Festival Glastonbury de las Artes Escénicas Contemporáneas 2017

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Fotos: Anibal Monasterio y Glastonbury Festival FB

StereoZona cumple, este año 2017, una década. Estamos de aniversario y queremos celebrarlo contigo.  Por eso nos hemos ido a uno de los festivales icónicos del panorama internacional. Desde el 2007 venimos apoyando la música en directo de nuestros grupos locales consolidados y emergentes, hemos hecho crónicas, videos musicales y crítica musical. Tú amas la música en directo, StereoZona es para ti.

¿A dónde nos hemos ido a celebrarlo? Nos hemos ido al Festival Glastonbury de las Artes Escénicas Contemporáneas. Mejor conocido por tod@s por Festival de Glastonbury.

Glastonbury es música, artes, medioambiente, gastronomía, política, acampada, hablar con la gente… Son siete ideas que combinadas crean una atmósfera increíble.

Diversión, atmósfera festiva, oportunidad para socializar… estos, entre otros, son  algunos de los principales motivos para visitar un festival y que la industria global de los festivales conoce y explota.  La fiesta es un universal antropológico que se remonta a los albores de nuestro pasado. La fiesta está asociada a la religión, a los ritos de paso e incluso cumple funciones de control social. La fiesta es una expresión de colectivismo gregario, deseo carnal y catarsis libidinal para las masas. La comercialización de lo carnavalesco tuvo su comienzo en el siglo XIX, pero ya en marcha la globalización, la industria global de los festivales son una herramienta económica para el turismo de las regiones y territorios, la comodificación perfecta de los gustos y preferencias para las generaciones más jóvenes y nostalgia para quienes quieren extender la juventud en una experiencia de consumo hedonista.

El Festival Glastonbury de las Artes Escénicas Contemporáneas, mejor conocido por Festival de Glastonbury, es la quintaesencia de esta receta que funciona como una fórmula para el entretenimiento. Desde Woodstock con las actuaciones memorables e icónicas de Hendrix, The Who o Janis Joplin no ha habido otro festival que haya crecido tanto hasta convertirse en el epítome de las industrias culturales. Inaugurado en 1979, un año después del legendario Woodstock, en el festival de Glastonbury todo es a lo grande.

Es el más antiguo en términos de continuidad. 47 años de historia. Es el festival más grande al aire libre en cuanto al número de personas que se desplazan anualmente hasta Pilton, Somerset, para ver a sus artistas favoritos. El año pasado asistieron más de 170.000 personas. Tiene tantos visitantes como la ciudad de Bath que consigue que  durante la última semana de junio esta gran “granja” pueda verse como una “ciudad efímera”. Se sitúa en un entorno mágico. Cerca se encuentra el complejo megalítico de Stonehenge, el lugar mitológico de Avalon donde de acuerdo con las leyendas artúricas se dice que la espada excalibur del Rey Arturo estaba clavada en una piedra.

Pero más allá de leyendas y folclore, Glastonbury, en realidad, sí que es un lugar mítico. Por lo menos para todo fan de la música. Todo lo que experimenté es imposible relatarlo en forma de crónica. Y por supuesto no pude ir a todo lo que me hubiera gustado ver. Para cubrir Glastonbury hace falta un equipo entero. Más de 100 escenarios (incluidas carpas con música), actividades paralelas, talleres, charlas… es meramente imposible verlo todo. Por eso, esta crónica es más bien un cuaderno de bitácora, un registro de campo de lo que viví en Glastonbury 2017. ¡Ah!, se me olvidaba… sobreviví a Glastonbury.

 

Día 1 miércoles, 21 de junio

 

Sobre las 9:10 el autobús origen Oxford llegó a la estación central de autobuses del aeropuerto de Heathrow. Allí teniamos que hacer trasbordo. Allí empezaron a llegar autobuses especiales  para llevar a la gente al festival de Glastonbury. El mío llego a las 10. Llegamos a la 13:30 a la estación de autobuses improvisada, pero muy bien organizada, del festival de Glastonbury. Autobuses provenientes de Liverpool, Bristol, Leeds, Cardiff, Manchester… recaían  en este paraje de Somerset. Quién nos iba a decir que al contrario de lo que sucedió en la edición del año pasado que se formó  tal lodazal que la gente empezó a emular Woodstock, este año la gente  sudaría a borbotones. Un guarda de seguridad me comentó que el termómetro marcaba: ¡treinta y siete grados! Este primer día no hubo excesiva programación de música en directo, por no decir ninguna. Solo en uno de los más de 100 escenarios, sí, en serio, ¡100 escenarios!, el llamado London Underground, tocaron unos grupos locales.

