Fleet Foxes + Vetiver @ Santana 27 (24/11/11)

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En la teoría crítica musical moderna hay dos estrategias muy similares para analizar una canción, álbum o banda. Una de estas dos estrategias recibe el raro nombre de hipertextualidad, que viene a ser la relación y/o conexiones explícitas o implícitas entre canciones, álbumes o bandas. Otra es la analogía, la comparación ente dos conceptos o experiencias, en este caso, musicales. “U2 son como los Beatles”, “Neil Yong y Bob Dylan son similares”, son ejemplos de analogías. El sampler de la canción de Public Enemy “Bring the Noise” es de la canción “Funky Drummer” de James Brown; es un ejemplo de hipertextualidad.

Tanto la hipertextualidad como la analogía inflan la autoestima de los megalómanos y “concierteros” (gente asidua a los conciertos de música). Porque cuando éstos reconocen la presencia de un recurso, concepto o experiencia musical en relación a otro, se sienten en sintonía con el crítico por ser ambos conocedores de la historia musical. Esto les da un cierto aire de exclusividad. Solo “ellos” saben y conocen la historia de esa canción, álbum o banda.

Ejemplos absurdos que producen estas estrategias pueden ser cómo se le ocurrió el título de una canción al solista mientras vomitaba champagne en la habitación del Ritz newyorkino, el nombre del artista que creó la carátula del álbum que es el mismo que dirigió ese raro e incomprensible corto independiente, o las influencias literarias en la letra. Si no eres un ávido conocedor del uso y manejo de la hipertextualidad y analogía podrás disfrutar de la música, pero no serás parte de una de las docenas de tribus musicales que se mueven por las urbes y que aman hasta la muerte a su grupo o tendencia musical favorita.

Fleet Foxes, originarios de Seattle, EE.UU., tienen la rara peculiaridad de estar llenos de enjundia para la aplicación de la analogía y la hipertextualidad. Empezando por su nombre. Éste es una alusión a la tradición inglesa de la caza de zorros, esos animales que se mueven muy rápido, astutamente.

[quote_right] “Lo que hacen se le ocurrió a un crítico que utilizo sabiamente la analogía; es neo-folk, o Indie folk-rock, o country alternativo” [/quote_right]

Entre sus influencias, de acuerdo con Pecknold y Skjelset, dos de los miembros fundadores que fueron juntos al colegio, están Bob Dylan y Neil Young.

Hacen algo similar al folk, pero no es exactamente folk. Hacen rock, pero no es exactamente rock. Hay reminiscencias country, pero no son un grupo country al uso. Voila!, lo que hacen se le ocurrió a un crítico que utilizo sabiamente la analogía; es neo-folk, o Indie folk-rock, o country alternativo.

Como muchos grupos actuales tienen pagina en MySpace y su popularidad creció gracias al efecto bola de nieve y el boca a boca de los visitantes a su página. Por esa creciente popularidad en el 2008 firmaron con el sello discográfico por todos conocidos “Sub Pop” de fama mundial por haber tenido entre sus artistas a Nirvana. Díganme si todo esto ¡no es enjundia para la analogía y la hipertextualidad!

Y aún mas, según los críticos Fleet Foxes se han convertido en un clásico vivo, en un hito en la historia de la música americana. Lo que significa que ahora, cuando futuros críticos hagan uso de la analogía y la hipertextualidad para describir a nuevas bandas, los compararán con Fleet Foxes. ¡Nada más y nada menos!

Tienen dos álbumes de estudio publicados, uno reciente del pasado mayo, “Helplessness Blues” y vinieron a Bilbao por primera vez este pasado día 24 a la sala Santana 27 a presentarlo(s). En Santana 27 los Fleet Foxes evocaron con sus canciones la maravilla y la sublimidad de la naturaleza. A todos los allí presentes nos vinieron imágenes de montañas, ríos, pájaros y árboles.

Empezaron su show con la canción “Plains Bitter Dancer” de su último album “Helplessness Blues” pero fue con su quinta canción “Sim sala bim” cuando el público conecto místicamente con ellos como si de una liturgia religiosa se tratara. Dieciséis canciones en total nos ofrecieron Fleet Foxes con una sala Santana 27 a rebosar de gente. El sonido muy puro. Un diez para los técnicos de sonido. Era como estar escuchando el album desde el sofá de tu casa.

Como gran entrante les precedieron de teloneros Vetiver, grupo originario de San Francisco que está a la altura de los propios Fleet Foxes. Al igual que éstos, tienen mucho que ofrecer para el uso de la analogia y la hipertextualidad, y además son extremadamente espirituales, tanto que muchos utilizan el descriptor musical de rock cristiano para definir su estilo.

En resumen, un buen jueves de noviembre para escuchar himnos musicales de rock místico y espiritual a cargo de dos de las mejores bandas norteamericanas del momento.

Acerca del autor

Aníbal Monasterio Astobiza es licenciado en Filosofía por la Universidad de Deusto (2003), Máster en Psicología Social por la Universidad del País Vasco (2010) y Doctor en Ciencias Cognitivas y Humanidades por la Universidad del País Vasco. Le gustan los huevos fritos y las patatas fritas.

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