Azkena Rock Festival 2009

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Azkena Rock Festival 2009

Alice Cooper

SÁBADO 16

La asistencia del último día, sábado, decreció un poco con respecto al viernes. 12.000 personas se congregaron para ver a unos cuantos medianos y, al menos, a un gigante: Alicia Cooper estaba de paso por Vitoria. A las 15:30 de la tarde, y con el almuerzo a medio tragar bajamos a ver que contaba Reverendo Parker, el grupo me refiero. Durante algo más de media hora tocaron rock canalla, a medio camino entre AC/DC y Rosendo; títulos como “Mamá, no me esperes a comer, que hoy he follao” ponían las cartas sobre la mesa y mostaban a un grupo sin complejos, un grupo que a esas horas nos demandaba resaca, “¿no tenéis resaca o que?” preguntaba su cantante.

 

Lo de Jonny Kaplan & The Lazy Stars era un poco injusto: Un grupo como ese, a medio camino entre el country rock y el rock n roll, ¿tocando a las 4 de la tarde? Pero esto de los festivales es así señores, y si algunos llevábamos regular eso de la hora seguro que el grupo no lo llevaba mejor. Comentaba Jonny que llevaban unas 2 horas despiertos, después de “toda una noche de fiesta con los Black Crowes” (como en Woodstock, ya lo ven). “Smoking Tar”, “Keep Rollin´ ” o la apacible “Stick Around” brillaron a tan temprana hora en el escenario de Ron Asheton, para deleite de una pequeña masa de gente.

 

Iba a hacer un pequeño descanso cuando me puse a ver un poco a Dan Auerbach, mitad del aclamado grupo de blues rock moderno The Black Keys, que esta vez estaba embarcado en solitario, tocando con una banda las canciones que él mismo compuso, grabó y produjo. Así pues, una masturbación escénica en toda regla que dejaba entrever su pasión por el blues y la psicodelia, así como pinceladas de Tom Waits. Concierto que realmente me impresionó y despertó mi curiosidad; al final se unió el batería de Dr Dog para tocar la percusión.

 

Ni a Woven Hand ni The New Christs me acerqué a disfrutar la tarde del sábado, y sin embargo, a eso de las 7 de la tarde descubrí a un talento desconocido para mí. Mike Farris es el antiguo cantante de la banda Screamin´ Cheetah Willies y, además de eso, ahora gira bajo el nombre Mike Farris & the Roseland Rhythm Revue y canta como un auténtico soulman, llegando a veces al gospel más sentido. No había escuchado demasiado del hombre pero sólo puedo decir que sus gorgoritos me fliparon, y me pareció más relajado en escena que el otro joven soulman que antes he comentado. No sé si eso es bueno o malo.

 

A Molly Hatchet pude verlos un rato, después me fuí a la tienda de campaña y volví a bajar a toda prisa al escuchar las primeras notas del clásico de Skynyrd “Free Bird”. Después de eso vino el clasicazo de la banda “Flirtin´ with disaster” y poco más. Aparte de que no había ningún miembro original, el grupo sonó bastante bien, sin llegar a ser algo como lo que hubiese sido en el 79, pero con las mismas canciones al fin y al cabo.

 

El último concierto que tuve que perderme de esta edición del ARF fue el de The Soundtrack of our Lives, y mira si me jodió. Muchos eran los que hablaban de sus proezas en directo, y si bien es cierto que había oído bien poco de ellos en casa, su propuesta me despertaba la curiosidad. Pero como ya he dicho, hay que comer/cenar, y aunque me gustaría hacerlo, ver todos y cada uno de los conciertos sin descanso sería un suicidio, aunque me sorprenda escribir estas palabras…es así.

 

A Fun Lovin’ Criminals no me los quería perder por nada del mundo pues es una excelente propuesta en disco, como para perdérselo en directo. También son 3 tipos y lo resuelven todo ellos, sin ayudas externas. Sí que usan algunos sonidos grabados pero básicamente esa es su propuesta desde hace más de 10 años, música perfectamente estructurada (como de banda sonora) y unas letras cantadas casi siempre en el registro de hip hop. En el periódico “El Correo” Oscar Cubillo ha dicho de su directo en Mendizabala que “No se esforzaron”, afirmación errónea en mi opinión si centramos la atención en la música. ¿Estaríamos el señor Cubillo y yo en el mismo show? Puedo entender que no le guste el rollo de chulería que se llevan, como el momento en el que Hugh Morgan (cantante y guitarra) fumaba un purito a la vez que punteaba al final del tema “Smoke´ Em”, pero esa es una parte de su estilo que a mi parecer es inseparable de su música, la elegancia prima en Fun Lovin´ Criminals. Escogieron acertadas versiones (“Foxy Lady” de Hendrix y “Rock n roll” de Led Zeppelin unida a un cacho de “We will rock you”), demostrándo que sabían dónde estaban y a qué venían.

 

Alice Cooper era la atracción en la que todo kiski se quería montar esa noche. Yo me emocioné desde el principio, cuando escuché lo que quería y deseaba, o sea, temas setenteros imperecederos como “Under my wheels”, “I´m eighteen”, “Be my lover” o la que fue última antes del bis, “School´s Out”. Alicia hizo gala de su aún capacitada fuerza vocal durante más o menos una hora y cuarto con una ronda de canciones en el bis que incluían la ochentera “Poison”, “Billion dollar babies” y la final “Elected”. Hubo teatralidad de la de Alicia, con ahorcamiento de éste incluído, además de movimientos de baile teatralizados con una chica y con un carrito de bebé; de lo más sádico que se puede ser a sus 63 años.

 

La jornada del sábado la cerraron The Toy Dolls, formación de trío en la que sólo hay un miembro original pero que a través de éste (Michael “Olga” Algar) a surcado los últimos 30 años a rítmo de chispeante riff. Nada de Blink 182 o cualquier grupo patinetero, con la discografía de los Dolls no te hacen falta más grupos de punk pop; aquí encontrarás fiesta, nervio y mucha melodía. Su concierto fue perfecto para las condiciones en las que se daba: sábado a las 2 de la mañana y puestos en lo etílico; qué hacer además de entonar himnos como “Alec´s Gone” o la divertidísima “Nellie The Elephant”? Pues eso, soplar de la botella y sonreir.

 

Por lo demás pocas novedades en el festival: en vez de karaoke este año había un puesto de “Guitar Hero” en el que cualquiera que no haya cogido una en su vida pueda creer que es capaz de hacerlo, un puesto de la revista Ruta 66 en la zona de los discos y camisetas y una carpa de fiesta bautizada como otro tocado por la mano de dios: el gafotas más molón de los 50, Buddy Holly. Allí estuvieron cada noche diferentes dj´s haciéndo más llevadera la madrugada, en un festival que va ganando fans y calidad cada año, con propuestas eclécticas pero relacionadas, mejor desde luego que las mezclas que se realizan en actos como el Bilbao BBK Live o el mastodóntico Rock In Rio. Aunque no sé, el pensamiento negativo sostiene que todo va siempre a peor, bueno, el año que viene les cuento.

 

Texto: Jon Bilbao

Foto: Last Tour

En: Crónicas

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