 

Día 2 jueves, 22 de junio.

 

El día se levantó nublado con unos 20 grados de máxima, diría yo. Este día fue más llevadero. La carpa de prensa se empieza a llenar. Han llegado medios incluso desde Japón. Tengo que pedir una cinta blanca para pegarla en una de las mesas y poner mi nombre como he visto que hacían. Allí donde fueres, haz lo que vieres. Hay unas cinco mesas de unos 10 metros y no creo que duren mucho. El gabinete de prensa del festival nos hizo llegar información de la asistencia. A las 9:00 de la mañana del jueves más 100.000 personas estaban dentro del recinto de los más de 135.000 que se esperan que tienen ticket comprado. Destacar, a parte de la música, una serie de eventos. Un intento de récord mundial, no oficial, para crear la recogida de firmas por la paz más grande. En la zona entre escenarios -una área de recogimiento donde se  encuentra la carpa de prensa, bares, un pequeño set para tocar y puestos de comida- a las 20:30 se invitó a los periodistas a atender un encuentro con las tres ONGs y sus causas oficiales del festival (Oxfam, Greenpeace y Wateraid). Como cada año el festival estima dar 2 millones de libras a estas ONGs y otras causas. También se celebró la premiere de la película “The Bomb” un film de Smiriti Keshari y Eric Schlosser sobre el peligro de las armas nucleares proyectada en la épica pantalla de 360 grados de la torre Gas del espacio Shagri-La. Para los niños -me impresionó ver una gran cantidad de familias con sus hijos y bebes también lo cual indica que Glastonbury se concibe para toda la familia- por todo el recinto del festival había habilitados espacios de juego y música infantil. El festival publica su propio periódico gratis y el equipo informativo del mismo hizo un tour para los que quisieran ver en funcionamiento la mítica imprenta Heidelberg. A las 22:15 el debut en el festival del grupo catalán Txarango.
Cuatro discos en su haber, el ultimo de este mismo año (El cor de la Terra, Discmedi). Un grupo de fuertes compromisos sociales y letras reivindicativas.  Empezaron con mucha energía, supongo que queriendo hacerlo bien en una cita que es importante para cualquier artista. Empezaron con un popurrí (2Obriu les portes” + “Terras endins” + “Bienviguts” y “Esperanza”) más otras doce canciones y su respectivo bis para un público inglés que se atrevió a bailar rumba. A esa misma hora un “interactive real life gaming” de la productora Media Workshop encargada de traer al mundo real a través de proyecciones interactivas juegos clásicos de mesa. Y además teatro.
Día 3 viernes, 23 de junio.
Cielo nublado, pero no se esperan lluvias, aunque como ya se sabe el tiempo inglés es tan cambiante que en un mismo día puedes ver todas las estaciones del año. Definitivamente, la carpa de prensa se llenó. A las 10:45. abría el festival de manera oficial, por lo menos en la parte concerniente a la música, Hacienda Classical con Peter Hook (Joy Division, New Order) para reinterpretar himnos rave con orquesta y coro. Antes de eso, hubo un minuto de silencio en honor por los afectados en Manchester y Londres. Glastonbury mejor no podía empezar. La universidad libre de Glastonbury, un espacio dedicado a la reflexión, contó con la presencia este año del astronauta de la NASA Mike Massimino que habló sobre paseos espaciales, Radiohead y cómo salvar nuestro planeta. Hubo también un debate sobre el Brexit con un periodista del Guardian, activistas y Jamie MacColl, guitarrista de Bombay Bicycle Club. Los siguientes en actuar, The Pretenders en el The Other Stage. El vehículo de expresión de la creatividad musical de Chrissie Hynde lleva desde los 1970 por los escenarios de todo el mundo. Interpretaron canciones como “Boots of chinese plastic” y la archiconocida “I”ll stand by you”. Esta dama del rock de 65 años destila un rockabilly primitivo y un aire retro que hace atemporales sus canciones.
Pasamos al Pyramid Stage y a las 13:30 actuaron Blossoms. Himnos synthpop de estadio, este grupo debutó el año pasado y su single “Carlemagne” no paró de sonar en las emisoras de radio. Interpretaron canciones como “This is the moment”, “Getaway”, “Blow”… y terminaron con “Carlemagne”. Me impresionó ver entre los 100 escenarios uno llamado Left Field dedicado a la música folk reivindicativa y social. Como dice su descripción un espacio para las políticas de la esperanza y acrecentar el compromiso y el activismo. En este espacio Billy Bragg estuvo en el escenario para ir presentando a distintos cantautores que se turnaban, incluido Bragg, para tocar distintas canciones folk modernas y clásicas. Para este día el plato fuerte, pero que no indigestó, fue Radiohead en el escenario Pirámide que como todo fan de la música sabe es el centro del universo durante tres días al año. Radiohead dieron un concierto memorable en el año 1997 y luego en el 2003, aunque han tocado varias veces de incógnito en el área llamada The Park.
 
