Clásica y coherente propuesta musical: BBK Music Legends Festival

Portada

BBK-music-Legends-09

El BBK Music Legends Festival cambió de localización el pasado fin de semana, ésta vez para ofrecer dos jornadas de festival con un cartel de lujo, rebosante de solistas y  bandas de calidad. Se nota que en la elección de la música ha habido muy buen gusto, pero también algo que no se estila nada en los festivales : coherencia.

La idea de éste nuevo festival seguro que llevaba tiempo gestándose pues el mismo ciclo ya  había acercado hasta la sala BBK de la Gran Vía bilbaína las maravillosas músicas de grupos y solistas tan diversos entre sí, aunque todos con la marca de “clásicos”, como Jimmy Cliff, John Mayall, Allen Toussaint, Fairport Convention, Lee Scratch Perry o Eric Burdon, entre otros tantos. Así, el tema general de la primera edición del festival podría definirse, además de como “clásicos de la música”, como “música de raíces”, y lo cierto es que en esa primera jornada del viernes se escucharon músicas de raíces bien distintas como blues, flamenco, folk, country o música popular mejicana. Variedad ante todo. Se celebró en el interesante enclave que ofrece La Ola de Sondika, centro en el que se tratan las discapacidades intelectuales de sus usuarios, quienes durante éstas dos jornadas desarrollaron labores poco habituales para ellos como son encargarse de parte de la organización, atender a la gente o simplemente disfrutar de toda esa música en vivo, logrando la socialización que desde ésta iniciativa se esperaba.

BBK-music-Legends-06

Amparo Sánchez llevaba un buen rato sobre el escenario cuando avanzamos por los jardines. En seguida entramos en su música de fusión a base de canciones como alma de cantaora o la popular que te den, del primer disco de su ex banda Amparanoia. La andaluza se despidió con una sentida versión del tema el último trago, popularizada en su día por Chavela Vargas.
Al “music man” David Lindley había tremendas ganar de disfrutarlo sobre las tablas, más aún si llevaba (como fue el caso) la única compañía de la guitarra slide apoyada en sus rodillas y muchos años de pericias musicales tras de sí. Versionó, rindió homenajes y a la vez imprimió su personal y ecléctico estilo sobre unas canciones que no estaban nunca encuadradas en un sólo estilo sino que suponían la mezcla perfecta de blues, country, folk y algunas otras hierbas. Sus dedos volaron sobre el mástil en familiares melodías como la de mercury blues, do you want my job, del supergrupo Little Village formado por su colega Ry Cooder, o en la que interpretó de Warren Zevon, seguramente el músico favorito de cuantos colaboraron con Lindley.

BBK-music-Legends-11

Aparecían los músicos del supergrupo Corizonas (unión de Arizona Baby y Los Coronas) y aseguraban que la intro musical con la que empezarían sería su prueba de sonido, y es que allí las pruebas de sonido iban sobre la marcha. En seguida se lanzaban de lleno sobre su último álbum, nueva dimensión vital, que no sólo ha variado el idioma con respecto a su anterior LP sino también gran parte de su antiguo sonido, dejando algo más a un lado las raíces y apostando por un pop-rock más masivo que personalmente me dejó bastante frío. También sonaron dos o tres del primer álbum pero la generalidad del setlist estuvo compuesta por canciones como todo va bien, místicos en éxtasis o yo quiero ser yo. El americano afincado en el sur de Francia, Elliott Murphy, lleva más de veinte años bajando a tocar anualmente a Bilbao, ciudad que algún día debiera esculpir una estatua del bardo rockero. Casi siempre lo hace en acústico pero ésta vez su fiel escudero Olivier Durand y el propio Murphy se hicieron acompañar por base rítmica y repasaron cuarenta años de carrera. A saber: take that devil out of me, on Elvis Presley´s birthday, la especial y reciente sweet honky tonk o la marchosa y antigua hanging out. Cerraron con su mayor clásico, last of the rock stars, con todo el público entregado y coreando eso de: uh uh uh!
Murphy comentó que Sondika sonaba a pueblo del Mississippi profundo, lo cual arrancó varias carcajadas entre los asistentes.

BBK-music-Legends-08

Desde un principio la idea para éste festival era programar conciertos desde bien pronto para que así no finalizasen más tarde de medianoche dado el carácter familiar del mismo, por ello los chicanos Los Lobos asaltaron el escenario a eso de las 22:30 con el ímpetu que todos esperábamos y con más canciones en castellano de las que hubiésemos imaginado. David Hidalgo empezó haciendo los honores de vocalista principal con la venganza de los pelados y la luminosa balada how will the wolf survive, a la que siguió la fiestera don´t worry baby, entonada por César Rosas, el guitarrista de las gafas oscuras. También interpretaron un par de sus cumbias habituales además de Anselma (grabada por la banda en 1983), la mítica volver volver y Berta de los Allman brothers band, que finalizó en jam guitarrera resaltando inevitablemente el buen hacer de Hidalgo a las seis cuerdas cuan Clapton o Duane Allman.
Al haber sido en los ochenta su carta de presentación para el gran público, fue la bamba la encargada de cerrar su pase, enlazando ésta canción tradicional con la divertida good lovin´ de The young rascals. Éste fue un grandísimo show al que algunos hubiésemos añadido veinte minutos más, y algún tema de su sobresaliente último álbum, pero por lo demás fue totalmente intachable.

