Enérgicos y frescos colegas…y jóvenes de espíritu (Young Fresh Fellows @Kafe Antzokia 4/11/2016)

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Por lo general no acostumbro a confiar en los críticos de rock que no beben en los conciertos. Algunos de ellos se limitan a apuntar todo lo que ven/escuchan manteniéndose al margen del público y de la onda de conexión entre éste y la banda. ¡Vaya forma tan fría de ir de concierto! Se toman un agua del tiempo o una coca cola light, no vaya a ser que a final de mes comprueben que han engordado demasiado o, aún más importante, que sus textos parecen los de cualquier borrachuzo sin criterio. Bueno, mi filosofía es bien distinta, y si hablamos además de ver en directo a los cuatro de Seattle está del todo claro: bebes porque es viernes noche y apetece, así que te mezclas en el sarao con gusto y disfrutas de su música como uno más; después ya ordenaré los pensamientos de mi cabeza con detalles incluidos, pero hoy he venido a pasármelo bien y a vibrar con la música. Lo importante es tomarte el trabajo y la música en serio, lleves las pintas de cerveza que lleves.

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The Northagirres fueron los encargados de abrir para los fellows. El sexteto guipuzcoano tiene dos discos publicados y en directo descargan (en castellano y en inglés) su rock n roll a tres guitarras, casi siempre con toque sureño en las melodías. 38 latigazos, Lo siento chaval o Saturday night nos dieron en toda la frente, y también versionaron a Radio Birdman así como el clásico Dead flowers de Jagger y compañía. Los hermanos Aguirrezabaltegi (Iñigo con guitarra/voz y Ana con teclados) se han rodeado para éste proyecto de miembros de Muturbeltz y de los míticos y necesarios Hot dogs, vamos, de amigos de siempre, para dar forma a un proyecto muy rico en sonidos rockeros y con un directo que muchos querrían para sí mismos. Yo les voy a seguir la pista.

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El nuevo álbum de Young fresh fellows sólo se vende en sus directos, se titula Extintores y txipirones (tercera vez ya que titulan uno de sus trabajos en castellano) y es el más garagero de sus discos hasta la fecha. Ya que los allí presentes no lo habíamos podido escuchar al completo hasta después del concierto, sonaron muy pocas de las canciones ahí contenidas, destacando el nuevo hit in my own ink. Pero lo primero que sonó para abrir, pasadas las once de la noche, fue la acertada intro titulada Great show, seguida de dos de las más divertidas de los fellows: Taco wagon y la versión de The Kinks a la que siempre insuflan más energía, la infalible Picture book. Sorprendió toparse con el tema Big house, del debut del grupo en 1984, y nos vacilaron tocando el principio de I don´t let the Little things get me down para seguidamente pasar a tocar una más antigua, el punk pop de How much about last night do you remember?

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Continuaron sonando temas de todas las épocas de los fellows, canciones atemporales y fiesteras: música de cerveza, pero en el mejor de los sentidos. Nos deleitaron con Suck machine crater, Hillbilly drummer girl o Tad´s pad, ésta última dedicada al extravagante y divertido batería Tad Hutchinson, que no paraba de hacer muecas y movimientos extraños, subiendo las piernas sobre su batería o tocando el altísimo plato que llevaba en la parte delantera. Como nos tiene acostumbrados. Tad también cantó parte de Blueberry hill (canción popularizada por Fats Domino) en plan blues beodo y sin terminar, muy al estilo de sus viejos amigos The Replacements. Y la verdad es que incluso sus propios colegas de banda miraban al percusionista asombrados, riendo y sorprendiéndose de su curiosa y divertidísima conducta, aún más de treinta años después.

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Becky doll fue otra gran sorpresa, al tratarse de un tema que ni siquiera han grabado aún (aunque está en directo en youtube) y que mantuvo una gran calidad pop. Dijeron adiós con el himno Rock n roll pest control para después volver al bis con unas cuantas canciones, entre las que se encontraba el Strychnine de The Sonics que sirvió de perfecta guinda para un show enérgico, fresco y entre colegas, como su propio nombre indica. Sus cuatro miembros andan cerca (por delante o por detrás) de los sesenta años, y creo que poder seguir de gira a su edad y con semejante lote variado de canciones (garaje, punk rock, pop, rock a secas…) y sudando buen rollo y “punch” rockero por cada poro es una auténtica proeza. Y qué bien se lo pasan los cabrones sobre las tablas. Se entiende muy bien porqué para algunos ésta es la mejor banda de rock n roll de los últimos treinta años. Pero para amarlos de verdad hace falta que los veas en directo, no vale con estar enamorado de sus álbumes.young-fresh-fellows-bilbao-2016-01

En: Crónicas

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