En su repertorio incluidos dos bises de cinco y tres canciones, respectivamente, estuvieron canciones como  “Daydreaming”, “Let down”, “Pyramid song”, “Idioteque”, “You and whose army” acabando con “karma police”. Thom Yorke tuvo tiempo de decir que al salir cerrará la puerta, en referencia a Theresa May. Antes que ellos actuaron The XX que también regresan a Glastonbury con su tercer álbum I see You (2017, Young Turks). Pop electrónico etéreo para tod@s. Abrieron con “intro”y de seguido “Crystalised” ambas de su álbum debut The XX del 2009. Luego interpretaron “I dare you”, “infinity” y una cover de Jamie XX “Loud places”. Emotivo su comentario sobre cómo vivimos en un mundo que da miedo, pero aún así todavía hay gente que se reúne en una finca para compartir experiencias con otros.
 
Día 4 sábado, 24 de junio.
Para el sábado había dos citas ineludibles: Foo Fighters y el dúo de rap Run The Jewels. Jeremy Corbyn líder del partido laborista en la oposición estuvo presentando a Run The Jewels, o mejor dicho, habló antes de su actuación. A las 12:00 la mañana en The Other Stage un descubrimiento para mi: Whitney. Rock-folk alternativo que suena a Bob Dylan en Fleet Foxes. Esta banda formada en 2015 y con un álbum del 2016 (Light upon the lake, Secretly Canadian) han sido recibido con los brazos abiertos por la crítica. No hacen nada novedoso, pero su música es más que correcta. Realmente, me deja impresionado qué tipo de cerebro puede tener una persona que toca la batería y al mismo tiempo canta. Después de ellos British Sea Power. Según la crítica local el grupo más irónico del momento. Las mejores canciones  del set “What you’re doing” y “Remember me”. Wild Beasts y su synth-pop de exquisita elegancia puso a bailar a Glastonbury. El rap provocador y activista de Killer Mike y El-P fue presentado ante la multitud por nada más  y nada menos que Jeremy Corbyn, líder de la oposición en el parlamento británico.
Corbyn habló en relación a la política de exteriores de los E.E.U.U y, en concreto, a la política del presidente Donald Trump, diciendo literalmente: “Build bridges not walls”. Tuvo palabras para las refugiados. Dijo que un país como el ReinoUnido debe ver al otro no como una amenaza, sino como una oportunidad y enriquecimiento. Felicitó al festival por ser un lugar de encuentro de gente que busca concordia y celebra estar juntos disfrutando de la música, pero también aprendiendo e inspirándose del arte ,  de la poesía… Y para acabar su alocución de componente exclusivamente político recitó un poema de Pierce Bysshe Shelly que lleva por título “The Masque of Anarchy”.
Run The Jewels se han convertido en poco tiempo en las joyas de la corona del rap. Durante todo su show fueron dueños y señores del público.  Entre tema y tema les gusta interactuar con el público y hacer chistes.
El set entero fue dedicado a la madre de Killer Mike que falleció durante la semana del festival. Intenté ir a ver a Liam Gallager y su proyecto en solitario, pero cuando te despistas un poco es imposible llegar a un escenario. Por lo que pude ver en las pantallas Liam sigue estirando su herencia ex-Oasis. El grupo liderado por Dave Grohl esperaba no tener que cancelar su cita y así fue. Cuando Grohl apareció en escena dijo algo así como: “¿cuánto tiempo? ¡Parece que nos habéis esperado dos años! El trafico que está muy mal”. Y la gente empezó a rugir.