BBK-music-Legends-04

El sábado entramos al recinto al final del pase de los locales Hey mr neken, banda de versiones que en ésta ocasión rendían tributo a The Eagles, con lo que escuchamos hotel california y la descafeinada desperado como cierre. En seguida subió a tocar el quinteto getxotarra The Fakeband con sus canciones pop rock, a veces más country y otras casi soul, sonando un poco a Elvis Costello pero con personalidad propia. La canción Katie en directo (con sus excelsos coros) sigue sumando puntos a la carrera de una banda que con sólo dos álbumes bajo el brazo ya han logrado alzarse como clásicos contemporáneos de nuestra zona. Y el vasco- francés Niko Etxart , que vive en Zuberoa, entraba en la programación del legends como el clásico vasco, y la verdad es que razones musicales no le faltaron para tal denominación. Lo suyo es el rock n roll clásico y el blues, tal y como se notó en  blues dei urdina, en la adaptación al euskera que hizo del rock n roll hoochie koo de Johnny Winter y Rick Derringer o en la final y potentísima euskal rock n roll, pero al mismo tiempo interpretó por ejemplo Minuette, composición propia con lo que parecía la influencia de Bowie e intercalando idiomas o euskadi jator, goxo eta puta huntan que versaba acerca de la amnistía. Fue una grata sorpresa toparse con éste músico y su banda internacional, pues fue durante éste concierto cuando muchos sentimos que el sábado comenzaba a despegar a gran velocidad.

BBK-music-Legends-05

La alemana Nina Hagen, precursora del punk y la new wave de finales de los setenta, se acercaba al festival (con 61 años) para ofrecernos otra cara distinta a la habitual. Al menos distinta a lo asociado durante su longeva carrera: aires muy cabareteros en muchas de las canciones, adaptaciones  de canciones de Lenny Kravitz, Elvis, Sister Rosetta Tharpe, The Doors, Leonard Cohen, Elton John, canciones tradicionales, cantos judíos y hasta algo de gospel, dejando a un lado los cantos de lírica mezclados con suciedad que la hicieron famosa hace más de treinta años. La voz la tenía muy cascada, como si durante cuarenta años hubiese fumado dos paquetes diarios de ducados, por lo que por momentos utilizó algunos de sus pedales de efectos para amplificar la voz y recurrió siempre a canciones que controlaba. Resultó ser un concierto aceptable, entretenido, que hacia el final fue decayendo y pareciéndose muy poco a la esencia de lo que muchos recordábamos como Nina Hagen. El irlandés Bob Geldof podía hacernos bailar y lo sabía. Abrió fuego con la dylanesca, pasota y divertida great song of indifference, seguida ésta de a sex thing, la rockera systematic 6-pack y la archiconocida aunque esperada i don´t like mondays; se metió en la piel de John Lee Hooker para la rítmica boom boom y la unió al clásico de los Boomtown rats rat trap, creando un final con garra y muy característico de Geldof. Durante su pase el irlandés reconoció que “hablaría en español aunque su español fuera una mierda”; a lo que añadió: “pero mi traje…”, seguido de una sonrisa. Y así era, su elegante traje de color verde profundo molaba cantidad, y su show fue enérgico y bien estructurado.

BBK-music-Legends-01

Acompañado únicamente por el veterano guitarrista Shane Fontayne (productor de su último álbum), el inglés Graham Nash comenzó el show por el principio de su carrera, interpretando la canción bus stop, que el de Blackpool grabara con The Hollies hace ahora cincuenta años. A partir de ahí todo fueron delicias en solitario o temas propios que grabara junto a Crosby, Stils , Nash (& Young): i used to be a king, imigration man, Marrakech express o la etérea y armónicamente riquísima wind on the water. Nash dijo estar muy a gusto al no tener que preguntar a Crosby, Stills o Young sobre lo que podía o no podía interpretar, y que por ello tocaría esa noche canciones menos habituales en su repertorio como sleep song, de su debut en solitario. El protagonista alternó entre guitarra y piano y el mejor momento para el que suscribe llegó cuando a las teclas interpretó Cathedral, canción entre canciones. También sonó wasted on the way, composición también de Nash que resucitó un poco a los Crosbys a inicios de los ochenta, así como blackbird, tema de los Beatles que ya habían grabado en su día. Para el bis dejó las obligadas our house y un teach your children que dedicó “a todos los profesores que hay hoy aquí”, refiriéndose a los padres. Tras eso sólo quedaba ver a Ian Anderson interpretando canciones de su vieja banda, Jethro Tull; y que conste que al inicio de la actuación se sintió cierto miedo al cantar Anderson el single living in the past sin demasiado brío, con una entonación bastante jazz y con cuidado de no salirse del dibujo vocal. Bien seguido comenzó a mejorar la cosa con la versión para festival (más corta) del thrick as a brick, seguida de Aqualung, el Bouré de Johann Sebastian Bach reinterpretado al estilo Tull o un Fruits of Frankenfield que llegó a sorprender. Anderson levantaba la pata que tan icónico le hizo en los setenta y nos lanzaba rayos con su flauta mientras los gestualizaba con sus manos como el chamán definitivo del folk rock progresivo. Durante la hora y media de su actuación, por momentos, hizo creer al respetable que Jethro Tull seguían vivos y en acción y eso es algo que le confiere un valor irremplazable, el de resucitar a un muerto con dignidad.

El festival BBK Legends tiene intención de dar continuidad el año que viene, y habrá cosas a mejorar, desde luego, pero creo que la idea debería ser continuar ofreciendo un cartel así de clásico y con los dinosaurios en forma. No siempre es tarea fácil. Lo esperamos.

BBK-music-Legends-02BBK-music-Legends-03

BBK-music-Legends-10

 

En: Crónicas

Acerca del autor

Artículos Relacionados

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no se publicará. Los campos obligatorios están marcados (obligatorio)

AÑADE TUS EVENTOS A LA AGENDA