FIB STORIES x Llúcia Pla

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Siendo el festival que más cerca tengo de casa, no se cómo todavía no había ido al FIB. Este año me han pasado muchas cosas buenas, demasiadas, tantas que todavía lo estoy asimilando. Prácticamente todo con lo que he soñado se está haciendo realidad. Una de esas cosas, ir al FIB, y ya si me ponen en el cartel a Peter Doherty, Liam Gallagher y Kasabian, osease, mis ídolos adolescentes, yo es que no puedo. Con ellos me pasaba las clases en la ESO, auricular puesto de extranjis con mi amigo Liam (¿coincidencia?) y mil broncas que nos cayeron por ello. Todo cobra sentido. Todo pasa por algo, y aunque en ese momento me sintiera el mayor bicho raro ever, ahora me siento mejor que nunca.

El caso es que el plan, en un principio, era redondo. Me iba con una de mis amigas del alma, pero su garganta y el tener que grabar nuestro primer EP como grupo (somos Lester y Eliza, apuntad) la semana siguiente hizo que su Helena responsable saliera y se quedara en casa. Pero no pasa nada, hay más peña. Pues no, después de dramas varios me fui sola, con anginas, sin saber cómo ir ni dónde dormir, pero todo bien. Me lo tomé como una especie de reto, ‘a ver qué pasa’, pensé. Una amiga de una amiga fue quien me acogió en un primer momento. Iba con su cuadrilla a pasar el festi en plan chillax, más que por el festi en si. Y yo, la verdad, quería estar on fire en todos los conciertos posibles. Eso hizo que al final acabara uniéndome a los Leicomers, grupazo por cierto, que además tocaban el sábado después de conseguir el pase ganando el Proyecto Demo de Radio3.

Ahora si, por orden, empecemos por el jueves. Primera jornada y primer concierto Belako, no podía empezar mejor las cosa. Además, para mi, uno de sus mejores concis (y creedme, he visto muchos). Aunque llegué ya casi a la mitad (joder es que empieza muy pronto y llegué a Benicássim una hora antes de que tocaran), flipé. En la rueda de prensa el director del festival, Melvin Benn, dijo que Belako serían estrellas mundiales. Ahí lo dejo.

Quería ver si o si a Kölsch, y no. Ni a Bonobo, ni a The Jesus and Mary Chain, ni a Ride. Todo porque me confundí con los horarios y casi me da un algo. Llegué por los pelos a Dream Wife (y menos mal) y pude ver a The Weeknd que la verdad, ni idea de quién era ese chaval pero cuando lo escuche de fondo dije ah, ¿eso es The Weeknd? Mítica música de anuncio y radio fórmula que se escucha en todas partes. Fue tal cual. Me acabo de meter ahora en Youtube a cotillearle y a parte de ver sus colaboraciones con Daft Punk, he visto que tenía más de 1.000 millones de visitas, que se dice rápido. No entiendo nada. A quién si vi y no esperaba fue a Carlitos y Josete de Cuéntame. Sin duda, lo mejor de la noche.

Viernes, hoy sí que sí. El primer día es de tranquis, te esperan 3 intensas jornadas por delante y quieres llevarlo bien. Tenía muchas ganas de ver a Joe Crepúsculo y a Alien Tango. Y sí, ya veréis la intensidad del asunto en el vídeo que adjunto al final. También conocer a The Wheels, que como el día anterior, no pude debido a los horarios. Hasta las 8 (o por lo menos hasta que caiga un poco el sol para no morir abrasado), por norma, se tiene que estar en el camping. Todo lo que sea antes, mal. Los malditos solapes, que ya hablaremos de ello, me impidieron ver a Mourn y a Mykki Blanco. Pero bueno, no pasa nada, otra vez. La emoción me invade.

Sábado y Liam Gallagher, Pete Doherty y mis queridos Leicomers. Obviamente ese día no había ducha que me atara y a las 7 ya estaba en el recinto. Se salieron. Ah, dato. Mientras me llenaba de purpurina en el camping, escuché y supe de Las Kellies. Chicas, cómo moláis. Había mucha tela y mucho que ver, pero la epidemia solape volvió a atacar de nuevo. Me quedé sin (Las) Bistecs, Surfin’ Bichos, Marika Hackman y Mura Masa. Pero todo me daba igual, estaba en Dinosaur Jr y no podía pensar en nada más. Miento. No tenéis ni la menor idea de lo importante y especial que fue para mí poder ver a Pete Doherty y a Liam Gallagher. De verdad. Vale más una imagen que mil palabras (podéis verlo en el vídeo adjunto). Lloré como nunca. Fue brutal. Me anticipo a la pregunta. Sí, me perdí a Red Hot Chili Peppers. Ya había disfrutado de ese privilegio y Doherty estaba en plena acción en ese momento (y yo también). La Casa Azul, Biffy Clyro y Foals seguiditos, y gracias a la pedazo zona guest que nos tenían preparada pude tomarme una cerveza tranquilamente, desconectando de tanta emoción, y seguir desde allí los conciertos.

Último día. No me quiero ir, pero el drama se pasa mejor sabiendo que ese concierto de Glastonbury 2009 con Kasabian cantando Fire que llevas viendo en Youtube desde ese año, se va a hacer realidad. Empecé la tarde con The ViewRon Gallo y One Path, seguí y me llené de moratones con Slaves, bailé como nunca con Bad Gyal, me perdí a Las Odio y boom, llega el momento de Kasabian. La verdad, un poco largo sí se hizo, pero por mi Fire aguanto lo que sea. Tuve que esperar hasta el final, fue la última canción. Fue lo puto más. Crystal Fighters y Years & Years, desde el césped la mar de bien. Para rematar, acabamos la noche con TIGA y nos asomamos a ver a Dj Tennis, pero ya no podíamos con nuestra alma y tuvimos que partir.

Lunes. Adéu FIB, kaixo rutina. Duchita en casa, una cama decente y por fin, dormir. Martes, ‘Slide Away’ de fondo, a editar y a escribir. Qué rutina más maravillosa.

 

 

 

 

En: Crónicas

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