Buzzcocks

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Buzzcocks

Kafe Antzokia, Bilbao 02/03/09

 

Pete Shelley y Steve Diggle se sienten orgullosos de continuar hoy en día
con los Buzzcocks; ellos son los únicos miembros originales desde finales
de los 70 (con un parón de una década durante los 80) y su ímpetu
queda totalmente demostrado sobre un escenario.

 

Minutos antes de dar comienzo el show estuve entrevistándoles, por separado
ya que ellos lo pidieron, sin saber muy bien si se llevan como el culo o si
se trata sólo de una cuestión de ego a través de la cual
se miden los penes (metafóricamente). El cantante (Shelley) estuvo bastante
escueto en las respuestas mientras que el guitarrísta (Diggle) se explayó
sobre innumerables temas, como su afán por The Who y la cocaína.

 

Dió comienzo el show y los dos precursores del punk pop, junto con una
base rítmica muy joven, asaltó el escenario con sus innumerables
hits, aunque también despachando temas primerizos y poco conocidos; dejémoslo
claro: Tocaron sus dos primeros discos inpolutos, en el mismo orden y, si cabe,
con gran parte de la energía de antaño.

 

Eso es lo que están promocionando en su gira actual, soltar al público
la descarga de energía, sudor y melodía que se merece cualquier
fan de la banda y, porqué no, cualquier amante de la buena música.
El sonido del Antzoki dejaba un poco que desear (sobre todo en las voces) pero
haciéndo un pequeño esfuerzo se pudieron saborear trallazos como
“You tear me up”, “Love battery” o “i don´t mind”
en su máximo esplendor.

 

La admiración por los primeros The Who se hizo audible cuando Steve
Diggle cantó de una forma puramente pop “Love is lies”; y es
que los Buzzcocks son de las pocas bandas punk que hablaban sobre amor y sobre
otros controvertidos temas que sus coetáneos ni tocaron.

Otros temas, como “Operator´s Manual”, recuerdan que probablemente
estos tíos se habían curtido escuchando a bandas como Television,
además de recordarnos que los Violent Femmes tomarían prestadas
ideas de los Buzzcocks para adaptarlas a su discurso.

 

Después de los dos álbumes enteritos recurrieron a un puñado
de hits para acabar: “Orgasm Addict”, “Lipstick” o el himno
“What do i get” fueron algunas de las canciones que tocaron en el
único pero extenso bis que nos ofrecieron. Acabaron con la chulesca “Harmony
in my head”, cantada por un excitado Steve Diggle, y con el público
coreando el estribillo y presintiendo el final.

 

Desconozco si el público bilbaíno está plagado de fans
acérrimos de la banda, pero lo que está claro es que la lista
de canciones estaba pensada para ese tipo de personas, que adoran sus viejas
melodías y que no quieren perderse ni una sola en concierto. Mi enhorabuena
a estos dos tipos que mantienen vivo el espíritu de Buzzcocks, festivo
y experimental, el mismo con el que jugueteaban grupos como Supergrass o Green
Day a la hora de la merienda.

Jon Bilbao

En: Crónicas

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