Azkena Rock Festival 2009

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Azkena Rock Festival 2009

Chris Robinson(The Black Crowes)

SÁBADO 16

Con tres meses y medio de antelación respecto a otros años dio comienzo el Azkena Rock Festival de este 2009 con un cartelazo que escondía más joyas de las que en principio parecía. Los dos principales escenarios estaban bautizados como dos gigantes de la música que acaban de dejar este mundo: el escenario de la carpa era Ron Asheton (The Stooges), mientras que el descubierto llevaba la marca The Cramps, honrando a Lux Interior con dibujos suyos.

 

JUEVES 14

Me perdí Jenny Dee & The Deliquents e Inspector Cluzo pero llegué a tiempo para ver a Burning a los que tengo que alabar, a pesar de no haber buceado demasiado en su discografía. Porque Johnny Cifuentes con su teclado y sus nuevos compinches jóvenes ofreció un show cargado de rock n roll clásico y de actitud, con eso suplió todos los “peros” que se le pueda poner a un concierto de Burning en este 2009.
Después atacaron White Denim con su inexplicable rock que nos explotó en la cara a los allí presentes, mostrando las anchas posibilidades de un trío musical, con un batería que tocaba con los platos rotos (¡pero cómo sonaban!) y un bajo sorprendente por innovador. Tampoco tuvieron demasiado tiempo de show pero supieron aprovecharlo tocando los primeros 15 minutos sin parar, haciéndo que nos preguntaramos si habían solapado canciones o si era una masa musical de la que eran únicos dueños. Inquietante.

 

No pude ver a The Freeks por eso de la necesidad alimenticia puntual de subir a la tienda de campaña a por un emparedado por el que no tenga que pagar un ojo de la cara (cosa de los festivales) y me jodió muchísimo. Mi tienda de campaña daba a los escenarios y pude escuchar casi todo, sin sentirlo en el cuerpo pero escuchándolo. Es esta banda una superbanda, o sea, miembros de diferentes grupos tocando juntos en una nueva formación, en este caso nombres como Zen Guerrilla, Supersuckers o Kyuss aparecen en los currículums de sus componentes. Lo que oí parecía psicodelia de corte clásico, desde luego más clásica o estabilizada que lo que hacen White Denim. Hacia el final tocaron una gran versión de “Young Man Blues”.

 

Antes de las 11 de la noche ya estaban The Breeders soltando el “No Aloha” de su disco más escuchado, el notable “Last Splash” de 1993. Las dos hermanas Deal (la exbajista de Pixies, Kim, y su hermana Kelley) llevaban años de sequía en cuanto al grupo y tras su reciente “Mountain Battles” han comenzado a girar de nuevo bajo el nombre del grupo, ofreciendo esa mezcla de melodía dulce y noise guitarrero que empezaron a facturar a comienzos de la década de los 90 y que nos trajeron, impoluto, a Vitoria. En el escenario no paraban de hacer bromas entre ellas o bien con su base rítmica masculina pero el caso es que no pararon de descojonarse durante todo el show; transmitían buenas vibraciones, sobre todo, cuando Kelley cantó una rola mejicana y dijo que no nos burlásemos de su acento.

 

Juliette Lewis ya no toca con su banda The Licks (Juliette & the Licks), sino que ahora se ha bautizado como Juliette & The New Romantics, manteniendo la potencia musical que consiguió con discos como “You´re Speaking My Languaje?” pero con una estética más ochentera, guitarrísta con pelo corto y pedazo de flequillo tapando la cara incluído, la actriz más respetada en el universo rock soltó casi todo temas nuevos y dos o tres canciones de sus otros discos con The Licks. Aún tiene gusto para componer y cantar, ya sean baladas o temas rockeros, como el blues que entonó con un registro vocal muy Janis Joplin. Además aún sigue siendo el sueño erótico de cualquier adolescente, y de no tan adolescentes claro.

Lo de Hardcore Superstar no pude verlo, era tarde y no estaba del todo motivado para ellos en particular.

