Ebbot Lundberg & The Indigo Children @ Kafe Antzokia 26 enero 2017

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Ebbot

Fotógrafa: Marta Bravo

Ebbot Lundberg está empeñado en seguir creando música que trascienda, y no lo lleva nada mal. Hace más o menos un año que se publicó su segundo álbum en solitario For The Ages to Come, eso sin contar los varios vinilos (de poca tirada) que en estos últimos años han ido apareciendo a su nombre. Y es que el tipo es prolífico, sí, pero tampoco sabe estarse quieto. Vamos, una gozada para sus fans.

Es curioso que para la mayoría, el fin de acudir al concierto del jueves en el kafe antzokia bilbaíno fuera (o al menos esa fue la sensación que me dio) poder escuchar algunas de las canciones de su banda sueca favorita, The Soundtrack of our Lives, que hace ya cuatro años que desapareció. También destacaba el público amante de los sonidos garageros y psicodélicos de la primera banda de Lundberg, Union Carbide Productions, desconocidos a la par que demoledores. Y digo que es curioso porque me considero de una tercera categoría, la que pone en relieve sobre el resto las nuevas y sensacionales composiciones que Lundberg ha editado junto a los jovencísimos The Indigo Children. Y eso que me flipan TSOOL y que soy muy fan (tardío eso sí) de UCP, pero este es el presente, y sus actuales canciones son una puta maravilla. Los cinco secuaces aparecieron como su patrón, con la cara pintada y con sus habituales casacas militares, dispuestos a resumir a través de canciones una carrera que alcanza ya los treinta años. Chameleon Ride, de Union Carbide productions, fue la encargada de abrir el set, aumentando la intensidad poco a poco durante esos cinco minutos. Y si la cosa iba de resumir, el setlist escogido (y su orden) fue perfecto, mezclando canciones de The Soundtrack of our Lives (You Are The Beggining o Nevermore) con las de UCP (Golden Age o el glorioso trallazo

Glad to Have You Back de 1989) y con las nuevas composiciones en solitario; de estas últimas sonaron solo cinco: For The Ages to Come, Calling From Heaven (gran adaptación de un tema de Los Pekenikes) o la genialidad que supone Backdrop People fueron mezcladas en la primera mitad del set con un tema nuevo aún no grabado, Where Are We Now?, y con una explosiva y lisérgica versión de Arnold Lane de los primeros Pink Floyd. Los “psych-heads” estábamos en nuestra particular, impenetrable y gozosa burbuja.

Ya en la recta final del bolo cayeron To Be Continued y la orgásmica (espiritualmente hablando) I See Forever de su nuevo álbum en solitario, y cerraron con la gradualmente potente Second Life Replay de los añorados TSOOL. Cuando desaparecieron del escenario el público empezó a corear esta última melodía a modo de llamada, así que Ebbot y los suyos salieron para continuar con el final de la canción y regalarnos otras tres. La rockera Sister Surround (de la misma banda) fue la primera del bis, y The Passover (también de TSOOL) chapó la persiana antes de dar paso a la venta y firma de discos. En medio de esas dos lanzaron un Light My Fire de The Doors que no desentonó para nada, es más, diría que le fue al pelo a un show de esas características. De  hecho fue escuchar a Lundberg gritando a viva voz eso de “fireeee”, observar su cara pintarrajeada y sus teatrales aunque convincentes movimientos , e inevitablemente recordarme a Arthur Brown y sus chaladuras. En el contexto en el que nos hallábamos creo que este es un piropo de los gordos, pero es lo que me suscitó.

Teloneaban los madrileños Pasavento, una nueva banda con un ligero aunque disfrutable deje psicodélico, letras en castellano y potentes melodías guitarreras.

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