BIME (Bizkaia International Music Experience) 2013

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El primer certamen/encuentro de la industria de la música de Bizkaia se celebró desde el 19 hasta el 23 de noviembre en distintos lugares del gran Bilbao. La programación más comercial y/o empresarial con conferencias, presentaciones, paneles de expertos y eventos especiales atrajo al BEC a los principales agentes de la industria de la música para debatir, reflexionar hacer networking e intercambiar información.

Hay ferias y exposiciones de ganadería, de artesanía, de telefonía móvil y, como no podía ser de otra forma, de música también. Pero en las ferias o encuentros de música no se trata de vender stock, sino algo mucho más intangible, pero igual de importante: experiencias.

La industria de la música comercia con la experiencia sensorial de la música y la experiencia de la música es quizá la más poderosa de todas capaz de mover y emocionar a las personas.

Para hacerte una idea de las cifras económicas que mueve la experiencia sensorial de la música según Promusicae, la asociación de productores de música de España y siempre de acuerdo a los datos facilitados por sus miembros que representan el 89% del total de mercado, el valor de mercado de la música en España (incluido físico y digital) ascendió en el ejercicio del 2012 a 141 millones de euros (Informe Mercado de la Música Año 2012 fecha: 24/01/2013).

Si nos vamos a las cifras mundiales estas son aún más impactantes. Según el Recording Industry In Numbers del 2011 las ventas de música grabada ascendieron a 23 mil millones de dólares en todo el mundo. ¡Y eso que hablamos de experiencias! Aún así un análisis más profundo, según dicen los expertos, indica una tendencia de disminución de las ventas.

Es por este supuesto retroceso que la industria musical en el siglo XXI con la existencia de una tecnología digital capaz de almacenar, reproducir y compartir archivos de todo tipo de formatos y en cualquier dispositivo necesita repensar su futuro. En este sentido el BIME ha nacido para reflexionar junto con todos los grupos de interés (stakeholders) que van desde el aficionado musical, el artista, hasta el responsable de un sello discrográfico, el futuro de la música.

Vistos estos datos macro y nuestra gran tradición y cultura musical en Euskadi, el BIME tiene la intención de convertirse en un festival de invierno de referencia internacional conjugando la faceta de negocio con la música en directo. Vamos, todo un perfecto supermercado de la música.

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Más de mil profesionales con una fuerte incidencia de empresas radicadas en Euskadi, gente del mundo académico que vino para formarse o establecer alianzas con la industria de la música, y distintos delegados de la industria de los videojuegos también estuvieron presentes porque todo videojuego tiene banda sonora y por ello su futuro pasa por establecer sinergias con la industria musical.

Esta primera edición del BIME tuvo como país invitado a Canadá. Artistas y profesionales canadienses presentaron todo su potencial. De particular mención el grupo joven Japanese Girls que durante uno de los “lunch”, cortesía de Google, se me acercaron y pudimos conversar sobre sus preferencias e influencias musicales.

Uno de los puntos fuertes del BIME es su capacidad para establecer lazos de unión con el mercado musical hispanoamericano. El BIME es de facto el único festival en toda Europa capaz de mirar más allá del mar atlántico. Por esta razón, el miércoles 20 dentro de la programación Pro y recogida en la iniciativa “Speed Meetings” donde distintos agentes de la industria y/o emprendedores se reunieron para buscar nuevas oportunidades de negocio, el título de la sesión era: Meet the Latin American Professionals. En una de las charlas sobre la escena musical en latinoamérica pudimos conocer de la mano de distintos blogeros, “influenciers”, managers y periodistas musicales cómo nos ven a nosotros y cómo les vemos a ellos. Una de las conclusiones de la charla fue que se necesita crear un puente de cooperación mutua y no simplemente ver el continente panamericano como un fuerte nicho de mercado para nuestros negocios, para luego nosotros no devolverles la oportunidad de acceder a nuestro mercado.

