Jimmy Cliff @ Sala BBK 27/05/2012

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A estas alturas, Jimmy Cliff me ha demostrado de sobras que es un musicazo y que tiene carisma para regalar cada noche sobre el escenario. Y es que sus discos apuntaban en esa dirección y los muchísimos videos que se pueden ver de él en el vasto pozo sin fondo que es Youtube también lo ratificaban: Jimmy Cliff es el rey del reggae. Pero todo esto sube un nivel cuando ves al jamaicano en persona, derrochando energía, positivismo, además de canciones de sobresaliente en lo que a reggae y soul se refiere.

Entró en la sala con la imponente y siempre fresca You Can Get It If You Really Want, que versionara el también jamaicano y jefazo mayor del ska Desmond Dekker, ante lo que la gente no pudo sino abandonar sus pies y sus mentes al movimiento. Poco después versionó a los punk rockers Rancid con ese tema incluído en el último disco de Cliff que es Ruby Soho, y a partir de ahí siguió con su reggae-ska quita penas durante un buen rato. Reggae Movement, Reggae Night o la versión que realizó en 1970 del clásico canto de Cat Stevens, Wild World, fueron buenos ejemplos de ello.

La banda estuvo pletórica y constaba de dos percusionistas, dos guitarristas, teclista y bajista, dos vientos (que también hacían coros) y una corista. Jimmy Cliff era el primero de a bordo, y también el décimo, ya que con esa masa de sonido tropical regalaba cada tres minutos canciones no perecederas, que hablaban de cosas aún importantes hoy día. La casi gospel Save Planet Earth, el himno anti guerra Vietnam (la que Bob Dylan decía que era el mejor tema sobre guerra), esta vez rebautizado como Afganistán, y también Hakuna Matata, melodía del Rey León, que nos insta a no centrarnos en lo negativo.

Y es que hace falta mucho de eso para conseguir la receta de longevidad de este señor, que con 64 años actúa y se siente como uno de 35, y eso el público lo palpa. Volvió para un par de bises, el grupo al completo se puso a la percusión y las voces y de pronto Bongo Man estaba sonando en el auditorio para satisfacción de todos los rastafaris allí congregados; también sonó The Harder They Come, temazo indiscutible de aquella película que interpretó y musicó Cliff en el 72, además del canto feliz de 1969, con el que nos dijo “Hasta pronto”: Wonderful World, Beautiful People.

Un concierto que repetiría ya mismo sin dudarlo. Propicio, a más no poder, para un festi de verano.

En: Crónicas

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