3D que se deshacía progresivamente y las imágenes de naves industriales. Si hubiera podido tener un aplaudimetro con RAIME la medición se hubiera disparado. La audiencia les aplaudió enérgicamente en respuesta a un espectáculo notable en su concepción y ejecución. Lastima que no podamos contar con documento gráfico por la baja intensidad de luz que había durante su espectáculo.

Stefen Betke, o Pole como se le conoce artísticamente, actuó a las 02:30 . El llamado “príncipe de las bajas frecuencias” por la prensa especializada y autor de la trilogía de volúmenes Waldgeschichten (Historias del Bosque) nos ofreció una atmósfera de relax casi narcotizante. Los contenidos visuales corrieron a cargo de Cristina Busto.

Andy Stott

Para acabar la jornada, y en la iglesia, de cierre tuvimos a las 03:35 a Andy Stott quien ha reescrito el discurso formal del techno reduciéndolo a la expresión más mínima (slow beat o de bajas pulsaciones). Los paisajes sonoros de Stott están llenos de efectos, armonías, y loops de bajos envolventes que hicieron bailar al público. Bailar era algo que se deseaba mucho tras haber presenciado la experimentalidad de Hecker y OPN en el teatro sentados.

De la segunda jornada que daba comienzo a las 13:00 con sendas actuaciones en el Jardín Botánico solo pudimos ver a John Roberts tras vernos obligados a sucumbir a las necesidades de reconstitución y reparación del sueño. Actuó a las 14:45 horas presentando su esperado trabajo antes de su fecha prevista de publicación en mayo del 2013. Abanderado del house como no cabría esperar otra cosa porque forma parte del famoso sello Dial Records también hace sus pinitos en la co-edición de revistas como la Travel Almanac donde se habla de viajes desde el punto de vista de artistas que deciden contar sus escapadas, entre ellos David Lynch. Por lo que respecta a su actuación y la presentación de su nuevo álbum, Fences (Dial Records 2013), fue todo un ejercicio de conciencia sonora de los viajes que ha tenido que realizar para el Amanac. Armado con una grabadora documentó los sonidos que se iba encontrando por todo el mundo.

Llegada la noche el festival se traslado a la nave y allí pudimos ver a Joshua Leary productor de música electrónica de tan solo 22 años mayormente conocido como Evian Christ que comenzó su espectáculo en directo hacia las 23:35 horas del sábado. Evian Christ es una irrupción sorpresiva, pero prometedora, en el mundo de la música contemporánea. Estudiante de magisterio solo había colgado varios vídeos en You Tube de forma anónima cuando empezó a recibir mensajes de artistas visuales, sellos discográficos, revistas… interesándose por él. Su música, extremadamente fresca, llamó la atención del sello Tri Angle que le ficho. Entre sus influencias se encuentran Clams Casino, Odd Future grupos que han acuñado nuevos subgéneros como el Cloud Rap cuyas características son “beats” etéreos y muchas veces letras absurdas. Durante su espectáculo mezcló el R&B y el soul lo que dió el tono racial al L.E.V.

Face + Heel, dúo revelación del Reino Unido, apareció con su mesa de operaciones, y con Sinead a un lado y Luke al otro, parecían estar cocinándonos sonidos lo-fi como entrante para el hardcore posterior

Emptyset

Emptyset y J. Lemercier unieron fuerzas para actuar a eso de la 01:25. Emptyset es un proyecto de colaboración entre James Ginzburg, director del Multiverse Studios, y Paul Purgas, artista electrónico. Por su parte, hablar de J. Lemercier es hablar de origami digital, mapping, luces y geometría. Dicho unión ha intentado profundizar sobre la fisicalidad del espacio arquitectónico y su influencia en el sonido. Por utilizar la expresión del arquitecto Marcos Novak experimentos en “arquitectura líquida” que correlacionan la arquitectura con la música. El interés por el sonido producido por los espacios (música + arquitectura o las relaciones entre lugares y sonidos) se puede retrotraer a los origines históricos de la arquitectura de la mano del padre de la arquitectura, Vitruvio, cuando instaba a los arquitectos a estudiar las propiedades acústicas en el diseño de los teatros. Otros autores también hacen referencia a las altas reverberaciones de las catedrales medievales y el desarrollo del canto. Un interés que llegado el Renacimiento se perdió cuando la arquitectura se hizo eminentemente visual. Emptyset es un proyecto contemporáneo que intenta rescatar esta relación entre la arquitectura y la música, pero esta vez la música creada con ordenadores. Sin embargo, los contenidos visuales de su espectaculo fueron monocromáticos similares a un televisor con señal defectuosa con nieve y poco tenían que ver con la representación del espacio. Su espectáculo fue música de sub-graves.

