Funkadelic

Portada

Maggot Brain

 

 

01. Maggot Brain

02. Can You Get to That

03. Hit It And Quit It

04. You and Your Folks, Me and My Folks

05. Super Stupid

06. Back in Our Minds

07. Wars of Armageddon

 

Este grupo fue, junto con Parliament, una de las dos principales aficiones en un principio y de filosofía de vida más tarde de un tipo llamado George Clinton. Desde mediados de los 60 llevaba pensando cómo dar rienda suelta a su pasión por el soul y los ritmos bailables afroamericanos y en cierto modo el preludio de todo eso fue la banda The Parliaments, que se movía entre el doo woop y el soul. Trás algunos problemas legales con el nombre del grupo, sus miembros mutaron en Funkadelic, y más tarde también en Parliament.

Para finales de los 60 Clinton ya tenía claro lo que hacer: dividir su tiempo entre las dos bandas en estado embrión. Y así (más o menos) llegamos a este insinuante disco, el cual venía justo después del emblemático y revolucionario “Free your mind and your ass will follow”(Libera tu mente y tu culo le seguirá), así que por cojones tenía que llamar la atención. El título ya nos da la alerta: “Maggot Brain” (Cerebro de gusano/cerebro agusanado). Es un comienzo, o un preludio, pues el comienzo lo marcan esos 10 intensos minutos en los que una guitarra hace de todo, primero en suave meloso y luego en chillón y perturbador, y es que George Clinton le debió de decir al guitarrísta que tocase en la primera parte de la canción como si su madre acabara de morir y al final como si resucitara; ya ven la clase de ideas que pasaban por esa mente, pero qué resultados.

Dejan el espíritu de Hendrix a un lado y se meten en lo suyo: Los ritmos bailables.

No voy a decir aquí abiertamente funk, pues también había soul y otras delicias. “Can´t you get to that” se impone al oyente como una extraña forma de obligación a sonreir, por su melodía perfecta, por la incitación a moverse, y por el sello Funkadelic ya que sin ellos la música de baile no hubiera sido igual, ni siquiera la transición del soul al funk.

El ritmo bailable, casi hip hop en la letra, de la tercera canción da la sensación de adelantamiento al que me refiero. Se llama “Hit it and quit it” y tiene un sólo muy rockero y macarra, todo en una sola canción. “You and your folks, Me and my folks” continúa con la pista de baile, aunque demasiado sonido añejo para la concepción superficial(también por los tiempos que corren) de música de baile que se tiene hoy día; y con letra que reivindica algo, no está claro lo que es, pero se acerca a la filosofía hippie. Frases memorables del tema:

“Ha! Pero en nuestros miedos, no aprendemos a confiar los unos en los otros,
y sí en nuestras lágrimas, si no aprendemos a compartirlas con el hermano,
sabes que el odio va a seguir multiplicándose”. Qué visionarios..

“Super Stupid” explota de pronto y no sé muy bien cómo definirlo. Antiguo y nuevo. Me recuerda a los Dirtbombs, un grupo de ahora que toca diferentes estilos como soul, garaje o funk. En el solo del temazo se vuelve a notar la presencia de un alocado Hendrix correteando sobre el “cerebro agusanado” del Súper estúpido. La cosa se pone divertida y algo psicotrópica con “Back in our minds”, el único tema en el que George Clinton no tomó parte en la composición; y con el pelotazo final “Wars of Armageddon”, donde se escuchan frases y gritos del tipo: “Qué queremos? Libertad! Y cuando la queremos? Ahora!”, acaba Funkadelic uno de sus discos más pioneros, de los que transcienden. Quizá por eso aún sigue Clinton con el colectivo de siempre, de carretera en carretera, tratando de hacer llegar esos cantos divinos de mundos imposibles (Como Wars Of armageddon) así como los de la más cruda realidad de éste mundo (You and your folks, me and my folks). Eso sí, ahora es el colectivo Parliament-Funkadelic, porque uno a los 68 años no debe de estar para andar dirigiendo dos grupos, función que en cierta forma lleva a cabo al tocar temas de ambos proyectos, sólo que más ordenadamente y sin tener que separar dos cosas que al fin y al cabo comparten la misma filosofía y visión, por no decir que siempre han sido los mismos miembros en ambos.

Larga vida a los buenrollistas con cabeza que aún tienen valor para seguir girando por todo el mundo, hasta que el mundo se pare, o hasta que sus cuerpos digan basta y el resto de ellos diga: NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Jon Bilbao

En: Críticas

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