 

VIERNES 15

Si el jueves asistieron más de 7.000 personas a las campas de Mendizabala el día siguiente se dobló la asistencia. A diferencia del jueves, que hizo un frío nada normal para ser Mayo (aunque estuviéramos en Siberia-Gasteiz), la tarde del viernes empezó calentita, climatológicamente y musicalmente. Jon Ulecia & Cantina Bizarro dieron comienzo al día y yo me los perdí; aunque lo compensé bajando inmediatamente después al pase de Howlin´Rain, grupo formado por el también miembro de la banda psicodélica Comets On Fire, llamado Ethan Miller que para este proyecto musical parece que haya desenpolvado sus discos de Allman Brothers Band y de Blind Faith y se haya puesto a componer, todo ello con personalidad propia. “Dancers at the end of time” sonó auténtica, además de un puñado de canciones que demostraron el porqué de la importancia de este tipo en el mundo de la música, sobre todo para que ésta tenga continuidad y calidad. Quizás fallaron un poco los volúmenes, como en otros conciertos del festival, ya que a la guitarra de Miller le faltó potencia.

 

Los que también lo hacen muy bien en directo son Elliott Brood. El trío canadiense defiende sus discos con la misma formación con la que los graban: un batería y dos guitarrístas, ambos armados con electroacústicas y con pedales que contenían diferentes efectos como banjo, guitarra eléctrica…etc. Empezaron el concierto con una intro que olía a western y sonaron muchos temas de su reciente “Mountain Meadows”, donde se encuentran sus mejores canciones. Pocos segundos después ya estaban preparados Dr. Dog en el escenario de la carpa, con un puñado de temas que ya han trascendido cualquier barrera musical. Porque su música es pop sí, pero además bebe de muy variados estilos y tiene unos recursos muy interesantes. Durante todo el concierto hubo público también en la parte trasera del escenario, donde reconocí a Chris Robinson (de los Black Crowes) cubierto por unas oscuras gafas de sol observando al jóven y prometedor grupo; más tarde se unió a esa parte del público un Eli “Paperboy” Reed con jeto de curioso, observando cada nota del doctor perro. Tengo que destacar, por encima de los disfraces tras los que se enfunda la banda, la aportación vocal del bajista del grupo (Toby Leaman) que enbellece su discurso. En canciones como “Hang On” uno no puede más que agradecer al grupo su existencia y subir un poco el volúmen, pues si hubiera un “The Last Waltz” del siglo 21, sin duda lo protagonizarían estos 5 individuos, aunque esperemos que se haga esperar muchos años.

 

A los Fabolous Thunderbirds me los perdí y bajé a ver al nuevo soulman blanco, Eli “Paperboy” Reed. Sin duda superó en este concierto las espectativas creadas con su álbum “Roll with you”, amalgama de sonidos muy influenciados por el soul de Stax, no de Motown. “Take my love with you”, “Stake you´re claim”, “It´s easier”.. además de alguna del nuevo disco (aún virgen para mis oídos) completaron un setlist en el que todo estaba muy bien pensado, al estilo de los clásicos del género, y a la altura también de gente como Sam Cooke u Otis Redding que además de cantar como los ángeles hacían que todo el mundo se pusiera a corear o a saltar; en el caso de Eli con cosas como “(Doin´ the) Boom Boom” que volvieron loco a gran parte del personal.

 

El grupo UK Subs sustituyeron una baja imperdonable: Bad Brains no aparecieron. Esperabamos algo gigantesco y nos dieron algo muy intermedio, al menos es lo que me pareció mientras me iba a la zona de acampada a maldecir a los rastafaris que pasaron de todo. El enfado me duró un rato, lapso de tiempo en el cual me perdía en directo a los Zombies (con dos de sus miembros originales, aunque me daba igual, ya había escuchado “Time of the season” en la prueba de sonido) y a Soul Asylum, grupo con el que desperté de la reponedora siesta y con el que disfruté desde la zona de acampada mientras me preparaba para lo grande.

 

The Black Crowes fueron a tope, empezando por el setlist escogido y siguiendo con las extensas aunque no cansinas jams que realizaron a lo largo de la noche. Casi parecían los Allman Brothers Band en plena ejecución bluesera y psicodélica en sus buenos tiempos. “Sting Me” abrió camino para que otras gemas como “Twice as hard”, “Soul Singing” o la tremenda “Remedy” nos mostraran el legado Crowes en su máximo esplendor. Concretamente esas dos horas de esa noche de viernes fueron mágicas gracias a la tarea de los hermanos Robinson y sus compinches, que saben partir de una esencia y hacer que todos la olamos y nos contagiemos con su hippieismo. Auténticos.

 

Lo de Electric Eel Shock me resistí a verlo, no me pregunten porqué, supongo que ya estaba saciado.

 

Texto: Jon Bilbao

Foto: Last Tour


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En: Crónicas

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