Una de las conclusiones generales, y patente, del BIME es la necesidad de buscar nuevas vías de negocio para la industria de la música. El gran reto consiste en saber crear negocio y monetizar a través de las plataformas on-line. Para ello el jueves 21 durante la sesión de mañana y tarde se celebró Google Day donde profesionales de la compañía hablaron sobre los distintos usos de sus herramientas para productores, creadores y usuarios. Una característica notable de esta edición del BIME que le diferencia de otro tipo de festivales es el uso de tecnología aplicada a las pulseras. Pulseras con chip permitieron el control y acceso, además de servir de monedero, de todos los asistentes.

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No obstante, no todo iban a ser parabienes para el BIME. Entre coca-colas o red-bulls para mí y cerveza para ellos (promotores, productores, artistas…) pude oír ciertas críticas hacia el modo de planificación del evento. Para algunos no les parecía adecuado el lugar. Demasiado grande y hasta algunos dejaron caer comentarios de corte político sobre si era una forma de sacar partido de un espacio infrautilizado que viene a simbolizar un fracaso por parte de sus responsables. También me dijeron que en otros macroeventos de este estilo los conciertos para el público en general son gratuitos y aquí no.

El BIME empezó el martes 19. Sesión inaugural de Speed Meetings y taller entretenimiento de The App Date, el encuentro de referencia para el desarrollo y creación de contenidos, promoción e investigación de apps (aplicaciones tecnológicas para smartphones y tabletas). Un taller muy interesante.

Desde las 14:30 hasta las 19:00 horas un bloque de charlas y presentaciones con expertos que trataron temas como la economía digital, introducción al mercado de la música en España o el futuro de la música en la industria de los videojuegos. A las 17:30 el grupo “Señores” actúo en acústico.

El miércoles 20 como ya dijimos una primera sesión de “Speed Meetings” con profesionales hispanoamericanos. En la segunda sesión de “Speed Meetings” por la tarde pudimos conocer a los organizadores de los principales festivales europeos. Del jueves 21 destacar la actividad de Google Day y el Wayra Music Day una iniciativa de Telefónica para la aceleración de start-ups algunas de ellas de aquí como Practice Your Music.

Con respecto a la música en directo los días 22 y 23 de noviembre en el BEC se acogió a un cartel de 50 artistas, eso sin contar con los artistas de los showcases que actuaron en las salas más emblemáticas de Bilbao (Kafe Antzokia, Bilborock y Azkena). Para destacar y porque era la edición con Canadá como país invitado y habían traído a un escuadrón de bandas como avanzadilla de su escena musical, menciono de nuevo a Japanese Girls que actuaron dentro de la programación de los showcases como en el BIME Live. Este cuarteto de Vancouver hacen un indie-rock un poco más fuerte del que estamos acostumbrados, pero sin dejar de tener melodías pegadizas. Os lo recomiendo porque tienen potencial para progresar hasta donde ellos quieran. Su hit “Vancouver Grizzly” que tiene vídeo promocional con un estilo cinematográfico en blanco y negro y que recuerda al blockbuster del Proyecto de la Bruja de Blair (1999) es una digna carta de presentación. Pudimos escuchar de ellos tanto en el BIME Live como en los showcases un nuevo tema Tennis shoes y Laughing gas, y como no, Vancouver grizzly.

En el BEC se contó con 4 escenarios, uno enteramente dedicado a las bandas autóctonas llamado “escenario Euskadi”. Por éste último pasaron Jupiter Jon, cuarteto de Irún que con su disco debut “Pleistozenoko astelehenak” del 2011 ha abierto nuevas vías de exploración y experimentación de lo que viene haciendo gente como Lisabö: post-rock; los getxotarras McEnroe y su nostálgica creatividad; los prometedores Belako y Wilhelm & The Dancing Animals o el rock bailable de Anai Arrebak. Recientemente, se ha estrenado el docuweb “160 Metros: Una Historia del Rock en Bizkaia” (http://www.160metros.com) dirigido por Joseba Gorordo y Álvaro Fierro y producido por StereoZona y el contraste del cambio en el rock vasco es claro. No sé si para mejor o peor, pero cambiada por procesos históricos está la escena musical bizkaiana. Uno no podría imaginarse a un Josu de Eskorbuto en este tipo de plataformas.

