Arnaldo Antunes, Edgard Scandurra & Toumani Diabaté @ Sala BBK 7/04/2013

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El álbum que editaron el pasado año este singular trío es de esos que te sorprenden, eso seguro, pero según tus gustos musicales puede llegar también a calar hondo en ti e influir en tu educación musical y sentimental. Lo voté como uno de mis diez discos favoritos del 2012, porque transmite alegría, tristeza y otras muchas sensaciones recubiertas por el manto de una belleza mágica. El resumen va así: dos brasileños que ya habían colaborado juntos en anteriores proyectos (Arnaldo Antunes, famoso en su país, y el guitarrista y batería Edgard Scandurra) se unen al intérprete de Kora (instrumento africano de 20-21 cuerdas) Toumani Diabate, reconocido músico de Mali. Paren el sensacional “A Curva Da Cintura” y dan comienzo a una gira.

Toumani Diabaté

En el bolo de Bilbao empiezan puntuales. Arnaldo Antunes sale al escenario él sólo, ataviado en elegante traje y un micro. Canta un tema, que desconozco, a capella y nos va metiendo en harina. Para cuando nos damos cuenta ya están dándole una vuelta al temazo Elisa de Serge Gainsbourg, rebautizado como Meu Cabelo y ya grabada en el disco. Caen otros como Psiu, Coracao De Mae, la que da título al disco o la contagiosa Ce Nao Vai Me Acompanhar. Dejan sólo a Diabate para que interprete un auténtico, precioso instrumental con la kora y al final el guitarrista Scandurra, que durante el bolo estuvo con las guitarras, las voces y el bombo (¡a veces todo a la vez!) se marca el Bamako´s Blues (de aires hendrixianos) con el que cerraban su único disco. Explica que compuso la canción en Mali y que espera que la situación del país cambie, conecta del todo con el público, que canta la melodía a viva voz.

Arnaldo Antunes

Durante el bolo intercalan sus voces los dos amigos brasileños y dejan al africano a lo suyo, que es la kora y se le da de madre. Con razón el padre de Diabaté (Sidiki Diabaté) fue el que grabó el primer disco de kora de la historia. Tampoco se queda por debajo la otra pareja, que con maestría dejan penetrar la raíz africana en sus bossa novas, y en ocasiones incluso reggae. La extraordinaria mezcla de la kora rítmica con la guitarra haciendo solos y viceversa es lo único que les hacía falta para acolchar sus voces a ese conjunto mágico que fueron creando. Y es que por mucho que nos pellizquemos la cosa suena de ensueño, pero creo que bastará abrir bien los ojos y estar atentos a sus próximos pasos. Ojalá los haya, y esperemos que sean igual de atrevidos que su última aventura.

(Texto: Jon Bilbao. Fotos: Marta Bravo)

En: Crónicas

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