Elvira

Portada

Elvira 01. Simple Song
2. Monstruos3. Difícil de Entender4. Put the Play5. Sweaty Palms6. Iconos7. Anilorac Vencerá8. El Dijo Hey9. El Hombre de la Estación

10. Una Mirada

 

Con este llamativo título se lanza a una carrera en solitario el guitarrísta (y ahora cantante y compositor) Piti Elvira, miembro del grupo catalán Standstill desde sus inicios hasta hoy, con los que consiguió entrar en los corazones de algunos amantes de la música a través del vital “Vivalaguerra”.

 

Desde el comienzo de pop perfecto que supone “Simple Song” ya se nota la magia flotando en el aire; arreglos muy cuidados y eficientes que también calan muy hondo en el oyente, quien además de oír debe escuchar, pero eso es de perogrullo. El segundo tema va de las luchas interiores que todos sentimos o hemos sentido alguna vez y se llama coherentemente “Monstruos”. Una guitarra acústica que hace las delicias de, yo diría, cualquier persona que ame profundamente la música; además de tener esa letra llena de empatía.

 

En el disco participan dos viejos amigos de Elvira, Victor Valiente y Ricky Lavado (ambos de Standstill), además de Marko Fonktana, del grupo Aerolíneas Subterráneas, quien aporta una canción hip-hop (“Difícil de entender”) que, curiosamente, encaja a la perfección en este ecléctico trabajo.

 

También hay sitio de sobra para el pop en todo el minutaje del álbum. Claros ejemplos como “Put the play” o “Sweaty Palms” nos muestran ese lado melódico que tan bien han demostrado que saben facturar en éste, su debut. La segunda nos recuerda a los Meat Puppets más calmados pero igualmente tentadores, mientras que en la primera nos regala frases del tipo: “Cada día me despierto en la misma canción”; desde luego han sabido pillar buenos apuntes.

 

El sujerente aunque suave riff de “Iconos” se me vuelve irresistible, con una voz arrastrada que no te hace sino pensar que estás ante un nuevo himno, que vas escuchando mientras caes al avismo. Pero naturalmente no caes, al contrario, ésta última se une por acoplamiento de guitarra a la fantasmagórica “Anilorac Vencerá”, una instrumental que sin decir nada lo dice todo. “El dijo Hey” es también una seria candidata a nuevo himno, algo como los Black Crowes en círculo, maquinando algún tipo de ritual. Con frases eternas aunque quizás no del todo ciertas como “Todas las ventanas parecen estar rotas, a penas nos quedan piedras que arrojar”. Lo digo porque yo les veo con municiones de sobra aunque, quien sabe, a lo mejor se refiere Elvira al paso del tiempo, y a la nueva fase en la que se encuentra.

 

“El hombre de la estación” se hace corta aunque no por eso menos intensa, y la final “Una mirada” sigue tirando de la acústica para narrar a la perfección sus inquietudes, paranoias e invenciones cósmicas sobre realidades metafóricas, con más sentido del que se puede creer a priori. Es lógico y bueno que se pida algo más de participación y concentración al oyente, eterno juez que si tiene que estrujarse los sesos para comprender algo suele pasar a otra cosa mariposa, algo que yo no entiendo ni entenderé, pues si nos dan todo masticado… ¿dónde coño está la gracia?

 

Jon Bilbao

En: Críticas

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