A las 18:30 empezaba el espectáculo y las primeras actuaciones tuvieron lugar en el escenario 3 (Pabellón 1 del BEC) y en el escenario 1 (Pabellón 3) con Xenia Rubinos y The Excitements, respectivamente. Xenia es una artista afincada en Brooklyn de origen puertorriqueño que combina experimentalmente ska-rap-punk, sonidos caribeños y que canta en inglés y español en un álbum debut Magic Trix que se lanzó el pasado abril. Escuché y vi un par de canciones y me gustó su vitalidad y colorido. Rápidamente fui a ver a The Excitements. Estos barceloneses tienen dos discos editados, el último “Sometimes too much ain´t enough”. Se caracterizan por su look y filosofía retro revitalizando la tradición sesentera del soul y el ritmo afroamericano. Con una fuerte calidad lírica (gracias a la poderosa voz de Koko-Jean Davis) y un incesante e incansable ritmo tienen una legión de seguidores fuera de nuestras fronteras porque no han hecho más que girar por los mejores festivales y circuitos de jazz y música negra de media Europa. Xenia y The Excitements parecían estar en el mismo plano: música para divertirse y gozar.

A las 19:10 en el mismo escenario 1 tras el seísmo de The Excitements vino el relevo para Stu Larsen. Casi a la misma hora en el escenario Euskadi tocaron Inoren ero Ni y en el escenario 4 Piers Faccini, pero el don de la ubicuidad no lo poseo, por el momento, así que decidí quedarme con Stu Larsen. Stu Larsen es un nómada de la música. Dice su biopic que no tiene dirección permanente, ni posesiones y que duerme donde le acogen sus amigos. Deambula por Alemania, Reino Unido y los EE.UU. Stu Larsen nos ofreció un folk intimista á la Paul Simon extremadamente sutil y preciosista muy similar al de su amigo Mike Rosenberg (Passenger). Interpreto canciones como San Franciso tema que compuso mientras estaba conduciendo por California, hizo una versión de Fix you de Coldplay de esas que parecen mejor que la original, luego interpreto Paper sails y acabo con otra versión ampliamente conocida What a Wonderful World.

Tocó la hora de Mike Rosenberg y su inconfundible timbre y color de voz más conocido por su nombre artístico Passenger. Su último disco del 2012, “All the little lights”, es el resultado de la unión del folk y el pop y su canción convertida en sencillo Let her go es su mejor carta de presentación la cual pudimos disfrutar en el escenario 1 poco después de su amigo Stu Larsen. Abrió con All the little lights y todo su concierto fue bastante solido. Defender música sobre un escenario con guitarra acústica en mano no debe ser fácil.

Jay Jay Johanson, no confundir con Jay Jay Johnson trombonista, compositor y arreglista de jazz, es un cantante sueco que destila una fría e inquietante melancolía en sus trabajos. Once álbumes a sus espaldas le hacen un artista extremadamente prolífico. Electrónica, escarceos en el trip-hop y el funk siempre ha mirado hacia las pistas de baile. Actuó en el escenario 4 acondionado con sillas dejando el espacio con un halo intimista. Abrió con Far away, Dry bones, Alone again, Mr. Fredrikson, primer sencillo de su último álbum “Cocroach” (2013) la canción que más me gusto, fueron algunas de sus interpretaciones.

