BURNING KINGDOM + INCURSED

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Redactor: Biken

Fotos:Leyre

 

Una lluviosa tarde era la protagonista en esta tercera jornada de Metal dentro de la XXII edición del Villa de Bilbao, en la cual actuaban dos formaciones bien distintas como son Burning Kingdom e Incursed.


Burning Kingdom
es la banda del carismático guitarrista madrileño Manuel Seoane, un proyecto de Hard Rock melódico con ramalazos de Heavy clásico. Con una amplia experiencia a sus espaldas, dio junto al resto de la formación, un gran espectáculo digno de los años 80.

Burning Kingdom

Burning Kingdom

Su actuación la inició el teclista en solitario, mientras iban subiéndose al escenario uno por uno el resto de componentes. Como viene siendo costumbre, muy poca gente en el público durante los primeros minutos, a pesar de ello el desenvolvimiento de la banda ya marcaba una profesionalidad poco común respecto al resto de formaciones participantes.

Fueron sucediéndose temas como Who do you love?, Rock Formosa o Livin Now, todos ellos sobre una base bastante similar. Voces agudas hasta más no poder, estribillos pegadizos y complejos solos de guitarra kilométricos que fueron los protagonistas durante la media hora de concierto.

Mucho movimiento sobre las tablas por parte de todos los músicos, especialmente un eléctrico teclista que no dudaba en tocar con las teclas entre sus piernas o el propio Seoane quien adoptaba todo tipo de posturas a la hora de tocar su guitarra. Se puso fin a su espectáculo con Rock on the Radio, coreada y aplaudida por un público que ya se veía bastante más entregado.

Burning Kingdom

Burning Kingdom

Y en pocos minutos, nos desplazamos de los glamorosos años 80 a las épocas bárbaras de los vikingos de la mano de los jovencísimos bilbaínos Incursed. Una banda bilbaína de reciente formación con un estilo entre el death nórdico y el folk metal y temas basados en “guerreros de leyenda, sangrientas batallas y simbología clásica inspirada en el medioevo” según nos cuentan los propios miembros.

Comenzó a sonar Si vis pacem, una pequeña intro con ruidos de batallas y sonido de espadas y rápidamente se vio la respuesta del público, que se había acercado hasta Bilborock para disfrutar principalmente de su concierto, con los acordes del primer tema.

Fueron pasando los temas de bastante corta duración, lo cual llega a tener su punto positivo, destacando por encima de los demás temas como Guardians o Incursion. Lo más destacable y curioso de su actuación llegó de la mano de Jump on the table, un recital con melodía cervecera “bailonga” y un gran trabajo por parte del teclista que con su keytar realizó un trabajo sobresaliente. Fue el tema de la locura, los propios músicos sobre el escenario bailando entre ellos y abajo entre el público más de lo mismo con un tímido mosh.

Le siguió uno de sus temas claves bajo mi punto de vista: Warrior’s Nightmare. Con un inicio cañero, mucha melodía, medios tiempos e incluso una parte más relajada con instrumentación sinfónica. Y para finalizar la noche y su actuación que mejor tema que Our most glorious night su tema más rápido, con una melodía muy similar a la del tema anterior.

Media hora exacta de una actuación correcta y que aunque a estos chicos les falte aun algo de experiencia sobre los escenarios, algo normal debido a su corta carrera musical y su juventud, les preveo un futuro prometedor debido a su curiosa apuesta lejos del metal moderno que practican el noventa por ciento de las “nuevas bandas”.

Se ponía fin por tanto a una curiosa jornada, con una mezcla extraña de estilos donde se juntaron la profesionalidad y experiencia de los madrileños con la juventud y el “buen rollismo” sobre el escenario de los bilbaínos.

En: Crónicas

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