KID606

Miguel Trost de Pedro (aka KID606) estuvo entre nosotros a eso de las 02:20 horas. Este artista de origen venezolano desdibuja la frontera entre el remix, mashup, y géneros musicales tan dispares como el punk, jungle, hi-hop, techno, dancehall. Desafiante creativamente hablando, deseamos por su bien que no hubiera ningún representante de la SGAE ni abogado alguno entre el público, KID606 roba lo mejor de cada casa para construir nuevas y mejores edificaciones sonoras. KID606 que ha trabajado con artistas como The Rapture y Depeche Mode nos hizo disfrutar como niños. Acompañandole en las proyecciones estuvieron los contenidos de THR3HOLD colectivo asturiano de creación audiovisual que explora diversas propiedades estéticas de la imagen y el audio.

John Hopkins y Dan Tombs que actuaron el sábado sobre las 03:30 horas son la perfecta combinación de músico y artista visual. John Hopkins que presentó su último trabajo, Immunity (Domino Records 2013), es ampliamente conocido por su faceta de productor musical, colaborador artístico (Brian Eno, Coldplay…) y compositor de bandas sonoras para películas. Immunity su cuarto álbum en solitario es un material fuertemente focalizado hacia la pista de baile, de hecho es su álbum más bailable lo que le coloca en una posición predominante dentro de la escena clubbing actual. Dan Tombs videoartista/videojockey forma parte esencial de la música electrónica no solo de John Hopkins, sino también de Luke Abbott, Walls y Factory Floor. Tombs se caracteriza por una estética Arcade en sus proyecciones que alude a los videojuegos clásicos y su modus operandi se sitúa en un proceso intermedio entre lo analógico y lo digital. La actuación conjunta de estos dos artistas fue un ejemplo en acción de la filosofía L.E.V. donde la visualización de la música y la musicalización de lo visual crea un nuevo medio dinámico para una expresión artística más completa e integrada. La actuación de Hopkins que fue la penúltima de la noche tenia que haber sido el cierre de la jornada. En todo momento supo entender las necesidades del público que para esas horas estaba claramente motivado a tener una buena fiesta de baile de sábado noche.

Chris Clark (Reino Unido) del sello Warp Records presentó un nuevo show visual en el L.E.V.: Iradelphic Sessions. Iradelphic es su último largo con influencias psicodélicas (Boards of Canada), noise y del minimalismo drone. Aunque es un disco de género (música electrónica) es un ejercicio de involución a posiciones mas orgánicas e instrumentales. Tal y como comentó durante su workshop del Red Bull Academy donde explicó su trayectoria profesional, influencias etc. durante buena parte de su carrera profesaba un anti-instrumentalismo que en este nuevo trabajo desaparece. De hecho, la apertura del disco compuesto por 12 temas comienza con una guitarra que estará omnipresente a lo largo del mismo. Nostalgia de “0s” y “1s”, podríamos decir. Su show que cerró la séptima edición del L.E.V. pudo haber sido mucho mejor teniendo en cuenta que era el plato fuerte de la jornada. Para mi no hubo fluidez durante su show.

Si desconocías la existencia del L.E.V. y la música electrónica te atrae, en cuanto tengas oportunidad no dudes en pasarte por la maravillosa ciudad de Gijón. Rompe con los mitos de que la música por ordenador es fácil de hacer y artificial. Muchos de los artistas han recibido una educación formal de conservatorio, y por supuesto, los mismos principios que rigen la música tradicional de instrumentos reales se aplican a la música electrónica. Te sorprendería saber la estrecha relación y continuidad entre la música clásica y la música electrónica. (Texto: Anibal Mastobiza. Fotos: Miriam Sarrapio)

En: Crónicas

Acerca del autor

Aníbal Monasterio Astobiza es licenciado en Filosofía por la Universidad de Deusto (2003), Máster en Psicología Social por la Universidad del País Vasco (2010) y Doctor en Ciencias Cognitivas y Humanidades por la Universidad del País Vasco. Le gustan los huevos fritos y las patatas fritas.

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