Backyard Babies

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Redactor: Jon Bilbao

Fotos: Marta Bravo

Backyard Babies

 

Observar sobre un escenario a Dregen y cia durante un show es algo que motiva. Puede motivarte a pasarlo bien durante hora y media, a dar saltos como un loco o incluso puede que te impulse a formar tu propia banda. Es el grupo que mola si lo que te va es el rock duro. Ojo, rock duro que bebe tanto del punk rock como del hard rock de bandas como Kiss o Motorhead, sin llegar en ningún momento al pop ni al heavy. La única vez que pude verlos sobre un escenario fue en un pase muy corto que ofrecieron en el Azkena Rock Festival del 2004, a las seis de la tarde y con el jodido sol sobre nuestras cabezas.

Lo de la noche del sábado iba a ser diferente, eso seguro. Backyard Babies asaltaron el Kafé Antzoki con la fiereza que caracteriza a los suecos, escupiéndonos temas de cada uno de sus álbumes, ya que están celebrando su vigésimo aniversario como banda y, supongo, querrán dar a probar cada uno de los sabores que han ido creando desde que se formaran en 1987 (la primera publicación discográfica fue en 1989). Así nos ofrecieron un montón de canciones que estaban incluídas en su mejor álbum, Total 13, como la divertida Look At You, el himno Highlights o el disparo directo al corazón que lleva por título Bombed (Out of my mind). No se olvidaron de su más reciente publicación de título homónimo del que extrajeron por ejemplo Come Undoneo la coreable Degenerated, que probaron la aún no caduca habilidad de los escandinavos en lo que se refiere a composición.

El show tuvo lo que debía tener para considerarse un concierto redondo: buenos temas (y bien elegidos), actitud rockera a más no poder y la total participación de una audiencia que se sabía conocedora del legado de los chicos del patio trasero. Incluso había ciertos tipos del público que pasaban regalitos a Johan Blomqvist (bajista), que después repartiría entre sus tres colegas para deleite de sus narices y cerebros.

Por suerte no abusaron de los temas pertenecientes a los, a mi juicio, dos discos menos logrados del cuarteto, que fueron Stockholm Syndrome(2003) y People Like People Like People Like Us(2006), y acabaron el trabajo de la mejor forma posible, con una ovación total que dió paso a los comentarios sobre la buena forma en la que se encuentra el grupo. Nicke Borg y sobre todo Dregen (que bebía constantemente de un misterioso y gigantesco termo) lo dan todo en el escenario, y la base rítmica secunda con su potente y engrasada maquinaria lo que quiera que les echen.

 

En: Crónicas

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