Creo sin lugar a dudas que el concierto de todo el festival por la entrega del público. Grohl es un multiistrumentalista y compositor que comenzó su carrera musical durante los 1980 en varias formaciones del área de Washington D.C. como batería. En 1990 se unió a Nirvana. En 1994 tras la muerte de Kurt Kobain formó Foo Fighters. Además de liderar Foo Fighters, Grohl está  también implicado en varios proyectos como Queens of Stone Age y su proyecto heavy metal Probot. Ha trabajado en  sesiones para diversos artistas y junto con integrantes de Queens Stone Age o Eagles of Death Metal (Josh Homme) y Led Zeppelin ( John Paul Jones) ha creado Them Crooked Vultures.  No cabe duda que Grohl ha desafíado a la diosa Fortuna saliendo de la tragedia de un suicidio y del legado musical de un grupo como Nirvana, para reinventarse como líder de uno de los grupos más conocidos del planeta. Su show fue trepidante. Casi tres horas y Glastonbury completamente fuera de sí tarareando todas y cada una de las canciones que iban de uno a otro de sus ocho álbumes, más  canción nueva, “Run”, de su noveno álbum que saldrá este próximo septiembre (Concrete & Gold 2017, RCA).

Día 5 domingo, 25 de junio.
Dropkick Murphys dio pistoletazo de salida a la última jornada de un festival que es el más grande del Reino Unido, el más grande del mundo (175.000 almas conviven durante cinco días) y el más antiguo del mundo. El entretenimiento y el arte en general siempre tiene un componente de opinión y decir que es el mejor no tiene sentido, pero sin lugar a dudas es uno de los mejores del mundo. Todo fan de la música ha de intentar asistir al menos una vez en la vida. Es como ir a la Meca para los musulmanes. 47 años de historia de la música se pueden describir por su archivo. Los Dropkick, volvamos al tema, son punk y Oi! revestido de toque celta para cantar como himno en una taberna. Este sexteto de Boston agrada mucho en UK y pusieron a bailar a tod@s. Por supuesto tocaron “I’m shipping up to Boston”.  Luego fui a ver al Pyramid Stage a Laura Marling y su folk emotivo con ribetes de jazz improvisado y libre. Con un vestido largo, supongo que de seda color nude, la voz íntima de Laura paró por momentos el rugir de un festival que estaba entrando en su recta final. Como cada edición siempre hay un concierto secreto o sorpresa. En esta ocasión en el escenario John Peel tocaron The Killers. Se rumoreaba que iban a ser Gorillaz. Luces de pantalla de smartphones sustituyendo a los tradicionales mecheros inundaron el espacio destinado para el escenario Pirámide cuando salió a escena  Ed Sheeran sobre las 21:45. Este chico de la guitarra pequeña, casi ukelele, hizo amena la tarde de un domingo perfecto. Miré al cielo de color ocre, miré al escenario Piramide, a los más de 140.000 personas allí presentes y me dije a mí mismo: el ser humano es capaz de cosas maravillosas.
En: Crónicas

Acerca del autor

Aníbal Monasterio Astobiza es licenciado en Filosofía por la Universidad de Deusto (2003), Máster en Psicología Social por la Universidad del País Vasco (2010) y Doctor en Ciencias Cognitivas y Humanidades por la Universidad del País Vasco. Le gustan los huevos fritos y las patatas fritas.

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