Josh Rouse & The long vacations Vs Violent Femmes

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Josh-Rouse-violent-03 8/05/2014 Kafe Antzokia -Bilbao

Los que, por probar una vez más la sensacional cerveza Gulden Draak que ofrecen en el Ambigú (bar vecino del Kafe Antzoki), llegamos justos de tiempo al evento nos perdimos el cortísimo set de Lou Topet, cuarteto de Zarauz que, a juzgar por su última canción parecía que bebían de la música americana con cierta deconstrucción que los emparentaba con lo alternativo.

El bueno de Josh Rouse (americano instalado en Valencia) decidió cambiar, pues, el habitual orden de temas propios-“el disco en cuestión”, y lo que hizo fue tocar primeramente íntegro (y en orden) el primer y seminal álbum de los de Milwaukee para después pasar a desgranar una parte de su repertorio. Cuando noté que los dos primeros temas (las coreadísimas Blister in the sun y Kiss off) estaban un pelín ralentizados en ritmo temí que no fueran a dar el callo como todo buen fan de los femmes espera, pero luego reculé en mi predicción. Lo cierto es que los Long Vacations (base rítmica que acompaña a Rouse) son musicazos y lo que hacen lo hacen de maravilla.

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No es nada fácil emular las notas y los solos de Brian Ritchie, uno de los más originales bajistas de todos los tiempos, y el valenciano Callo Bellveser lo hizo de notable alto, porque como es lógico ante tal inundación de rapidísimos sonidos graves siempre hay algún que otro traspié, pero vamos, nada alarmante. Los diez temas (media hora larga) estuvieron repletos de emociones y de nervio folkie-punk, aunque quizás eché de menos algunos agudos en la interpretación vocal del propio Rouse. Pero lo bueno es que lo hizo a su forma y aún así sonó muy fiel al disco original. Add it up y Confessions aún conservan la angustia existencial con que fueron concebidas, Prove my love y Gone daddy gone (con xilófon, por supuesto) son melódicas a más no poder y Please do not go es una súplica que casi hace carcajearse a Rouse y a, ejem, parte del público.

El final, con la balada  Good Feeling, fue idóneo para que no hubiese excesivo contraste entre la angustia-rockera-acústica del debut de los femmes y los pausados temas de Josh Rouse. O eso creía yo. Y es que en un principio me parecía ilógico lo de interpretar el “tributo” primero y después su material, basándome sobre todo en que mucha de la música del cantautor es relajada y suave y por lo tanto no tan ideal para finalizar un show. Pero lo que éstos tíos hacen con sus temas sobre el escenario es una auténtica proeza.

Si lo normal es que en sus discos de estudio escuches base rítmica + dos guitarras y teclado, ellos lo Josh-Rouse-violent-01suplieron de lujo en formato trío. Hay que resaltar la importancia de los dos músicos que lleva, porque Xema Fuertes tocaba el banjo y parte de la batería a la vez, y ambos rellenaban las melodías con excelsos coros que convertían todo en mucho más bello y creíble. Así sacaron brillo a auténticos hits (y bailongos incluso) como Winter in the Hamptons o Lemon Tree. Nos regalaron Ain´t no sunshine de Bill Withers y después quedó Rouse sólo sobre el escenario para interpretar Julie (Come out of the rain) como parte del bis, se unieron poco después sus dos escuderos sobre las tablas para finalizar con la alegre Slaveship, de aquel excelente y no tan lejano disco, 1972.

Una buenísima idea la de We used to party, pues al pasar su adolescencia a mediados de los ochenta, ese debut de 1983 es, seguro, algo que Rouse lleva muy dentro y no era difícil vislumbrar que podría hacer justicia a esas alocadas y adolescentes tonadas, con todo el ímpetu de los cojonudos Long Vacations. Sin duda “Good Feeling” para toda la noche. (Fotos: Marta Bravo)

En: Crónicas

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