Canned Heat mira al futuro sin hacer concesiones

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Canned Heat @ Sala BBK, Bilbao 01/10/2012

La música (y sobre todo la que lleva, como esta, 45 años en la memoria colectiva), si está bien interpretada gana algunos puntos en la valoración global de un concierto, pero es el espíritu, el alma del grupo el que debe de mantenerse, o bien asemejarse al que se gestó en un principio.

Aunque me encantan los primeros cinco años de la discografía de esta banda de blues rock, no iba yo muy convencido de que fueran a ser creíbles (aún sabiendo qué componentes estarían) y me equivoqué del todo. En el grupo está la clásica base rítmica de sus inicios (Fito de la Parra a la batería, mexicano que se unió en el segundo álbum pero que ha mantenido Canned Heat vivo estas cuatro décadas y el bajista Larry “The Mole” Taylor, que está en la banda desde el primer disco y que ha tenido sus muchas idas y venidas, aunque no por ello está menos majestuoso en sus notas) y el guitarrista Harvey “The Snake” Mandel (que fue quien sustituyó a Henry Vestine en 1969, y en el bolo bilbaíno estuvo sentado). A estos tres veteranos les acompañaba Dale Spalding, estupéndo armonicista, buen guitarrista rítmico e inagotable aullador de muchos de los blues que cantaba Bob Hite (“El oso”) cuando aún vivía.

Los de L.A. empezaron con una puntualidad exagerada; nosotros entramos en el edificio de la Sala BBK a las 20:03 y ya se escuchaba el tema On The Road Again, que iba por la mitad. Porqué tuvo que ser ese tema!?? Es el primero que escuché de ellos y es uno de los que no podía y no debía faltar en mi memoria, pero las normas de esta sala exigen que se espere en la entrada a que la banda acabe el tema que está interpretando para poder entrar. Pasado el pequeño cabreo pudimos sentarnos y disfrutar de hora y media de rock n roll y de blues rock, con versiones de clásicos como Rollin´ and Tumblin´ (primer single que grabó la banda en 1967) e interpretando tres temas del nada obvio (puede que incluso olvidado) y único disco en el que participó Harvey Mandel en los inicios del grupo: Future Blues. Con temas como el que da título al trabajo, la versión de Wilbert Harrison (Let´s Work Together) que ya hicieron famosa Canned Heat en todo Europa, o la excelsa pieza So Sad (The world´s In a Yangle), que debió de eliminar dudas sobre porqué estos tíos eran tan reconocidos y apreciados por sus composiciones.

Fito hizo sonar su voz bastante en la onda del fallecido Alan “Blind Owl” Wilson en la super campestre Going Up The Country, que la compusieron cuando iban a presentarse en el festival de Woodstock. También habló Fito del tema Amphetamine Annie, declarando que fue el primer tema anti-droga que se escribió en la historia de la música “a pesar de que nuestra banda era muy drogadicta”. En fin, estuvieron habladores en su justa medida (genial poder entender todo lo que el batería nos comunicaba en perfecto castellano) escogieron el setlist a la perfección e interpretaron con maestría el instrumento que tuvieran delante. Larry Taylor pasó del bajo a la guitarra slide durante algunos temas, dejando las cuatro cuerdas a cargo del “nuevo”, Dave Spalding.

Fried Jockey Boggie fue el último tema que nos ofrecieron (clásico boggie compuesto por Larry Taylor) con el que estiraron el sonido hasta extremos insospechados y nos brindaron solo de bajo y de batería. Durante todo el concierto me flipó, sobre todo, la elegancia de Taylor al bajo y tras releer su currículum lo entiendo mejor: John Mayall, The Monkees, Tom Waits, Albert King, Tracy Chapman, Ry Cooder… son algunos de los que contrataron sus servicios musicales.

Sólo me faltó que nombraran a Alan Wilson y Bob Hite (el búho y el oso, respectivamente) como es debido, ya que sólo se presentaron ellos mismos y comentaron que “antes había otros que ya murieron”. Aunque quizás sea su forma de mirar al futuro sin hacer concesiones, me pareció que estos dos tipos se merecían que dijeran sus nombres o lo que sus excompañeros quisieran, ya que fueron los dos pilares fundamentales de la banda mientras duró su etapa clásica y compusieron la mayoría de las canciones de aquellos discos. Pero aún faltando esos merecidos créditos sigo pensando que el espíritu esencial del grupo aún perdura: la sensación es la de unos amigotes que se juntan para tocar el blues y el r n r que vienen adorando desde que tienen memoria, y el que compusieron con sus colegas, y eso es lícito, y expande el buen rollo por cada sala en la que aterrizan. Seguro.

En: Crónicas

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