Bilbao BBK Live 2011

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Ya casi puedo quitarme las pulseras de los pocos festivales a los que he acudido este verano. Seguramente lo que yo padezco se conozca por sentimentalismo, pero no suelo desprenderme de ellas, al menos hasta que crónicas como ésta han sido realizadas del todo. Este Bilbao Bbk Live 2011 ha supuesto otra edición de las que contiene algunos grupos vitales y otros que no nos importan lo más mínimo. Ahora, cada uno puede decidir qué considerar importante.

Lo primero que me llamaba la atención del tercer día fue el hombre que tocó a media tarde, el bluesman Seasick Steve. Actualmente en la discográfica de Jack White, Third Man Records, este tipo lleva tocando desde los años sesenta, pero es ahora cuando ha ganado cierta popularidad por tocar boogie ayudado casi siempre por su slide y por instrumentos que él mismo crea. Creímos que vendría solo, pero un amiguete de su quinta le ayudó a la batería, y con temas como el último You Can´t Teach An Old Dog New Tricks dejaron claro que con sonidos como los de Black Keys ya se había experimentado en el pasado. A los neoyorkinos Les Savy Fav no los quería ver ni en pintura, pues sabiendo el circo que montan en sus shows, y no siendo yo especialmente fan de esa música “post lo que sea” que hacen, la alternativa era salir del recinto para, pasados largos minutos entrar a ver a M Clan. Con su último disco, Tarque y compañía se salieron de su habitual discurso y le dieron en gran medida al celestial soul. Eso se nota en directo, pues abriendo con Calle Sin Luz y pasando por Para No Ver El Final o la positiva Me Voy A Dejar Llevar, la fiesta estaba asegurada. También nos regalaron uno de sus hits enormes, Miedo, además de la primeriza y potente Perdido En La Ciudad. Pero es lo que ocurre en los festis, cuando ya están calientes y han calentado al respetable, se tienen que marchar.

M Clan Tarque Bilbao BBK live 2011

Thirty Seconds To Mars son Jared Leto; eso era bastante obvio al ver dos o tres videoclips del, muy entrecomillas, trío. Son el ejemplo perfecto de grupo que menos me atrae del panorama musical, pero aún así me quedé a parte del concierto, sólo por ver qué ofrecían. Músicas edulcoradas con azúcar que te mata. Voces totalmente tapadas por capas de efectos. Constantes preguntas para ver si entendíamos su inglés, y unos repetidos “Jump!” que acabaron por cansar a los que no se lo creían todo. En cambio Jack Johnson (que aunque es cierto que haga una música suave no es cierto que no valga para un festival) cantó sus canciones con convicción. Desde que llegué con Sitting, Waiting, Wishing y con otras tantísimas hermosas tonadas nos convenció y dejó claro que, aunque en un plano diferente, es el primo hermano de Ben Harper.
Tuve que resignarme y ver a los Crowes desde bastante atrás, pero con muchos vatios y melodías enormes lograron llegar a un público que pedía rock por doquier. Jealous Again, la balada She Talks To Angels o el bis con la siempre interesante Remedy cerraron para mí una satisfactoria noche de música.

Por cierto, record de asistencia: en total más de 100.000 personas subieron a Kobetamendi el fin de semana. Me alegra saber que no todo lo multitudinario tiene escasez de calidad, la verdad.

Jon Bilbao

En: Crónicas

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