El flamenco y el rock son para Granada lo que la semana santa y la navidad son para un católico. Asuntos de devoción. Hace ya tres años desde el fallecimiento de Antonio Morente uno de los más grandes de la historia del flamenco. Desde entonces dos discos han salido al mercado fruto de tributos y homenajes. Artistas del rock granaíno como Lagartija Nick y Los Planetas decidieron rendirle homenaje invitando a la hija menos conocida de éste a participar en un nuevo proyecto musical: Los Evangelistas. Soleá Morente es la mediana de los hijos de Antonio Morente y todo un orgullo para su padre habiendo terminado una licenciatura universitaria. Junto a varios integrantes de Lagartija Nick y Los Planetas, Soleá colabora poniendo su duende y voz en el disco “Encuentro” (2013). Pudimos verles en el BIME a las 22:45 interpretando Gloria a Dios o Poeta decadente entre otras.

A las 23:10 llegó la hora del teóricamente cabeza de cartel de la jornada: Manic Street Preachers.

La banda galesa llega a Bilbao con un nuevo trabajo bajo el brazo “Rewind the Film” (2013) que muchos críticos enjuician como lo mejor que han hecho hasta ahora. Música épica de himno para llenar estadios, cinematográfica en su instrumentación, perfectamente arreglada y nostálgica en sus letras; son los descriptores de la actuación de los Manics en el BIME . Tienen un foco muy filosófico y político en su música. El filósofo con el mostacho más grande de la historia intelectual les ha servido en más de una ocasión como fuente de inspiración para sus letras. Critican el ethos de la sociedad galesa y la búsqueda de una salida de la moral esclava. Abrieron con Motorcycle emptiness, tocaron You stole the sun from my heart, A design for life y acabaron con una canción de compromiso político que mejor será que tomemos nota If you tolerate this your children will be next

Para los que crecimos en los 80 y 90 del siglo XX Yuck (originalmente concebida para llamarse Fuck) nos devolvió a esa edad nostálgica de las primeras experiencias en casi todo. Lo bueno de esta banda es que invita a viajar en el tiempo a personas que no vivieron una época influenciada por el grunge y el ruido. Indie-rock desde inglaterra que no debe pasar desapercibido.

Uno no puede presumir de conocer la cultura tecno francesa sin mencionar a Rinôçérôse y su explosiva electrónica con guitarras. Actuaron a las 04:00 de la madrugada. Uno puede imaginarse que fueron programados para esa hora porque los asistentes al BIME podían sentirse atrapados en el BEC si venían de fuera de Barakaldo dado que no había ningún tipo de transporte público concertado. Programarles a las cuatro y saber que tienes fiesta asegurada es un aliciente más para quedarse. Este combo de nueve miembros (solo vi a siete) de Montpellier es pura energía con bajos, percusión… Entre sus grandes temas La Gutaristic House Organisation que puso a todo el mundo a bailar, Radiocapte, o Sublimior fueron algunas de las canciones que pudimos escuchar. Una verdadera fiesta.

El segundo y último día de festival comenzó para mi con Carla Morrison. Artista de origen Mexicano comienza su andadura en solitario en el año 2009 con un Ep “Aprendiendo a aprender” autoproducido que pronto la colocara en la avanzadilla de una nueva escena musical en México. Fue nominada al Grammy latino y su primer largo del 2011 “Dejenme Llorar” es visto por muchos como la consolidación de una de las revelaciones más prometedoras de la música alternativa mexicana. Valentina, Tu orgullo, Maleza, Dejenme llorar… fueron parte de su repertorio en el BIME. Me gusto bastante su rancherismo folk en clave de indie-pop.

Me acerque a ver a Duke Garwood, un multi-instrumentalista afincado en Londres que es puro virtuosismo con la guitarra. No decepcionó. Ademas de actuar, él mismo vino a acompañar en calidad de artista invitado a Mark Lanegan. A éste último no pude verle, una lastima.

