Azkena Rock Festival 2010

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Redactor: Jon Bilbao

Foto: Azkena Rock Festival

Azkena Rock 2010

JUEVES 24

A estas alturas no se puede pensar en el Azkena Rock como un festival en el que cabe sólo un género. Creedme que he escuchado esa afirmación hace poco de algunos conocidos, y hombre, suelen ser bandas de rock (en el sentido más extenso de la palabra) pero cada año suenan grupos de rockabilly, garage, punk, soul.. y un largo etcétera. La diversidad siempre está servida y los horarios de los conciertos van normalmente a la hora prevista, cosa que no se puede decir de todos los festis; este año no fue diferente en ese sentido.

Unos nueve mil asistentes saltaron el primer día hasta Vitoria para ver algunas bandas clásicas, así como la savia nueva que hace que esto del rock no se oxide del todo. Yo llegué a media tarde y sólo pude escuchar los rujidos de Jim Jones Revue mientras intentaba aparcar por los alrededores del recinto. Me jodió lo mío, pero sin casi pensarlo me adentré en el mundo de los hermanos prodigios Kitty, Daisy & Lewis, que contaron como siempre con su madre al contrabajo y con su padre a la guitarra rítmica. Sólo con “Goin Up The Country” y “Buggin´Blues”, los dos primeros temas de su último disco, ya engancharon y divirtieron. Saben lo que hacen sobre un escenario y los estilos de los que se nutren los tienen muy bien aprendidos. En momentos determinados adoptaron aires reggae y hasta invitaron a un amiguete a tocar la trompeta en un par de temas, y menos por el atronador volumen al que pusieron el instrumento todo fue disfrutable. Y nos transportaron hasta finales de los 50, que no es poco.

Los norteamericanos The Hold Steady presentaron su nuevo disco “Heaven Is Whenever” que contiene grandes temas, y aunque su presencia no supliese la caída del cartel de los Drive By Truckers, a mí escuchar “Multitude Of Casualities” ya me alegró un poco la tarde. Y qué decir de Gov´t Mule, una maquinaria de blues rock engrasada a conciencia y con una inclinación a la psicodelia que dejó por momentos perpleja a la audiencia, sobre todo a los que disfrutamos con las partes instrumentales. Temazos de la banda como “Mule” cayeron la noche del jueves y para el bis reservaron la preciosa, sentida, “Soulshine”.

Airbourne, la nueva sensación dentro de los, digamos (muy reservadamente) primos hermanos de AC/DC, se llevaron ochomil amplis y crearon así un muro, una fortaleza. Corrieron y gritaron mucho, hicieron sus riffs y a mí su rayo (musical) ni me rozó. En disco ni tan mal, en directo se puede aprovechar para comer kebab u otras cosas. Y sin embargo The Black Lips me parece que se ganaron el pan, la mortadela y hasta un “don perignon” si nos ponemos. Garage rock en estado puro con temas de su dañino nuevo disco “200 Million Thousand” como “Let It Grow” o el clásico de la banda, “Katrina”, fueron como anillo al dedo para clausurar el primer día.

VIERNES 25

El viernes la asistencia para ver a KISS y a más bandas prácticamente se multiplicó con respecto al día anterior: más de 17.000 personas se dieron cita en el recinto más rockero al norte de la Península. Yo conseguí llegar a ver en el escenario 2 ( en la carpa dedicada al recientemente fallecido Doug Fieger, cantante de The Knack)a los Guipuzcoanos The Hot Dogs, con un concierto repleto de buenos riffs y sonido setentero.

De Dan Baird y su Homemade Sin no había escuchado casi nada y me sorprendieron gratamente. Está el guitarrista de Jason & The Scorchers y eso ya le da potencia y precisión al asunto. Durante una hora soltaron lastre del bueno; el rock n roll más clásico que puedas imaginar, junto con otros temas de sonido más rocoso y cavernícola a lo Crazy Horse.

Lo de El Vez es puro espectáculo: muchos coros, del mismo tipo al que llaman “El Elvis Presley Mexicano” y de varias coristas, y un montón de hits de todos los tiempos. A destacar como curiosidad que interpretó “En el barrio”, una adaptación de “In The Getho” , de Presley. Fue divertido de presenciar y sirvió como un correcto entremés para la nueva reina del rockabilly; de la música. Imelda May sólo tiene dos discos y en directo interpreta sus temas con pocos músicos pero con una fuerza característica de las grandes de la canción. Sí, la estoy poniendo al mismo nivel que Carole King o Laura Nyro, porque sus temas encandilan e incitan a mover las caderas.

Al joven Teddy Thompson no le conocía y sigo sin conocerlo, porque me fuí a cenar y llegué para ver parte del show de The Saints , que a mi modo de ver no tocaron de forma especialmente profesional y no facturaron un concierto demasiado lúcido. A The Damned me hubiera gustado verlos pero me conformé con escuchar desde bastante cerca del escenario la cojonuda “Fan Club”, del debut en el que los ingleses se limpiaban tarta a lenguetazos en la portada.

Fin primera parte.

En: Crónicas

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