GAMORA + DENIAL

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Redactor: Biken

Fotos: Leyre

 

Para ver el concierto de DENIAL en el XXII Villa de Bilbao pincha aquí

Otra tarde más de Metal en esta XXII edición del villa de Bilbao, esta vez de la mano de dos bandas guipuzcoanas, lo que condicionó seriamente la asistencia de público, siendo probablemente el día con menor parroquia.

No obstante, aquellos que se acercaron por Bilborock pudieron disfrutar de una buena dosis de metal extremo, de la mano de Gamora y Denial. Dos bandas que jamás había tenido el placer de verles pero que sobre los escenarios demuestran que llevan un tiempo en esto.

Los encargados de romper el hielo, tarea que se está mostrando complicada debido a que la gente se muestra reticente a entrar a la hora de inicio, fueron Gamora, una formación de metal contemporáneo mezclado con varios toques death, thrash y hardcore.

Gamora

Gamora

Iniciaron su actuación con una triada de temas como fueron Dirua, A Million Eyes y Predator, sin descanso de por medio, en los que ya consiguieron dejarme con la boca abierta. A pesar de que desgraciadamente la voz de su vocalista apenas la pude apreciar con nitidez, una cosa quedó clara, y es que poseen uno de los mejores guitarristas que han pasado por esta edición. En mi opinión es el director de la banda, el encargado de las melodías y de clavar las complicadas bases rítmicas a la perfección.

Prosiguieron los temas, cada uno con una esencia particular, aunque todos ellos sobre unas pautas que no faltaban en ninguno de ellos. Riffs aplastantes, beats downs y algún que otro solo tirando de wah. De esta manera dieron fin a una actuación más que sobresaliente con The World is Broken in Two.

Tras los breves minutos de descanso y cambio de batería y amplificadores, saltaron al escenario los también guipuzcoanos Denial. Una formación de Black-Death Metal formada en Arrasate en el año 2000 lo que se demostraría de nuevo con una actuación muy correcta.

Denial

Denial

No soy muy entendido dentro de este estilo tan extremo, pero no me resultó nada difícil de escuchar. Varias partes limpias con mucha melodía, aparecían en cada corte ayudando a llevar mejor la escucha de su concierto.

Enseguida dejan ver su sello personal con sus letras en euskera y ciertos toques de metal vasco en algunas de las canciones que me recordaron a los antiguos Sutagar o más recientemente a riffs de Legen Beltza.

Temas largos, con una media de unos 6 minutos, que llegan a hipnotizar y a llevarte a tierras norteñas plagadas de nieve con letras sobre el infierno y la oscuridad. El cantante realiza un trabajo inmenso con sus guturales, clavados bajo mi punto de vista a la perfección, sin parar de hacer headbanging y tirándose al suelo en diversas ocasiones.

Después de una buena porción de black metal en 30 minutos, dieron por acabado su concierto, con algo más de gente que con los anteriores, pero que se mostró algo frío. Personalmente, y sin ser muy fanático de los estilos que se mostraron este día, me pareció una de las mejores jornadas dentro de la sección de metal. Una pena que la gente de aquí se anime tan solo a acercarse a Bilborock cuando tocan los amigos, salvo un pequeño número de gente que no falla nunca.

En: Crónicas

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