Se empezaban a calentar los motores de la noche y aquí empezaban los dilemas a la hora de decidir, siempre pasa eso de los cruces de horarios entre artistas que quieres ver y más en un gran festival, pero en la vida hay que decidir, y decidí ir a ver a The Courteneers. Oriundos del área metropolitana de Manchester estos poetas callejeros, el cantante tiene boletos para llegar a ser un nuevo Morrisey con sus letras, si la cosa sigue como hasta ahora pueden llegar lejos. La banda se formó en el 2006 y tienen un cierto aire a lo Artic Monkeys tamizado por el post-punk que toda banda inglesa de rock ha de asumir como gran legado. Tienen nuevo trabajo en el mercado “Anna” (2013) que les mueve hacia el disco o rock bailable. Tocaron Please don´t, Push yourself , Lose control…

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A las 23:25 The Flaming Lips, digo, Mercury Rev. Perdón, por el lapsus. Mercury Rev llevan en esto de la música desde los 80 del siglo XX. Como te podrás imaginar una larga discografía repleta de rock psicodélico y épico. En sus primeras actuaciones no hacían más que destrozar instrumentos, eran otros tiempos del rock and roll. Siempre han sido viscerales y oníricos. Ahora lo que les ha unido de nuevo ha sido el amor según espeto Donahue. Faraway from cars de su séptimo disco, el clímax de The funny bird fue apoteósico, Holes quizá fue la que más me gusto, The dark rising, y para terminar su actuación, Senses on fire fueron algunos de los temas que el rockero bilbaino pudo disfrutar.

Gossip actuaron a las 00:45. Este trío de punk-dance finalmente fueron quienes encandilaron a los asistentes al BIME Live. Desde que en el 2006 debutaran con “Standing in the way of control” han revolucionado el pop. De su sonido soul y blusero original han pasado a ser algo más mainstream. Durante su show Ditto (la solista) no paró de ironizar con sus comentarios sobre Lady Gaga y que tiene que hacer más ejercicio… ¡Genial Ditto! Por supuesto tocaron Standing in the way of control y la gente estalló.

Hubo unos cambios de última hora en la programación del segundo día del BIME Live. Everything Everything canceló su actuación y algunas bandas se movieron. Por ejemplo, Supersubmarina tocó a las 02:00. Sí, lo sé, fui a ver a Supersubmarina. Cuando les vi por primera vez en la Plaza del Trigo en Aranda como parte del festival Sonorama, donde todo el mundo pidió que estuvieran en el escenario principal y un año más tarde lo consiguieron, sentí eso que produce la magia musical y quería ver si si tras unos años de no haberse bajado de escenarios principales; seguían trasmitiendo esa misma magia. Me parecen muy honestos y tuvieron una buena actuación. Abrieron con Cometas, le seguió Hermética, El encuentro…

Ya para rematar sobre las 04:30 y 05:00 los sets de los Djs Yoda y Mathew Herbert. El primero una capacidad fuera de serie para hacer mashups mezclando grandes clásicos del rock y con una fuerte impronta de música negra, principalmente hip-hop. Pero al final resultó ser tan desestructurada y deconstruida su sesión que hacia imposible el baile porque rompía todo sentido de la expectativa a la hora de seguir el beat. Mathew Herbert de forma tradicional pinchando con vinilos.

Como balance de la primera edición del BIME decir que apunta maneras para poder convertirse en una plataforma que junte a los diferentes delegados de la industria musical, artistas y público. Pero les sugeriría a sus responsables que establecieran sinergias con otras industrias para así desarrollar actividades simultaneas (si su sede de celebración será el BEC podían aprovechar el espacio para degustaciones gastronómicas, catas, presentaciones de videojuegos, proyecciones de cine etc. y todo simultáneamente a la música en directo) y, por supuesto, que se abrieran a la ciudad de forma gratuita con conciertos.

Texto: Anibal Monasterio

Fotos: Anibal Monasterio, BIME

Acerca del autor

Aníbal Monasterio Astobiza es licenciado en Filosofía por la Universidad de Deusto (2003), Máster en Psicología Social por la Universidad del País Vasco (2010) y Doctor en Ciencias Cognitivas y Humanidades por la Universidad del País Vasco. Le gustan los huevos fritos y las patatas fritas.

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