Johnny Winter

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Redactor: Jon Bilbao

Foto: www.johnnywinter.net

Johnny Winter

Quienes fueran a Barakaldo a escuchar por primera vez a Johnny Winter en directo (como yo hace algunos años en Puente La Reina) y pensaran que todo iba a ocurrir como en los bolos del albino hasta los años noventa (o sea, potencia y buena ejecución) no estaban del todo en lo cierto, ya que la cosa no ha vuelto a ser igual para este tipo desde hace más de una década.

Cuando en 2003 o 2004 viajamos hasta una discoteca de Navarra a presenciar un recital del mito viviente, “el bluesero que más sonaba a rock y el rockero que más blueseaba”, nos llevamos una gran decepción. Publicaba entonces el esperado regreso discográfico “I´m A Bluesman”, pero sus dedos, antaño rápidos además de versátiles, se sentían torpes y ralentizados; qué decir de su voz, que había perdido todo rasgo del salvajísmo que siempre lo caracterizó.

Y aquí viene la sorpresa: Johnny Winter ha recuperado en estos últimos años gran parte del brío que siempre tuvo en su haber. Ya había leído al respecto, pero a uno le cuesta creer que alguien que a los 59 años había quedado anulado por la heroína esté ahora en forma, siete años más tarde. Ver (y oír) para creer.

“She Likes To Boogie Real Low” sonó esta vez a su ritmo original y temazos como “Red House”, de su antiguo colega Hendrix, hicieron justicia con respecto a los originales. Mucho blues y poco rock n roll (hace pocos años declaró que ya no interpretaría rock) fue lo que nos ofreció Winter, acompañado por bajo, batería y un guitarrísta.

Desde que le diera la chunga hace años toca sentado, y siempre lo ayudan a incorporarse al escenario, por eso dudábamos de si habría bis, pero naturalmente lo hubo. Dos temas, entre los que se encontraba esa perla, “babar Boogie” (original de J.B. Lenoir), que grabara Winter en el disco “Third Degree” de 1986. El Johnny Winter del siglo 21 a penas se mueve, casi no ve y habla con el público más bien nada, pero con esos recuperados dedos voladores de trastes y con un gran porcentaje del chorro de voz que correteaba por discos esenciales del de Tejas como Hey, Where’s Your Brother? puedo afirmar de forma tajante y no menos verídica que Winter ha vuelto para quedarse, al menos hasta que su maltrecho cuerpo aguante.

En: Crónicas

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