John Fogerty y sus canciones que aúnan generaciones

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Cuando hace un par de años viajamos hasta Hoyos del Espino para ver por fin a los Beach Boys nos sorprendió muchísimo lo poco lleno que se encontraba el recinto, sobre todo para tratarse de una banda como aquella, una de las más míticas de la música popular. Aunque fuera el mismo festival, el caso de éste año fue distinto ya que desde que encontramos la remota localidad había gente que comenzaba a aglutinarse en carreteras, bares, hostales y campas, o sea que éste año los promotores habían hecho bastante mejor su trabajo. También influyó, claro, el que se tratara de fecha única en la península.

Antes del cabeza de cartel teníamos la posibilidad de ver a dos teloneros de lujo. Primero fue Rebeca Jiménez, que con sus temas de pop-rock y acompañada únicamente de dos músicos (batería y guitarra, y ella tocaba el teclado) pudo dar a conocer parte de su música en un pase corto pero intenso. Al parecer no todos los que iban a ver a Fogerty comulgaban con ésta música, y es normal, una cosa nada tenía que ver con la otra, pero yo puedo asegurar que con la de Segovia la calidad está asegurada. Interpretó la balada Salto al vacío y fue el momento más emotivo de su concierto. Con canciones como esa, ésta chica tiene un puesto asegurado en primera división.

Rosendo Mercado actuó como siempre en formato trío y creó un robusto y consistente sonido de rock callejero marca de la casa. Con su habitual y muy necesaria crítica social desgranó un repertorio en el que destacaron las canciones de su último trabajo; títulos como Delirio, Muele la muela o la que da nombre al disco (Verguenza torera, grandísima y verídica crítica a los muchos ladrones que habitan en éste chungo país), además de un puñado de clásicos de sus inicios en solitario y de Leño. Sorprendente, Agradecido, Masculino singular y el final coreado por todos , Maneras de vivir, fueron las que animaron a muchos, pero era evidente que ya desde el primer acorde Rosendo y su banda estaban en plena forma. Y es cierto que sonaron impecables e implacables, como si se encontrasen en su mejor momento.

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El americano de 69 años, John Fogerty, salió al escenario seguido de una grandísima ovación impulsada sin cortarse un pelo por los 12.000 asistentes. Porque para la mayoría (como un servidor) ésta era la primera vez que podían disfrutar de los singles que siempre han deseado escuchar en vivo, canciones que han habitado con nosotros a lo largo de nuestras vidas. Era, como es lógico, una noche muy especial para muchos.

Abrió con un cuarteto de canciones que iban a pintar muchas sonrisas en las caras de los asistentes, a saber: Travellin´band, Green River (y su contagioso riff), Who´ll stop the rain y la pantanosa Born on the bayou. Se puede fallar así? bueno, la respuesta podría ser que “si” pero es que el hombre en cuestión se encuentra en buen estado físico, son sus canciones y sobre el escenario lo da todo y convence. Tocaron Lodi en la última versión grabada (en su reciente Wrote a song for everyone, 2013), o sea convirtiéndola más en un blues rock animadete.

Hubo muchísimos hits, qué duda cabe, pero Fogerty no fue sólo a lo fácil, a lo obvio. Sorprendió con una fantástica Ramble Tamble (una de las mejores y a la vez menos conocidas del repertorio CCR) así como con el blues Penthouse Pauper y con la versión del New Orleans de Gary U.S. Bonds. El listado de canciones escritas por Fogerty y que interpretó el pasado sábado es apabullante: Lookin´ out my back door, Have you ever seen the rain, el blues rock Keep on choglin´ o la que es para mí una de las mejores canciones del mundo, la soulera Long as i can see the light. Muchos estuvieron a punto de soltar la lagrimilla en ese momento en el que parecía que el mundo entero se había detenido para escucharle. Ni siquiera canté (al menos durante el primer minuto) la letra para poder escucharla y gozarla. Un auténtico lujo haber podido presenciarlo.

El tema de finales de los noventa, de Fogerty en solitario, Hot rod heart fue un momento bailongo del show e incluso Mystic highway fue coreada y bailada por muchos de los allí presentes. Y es que es una buena canción, y lo más reciente que interpretó. Midnight special y Cotton fields son canciones tradicionales muy animadas que ya venía incluyendo en los setlist de Ccr hace 45 años, y que sonaron sensacionales. Fogerty posee gran parte de la voz que lo hizo famoso en los días de vino y rosas, no el 100 % pero sí que aúlla y lo da absolutamente todo, con notables resultados.

La traca final fue muy bien escogida: Old man down the road (tema ochentero de su carrera en solitario que tenía muy presente el sonido Creedence), las fiesteras Up around the bend y down on the corner y se despidió con Bad moon rising seguida de una descafeinada Fortunate son. Éste último clásico sonó demasiado apresurado, con un Fogerty no del todo entregado, sonando a hit de estadio, más coreado por el público que por él mismo. Digamos que ese fue el único momento en que le vi las costuras al traje.

Tras la retirada pocos segundos pasaron hasta que nuestro hombre salió a escena, gracias al excitado público que reclamó su presencia con ganas. De pronto sonó la canción más conocida del tipo, Rockin´ all over the world (lanzada a la fama por Status Quo), que sonaba a fin de fiesta pero que no lo fue. La escogida fue Proud Mary, que tampoco se le queda muy lejos en cuanto a fama, y que propició los clásicos “rollin´ rollin´ , rollin´ on the river..” de pregunta y respuesta entre artista y público. Un final básico y enérgico. Una guinda fresca para un pastel con sobrados motivos para hincarle el diente y ponerse hasta arriba.  Canciones que aúnan generaciones, y eso no es moco de pavo.10489755_10152321809388445_351985027297935166_n

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